miércoles, 18 de mayo de 2016

RETOMAR LAS BUENAS COSTUMBRES.


Como es el daros la tabarra, por ejemplo. Siento haber tardado tanto en escribiros pero ahora soy autónoma y me gano el pan con el sudor de mi frente. Y no se si gano mucho pan pero, sudar, lo que se dice, sudar, ¡sudo un rato!
Así que, es verdad que ahora no dispongo de tanto tiempo para escribiros. Lo que no quita para que tenga un montón de cosas que contaros. Y voy a empezar por los dos libros que me he leído últimamente.
Los que me sigáis por Instagram (@sobrevolando_los_40) sí que estáis al tanto, más o menos, de mis últimas lecturas y correrías pero el resto, vivís en la más absoluta “cuarentañera ignorancia”.  Pero, no os preocupéis, no sufráis, no os rasguéis las vestiduras que ahora mismo os lo cuento.
Los dos libros que me he leído han sido: “La flor y nata” de Mamen Sánchez y  El desorden que dejas” de Carlos Montero. Dos libros muy distintos. Dos libros que se leen en un fin de semana. Uno escrito por mujer. El otro escrito por hombre. Los dos buenos. Los dos entretenidos. Los dos, diferentes.


“La flor y nata” de Mamen Sánchez es una comedia romántica en la que no falta la buena vida, una chica guapa, profesional y con suerte y, un chico guapo, soltero y rico. Este libro es como esas películas que pones un sábado por la tarde para no pensar y que te mantiene con una sonrisa en la cara la hora y media que dura. Es de esos libros (o películas) de vidas que son irreales al menos para el 90% de la población mundial y que, seguramente, no soportaríamos por empalagosas y perfectas pero que nos alegran durante el tiempo que dura la película y el libro. 
Me faltan dos libros de esta autora por leerme, “Gafas de sol para días de lluvia” y “Juegos de Damas” que sin duda, estarán en mi lista de los libros que voy a leer este verano. 

“El desorden que dejas” de Carlos Montero por el contrario, es un libro más inquietante. La trama se desarrolla en Galicia. Entre La Coruña y un pequeño pueblo de Orense. Allí una profesora de instituto sustituta intenta resolver el suicidio de su antecesora pero se topará con la cruda realidad de una sociedad que oculta sus debilidades y que, aunque moderna en muchos aspectos, todavía sigue anclada al antiguo servilismo de los pueblos. Esta novela recibió un merecido Premio Primavera de Novela 2016.
De momento, os dejo con estas dos “perlitas” para que empecéis de nuevo a cogerle el gustillo a mi tabarrita. Espero no dejaros solos y desamparados tanto tiempo. Retomaré las buenas costumbres y seré más organizada. Porque para mí, escribiros, contaros lo que hago, lo que leo, lo que visito, lo que disfruto, es un auténtico placer y, desde luego, una estupenda válvula de escape. Y no es que necesite yo salir corriendo de nada pero, ¡ya sabéis! Protestar es de humanos y escapar, ¡lo mismo!

lunes, 25 de abril de 2016

NUESTRO PARTICULAR HOMENAJE A DON QUIJOTE DE LA MANCHA


Ya sabéis que a mi marido le ha dado por el buceo. Os lo he dicho chorrocientas veces. Y eso hace que nos movamos cual titiriteros por los diferentes sitios donde él o los niños, bucean.

El último ha sido el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera “un espacio natural protegido y uno de los grandes humedales de importancia” situado en Ciudad Real, Castilla-La Mancha. Donde nace el río Guadiana. Y donde se encuentra la Cueva de Montesinos, “donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesino, que está en el corazón de La Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha.”

