miércoles, 22 de octubre de 2014

¡GILIPOLLAS POR EL MUNDO!

Anoche, viendo las noticias, pensé "hay que ver la de gilipollas que viven en España pero también en el resto del mundo"
 
En España tenemos una gran proliferación de ellos, lamentablemente.

Tenemos por ejemplo a Blesa. Miguel Blesa, ex presidente de Bankia, Caja Madrid por aquella época, que en vez de dedicarse a trabajar y a ganarse el pan con el sudor de su frente, se dedicó a robar, gastar y malgastar el dinero de todos los españoles. Así, por su cara bonita. Que si una cacería por aquí, que si un viajecito por allá, que si ahora un reloj, que si ahora bragas para la querida... Vamos, lo normal de todo currante. Y eso no lo hacía solo, ¡no! Tenía amiguitos y amigotes de correrías, unos noventa, todos tan chorizos y tan faltos de ética como él.

Tenemos en España también otro ejemplar, de momento, no tan demostradamente ladrón como estos políticos nuestros pero sí tan falto de escrúpulos como ellos. Esta nuestra España querida, ha traído al mundo mucho chorra pero tanto como el "pequeño Nicolás".... El "pequeño Nicolás" es un veinteañero que decidió engañar a toda nuestra "inteligente" clase política, social y económica, sin tener dónde caerse muerto. Foto con Aznar, foto con los recién proclamados reyes, foto con sindicatos, foto con la derecha, foto con