La verdad es que no llevábamos muchas expectativas puestas en este viaje. De hecho, estuvimos a punto los niños y yo de quedarnos en Madrid. Pero, al final nos animamos y fue ¡todo un acierto!
Fue un viaje rápido. Sólo nos quedamos a dormir la noche del viernes y, ¡menos mal! porque el hostal no es que fuera malo, era horrible. No por sucio pero sí por feo y viejo. Lo único digno de mención fue el desayuno del que no tengo foto. Pero vamos, que estuvo bien pero tampoco para tirar cohetes y mucho menos, fotografiarlo. Así que, al hostal ni lo nombro.
Sin embargo, fue una gran sorpresa la Cueva de Montesinos, situada en Ossa de Montiel (Albacete) en la que se desarrollan los capítulos del XXII al XXIV de la segunda parte del famoso libro Don Quijote de la Mancha del que ahora se celebra el IV Centenario del fallecimiento de su autor, Don Miguel de Cervantes.
Allí llegamos los niños y yo y nos apuntamos, como no podía ser de otra manera, a la visita guiada. El precio de la visita es de 6€ los adultos y 4€ los niños y dura, alrededor de una hora.
Primero te enseñan la vegetación autóctona que rodea la entrada a la cueva, "llena de cambroneras y cabrahigos" y que, según nos explicaron, no es una cueva si no, una sima, "cavidad natural producida por un hundimiento del terreno".
El guía fue estupendo y nos mostró, con mucha cordialidad y un trato exquisito hacia los niños, tanto los murciélagos que habitan la cueva, como las lágrimas que mencionaba el Quijote e incluso, la figura de Dulcinea, el río que circula más abajo y que te impide ver "el palacio de cristal" que también vio el famoso hidalgo mientras estuvo en la cueva. ¡Un gran placer que sí os recomiendo!
 «Luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos: hazaña solo guardada para ser acometida de tu invencible corazón y de tu ánimo estupendo. Ven conmigo, señor clarísimo, que te quiero mostrar las maravillas que este transparente alcázar solapa, de quien yo soy alcaide y guarda mayor perpetua, porque soy el mismo Montesinos, de quien la cueva toma nombre»
Al salir de allí, nos dirigimos directamente a conocer las Lagunas, no sin antes tomarnos un aperitivito contemplando ese maravilloso paisaje. 
"Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean."
Sin duda, una excursión muy, muy recomendable a dos horas y media de Madrid. Y más ahora que estamos en plena repercusión mediática del Quijote y en plena conmemoración. Por todos lados se habla de Cervantes y Shakespeare. ¡Y Sobrevolando no iba a ser menos!
Volvimos a Ruidera y decidimos comer en el Mesón de Juan. Mesón de comida típica manchega. Este sí, totalmente recomendable. Comemos rico y a muy buen precio. Y probamos las gachas manchegas que estaban riquísimas.
Y ¡se acabó el viaje con niños! Pero no nuestro particular homenaje al hidalgo porque me gustaría visitar el Toboso a ver si nos encontramos con Dulcinea. Y Campo de Criptana para disfrutar de los molinos de viento… Y ¡tantas cosas por ver y conocer que no nos da la vida!

domingo, 17 de abril de 2016

III CARRERA CONTRA EL CÁNCER


Y, ¡ahí estaba yo! Cumpliendo otro objetivo. Asumiendo otro reto. Correr diez kilómetros y cruzar la meta en la lucha contra el cáncer.
La verdad es que, si hace un año, alguien me dice que voy a correr diez kilómetros, me rio a carcajadas. Vamos, incluso me parto si alguien me dice que voy a correr para coger el autobús.
Nunca me gustó correr. Era un complejo adolescente. Por aquello de que dos partes de mi cuerpo muy específicas, votaban más de lo que a mi me gustaba. Claro, no llevaba el sujetador-coraza que llevo ahora y que me ha costado ¡un huevo! Bien pagado por otro lado. Porque ahora no me preocupa que voten. Ahora me preocupa que se descuelguen más de lo que ya lo están...
Bueno, que me lio. Que he corrido por primera vez diez kilómetros en una hora y tres minutos. No es que sea un tiempo increíble pero para mi, la leche. Más que suficiente. Incluso, nunca pensé en tardar eso. Y en el caso de que hubiera tardado más, igualmente hubiera entrado como el de la película Carros de Fuego. Porque para mi el logro no es correrlos que también. Es siquiera, intentarlo. Estar ahí. Animarme a levantarme un domingo a las siete y cuarto de la mañana, ponerme unas mallas y unas zapatillas y salir a correr por plena Castellana en Madrid.
Con chorrocientas mil personas más.

Ha sido la pera. Estoy muy orgullosa de mi misma por haberlo conseguido. Pero también ha sido increíble correr y pisar un asfalto que, con el coche, habré pisado un millón de veces pero que, en cuarenta y tantos años de vida, no había pisado nunca con mis propios pezuños.

La causa era buena. Luchar contra el cáncer. Más que luchar, apoyar a aquellas personas que sí luchan contra él. Con entereza. Con valentía. Con ganas. Sin venirse abajo. Con coraje. Todas esas personas son ejemplo de superación para todos. Para aquellos que nos quejamos de la vida por quejarnos pero sin razones de peso. Por flojos y cobardes. Mientras que otros luchan con fuerza. Sin quejarse. Calladitos. Día a día. Contra esa asquerosa enfermedad y contra todas sus “consecuencias”.  
Ahora me duele el trasero. Mañana seguro me dolerá todo el cuerpo. Pero es un dolor bueno. Es el dolor de cumplir un objetivo.
Dice mi horóscopo que “el cambio está ya en marcha.” Y lo acepto. Lo asumo. Y no me pienso resistir. Y si ese cambio comienza corriendo. ¡Bendito cambio! Y espero que continúe.
No me quejo de mi vida. No tengo razón ninguna. Llevo la vida que quiero. Feliz. Pero, al igual que corres, la vida se mueve y si no te metes en la rueda, si sólo estás por fuera mirando como rueda, como en los “caballitos”, mientras el resto te saluda, no llevas una vida plena.
Hay que montarse en los “caballitos”. Y correr con ellos. Y subirte a la rueda. Y creo que ese es el cambio que estoy haciendo yo ahora. Y es un cambio que, en todos los sentidos, está siendo para bien.
Y comienza decidiéndome un día por correr y ¡vete tú a saber cómo terminará!

lunes, 11 de abril de 2016

MUJER #UNFILTERED


O lo que es lo mismo, mujer sin filtros… Que nos ponemos de un anglosajón para todo…
Llevo tiempo para contároslo. El pasado 3 de marzo (fijaros si llevo tiempo) estuve en la presentación de un estudio realizado por Ipsos en el que se hablaba del nuevo perfil de mujer emergente. Ipsos es una empresa de investigación de mercados que son expertos en “analizar el potencial de mercado e interpretar las tendencias para el desarrollo y la construcción de marcas.” Podéis leer el estudio completo aquí.

Los resultados de este estudio en el que, la metodología de trabajo ha sido a través de diarios secretos en los que las mujeres objeto del estudio, daban su opinión respecto al trabajo, la maternidad y la belleza son las siguientes:
·       La mujer de ahora se acepta a sí misma con sus defectos y sus virtudes dando la mejor versión de sí misma.
·       Es egocéntrica y egoísta. Ella es importante y su felicidad también.
·       Se construye a sí misma y no se compara con nadie.
·       Son mujeres que optan por otro estilo de vida y dicen no a la maternidad.
·       No son perfectas. No llegan a todo y no pretenden llegar a todo.
Y estas mujeres quieren que las marcas (o quien corresponda) se dirija a ellas de la siguiente manera:
·       Háblame como persona. Ni como madre ni como mujer.
·       No me hagas sentir culpable.
·       No me impongas tus criterios.
·       Me rio de mis defectos.
·       Me gustan los mensajes de superación.
·       Convivo con mis contradicciones.
Fue una charla muy agradable en la que los responsables del estudio nos presentaron sus conclusiones y además, Laura Baena del Club de Malas Madres, también nos presentó no sólo el Club para aquellas que no lo conocieran, si no también su forma de pensar respecto a la maternidad en particular y a la mujer de hoy en general.
Y, ¿qué opino yo? Pues que la bollería del restaurante Perrachica (donde se celebró el evento) está estupenda. Que efectivamente me quiero, me gusto y acepto mis defectos pero de momento, me falta el punto “egoísta” de anteponerme a mis hijos, por ejemplo. E incluso, creo que tampoco me antepongo a mi marido en todo… He dicho, en todo.
Por supuesto, queda manifiestamente claro con tres churumbeles que, la maternidad, sí ha sido importante e imprescindible para mí. Si bien, respeto mucho a aquellas mujeres que prefieren no tener hijos por la razón que sea. E incluso, lo he dicho muchas veces, prefiero esa forma de pensar a aquellas (y aquellos que los hijos son responsabilidad de dos) que tienen hijos porque toca pero los atiende la filipina de turno porque para ellos, la prioridad es el trabajo. No estoy hablando de personas que no tienen más remedio que trabajar como locos para sacarles adelante. No. Todos sabemos de qué tipo de personas hablo porque todos tenemos alguien alrededor que peca de esta forma de actuar.
El caso es que, sin irme por las ramas, que la mujer emergente y sin filtros, no creo que sea una cosa tan actual. Creo que la mujer y el hombre, cada día tienen más claro aquello que quieren y lo que no. Y por supuesto, tienen claro cómo son. Para bien y para mal. Y si además, sobrevuelas los cuarenta, todavía tienes más cristalino aquello que esperas de la vida. La edad, por una vez y sin que sirva de precedente, es un punto a favor en cuanto a tener las cosas claras se refiere. Las mías, transparentes. Demasiado diría yo...

sábado, 2 de abril de 2016

¡CARTAGENA!


Quien dice viernes, dice sábado… No hay por qué ser tan exigentes…
Pues como os contaba, estuvimos en Cartagena con los niños. Nos hospedamos en el NHCartagena que está muy bien situado cerca de los dos museos, el teatro y el puerto y además conseguimos sin tener que discutir y pedirlo de rodillas, dos habitaciones comunicadas. En ese sentido, desde luego que, como en España, en ningún sitio.
Cogimos sólo las habitaciones porque el desayuno se me antojaba pelín caro para lo que, al final, desayunan los niños y además, estoy siempre con las prisas para no llegar tarde. Además, como el hotel está tan céntrico, hay mil sitios alrededor donde poder desayunar a un módico precio y rico, rico. ¡Incluido un Vips!


Llegamos la tarde del Viernes de Dolores y para celebrar mi santo (y porque no quedaba más remedio), salimos a cenar. Elegimos un restaurante que nos daba buena pinta y que tenía terraza para poder disfrutar de la procesión de Semana Santa. ¡Cual gran fue nuestra sorpresa cuando nos pidieron 7 euros por silla! Es decir, que si queríamos cenar en la terraza para disfrutar de la procesión tenías, no sólo que pagar la cena (normal) si no también la silla. Ingenua de mí pensé que, una vez vieran que no íbamos a tomar cinco refrescos y unos panchitos, no nos cobrarían los 35 euracos por las sillas, ¡pero no! ¡nos los cobraron! ¡Con dos y un palito! Que digo yo que si pretendían que cenáramos de pie. Lo más triste es que había gente que no se sentaba por el precio de la silla y tenían la terraza medio vacía. ¡Qué poco comercial! ¿no?
Todavía a día de hoy, no logro entender la historia ni el punto de vista de los dueños de los restaurantes de esa calle ya que era una práctica no sólo del restaurante en el que cenamos si no ¡de todos! ¡La pera! ¡Esta España nuestra que no deja de sorprendernos!
La procesión nos salió cara pero fue bonita. Yo la disfruté muchísimo porque me encantan, la verdad.

Al día siguiente, visitamos el Museo Nacional de Arqueología Subacuática. Un museo muy interesante y bonito emplazado en un espectacular edificio en el puerto de Cartagena diseñado por el premio nacional de arquitectura Guillermo Vázquez Consuegra y, en el que disfrutamos de diferentes pecios del Patrimonio Cultural Subacuático de la época de los fenicios, los romanos y también una muestra de las monedas de la fragata “Nuestra Señora de las Mercedes”. De manera muy instructiva para los niños, te muestran con diferentes "juegos" la metodología de excavación y restauración de los pecios.
Nos hubiera gustado también poder visitar el Museo Naval con una sala dedicada en especial a Isaac Peral y los submarinos. Pero tendrá que ser para otra visita porque no nos dio tiempo por el horario.
Después de comer en un restaurante que no recomiendo no porque no comiéramos bien pero porque fueron lentos más que el caballo de los malos y, de alguna manera, poco sinceros porque si sabes que nos vas a servir tarde y nos vas a tener una hora y pico esperando al primer plato, prefiero que no nos sientes y nos digas que no tienes mesa. Son formas de pensar y manías. Me fastidia enormemente esperar para comer. Si puedes bien y si no, me voy. Y además, caro.
Bueno, después de esa comida rica pero larga, larga, visitamos el Teatro Romano construido en el siglo I a.C
La entrada al Teatro Romano debe hacerse sí o sí por el Museo del Teatro Romano. Un edificio diseñado por Rafael Moneo que conduce a los visitantes desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el interior del monumento. La entrada cuesta 6 euros (reducida por familia numerosa, 5€). Por supuesto, es un monumento que sí o sí hay que visitar. Y no defrauda. A los niños les encantó. 

La tarde la rematamos con unos churros con chocolate en la cafetería Valor al ladito de la entrada al Museo y con un paseo por las calles de Cartagena muy, muy concurridas.
Al parecer, Cartagena ha sufrido una transformación en los últimos tiempos para bien, desde luego porque, a mi me pareció una ciudad preciosa y sobre todas las cosas, me encantó esta escultura conocida como "El Zulo" del escultor madrileño Victor Ochoa que me impactó enormemente por sus más de 4 metros de alto y 5 de ancho. ¡Gigante!

Al día siguiente, recogimos al padre en el puerto tras su curso de buceo y comprobamos que, al igual que nosotros los domingos por las mañanas tenemos clases de golf, los niños en Cartagena disfrutan de su cercanía con el mar con clases de vela. ¡Daba gusto verles!

Volveremos seguro a Cartagena para poder visitar el Museo Naval y más cosas que se nos quedaron por ver como el Castillo de la Concepción, o el Museo-Refugio de la Guardia Civil o la Casa de la Fortuna.
Además, aunque hizo tiempo agradable, seguro que durante abril y mayo es también una época estupenda para visitar una ciudad con tanta historia y con tanto sabor como Cartagena, Ciudad de Tesoros.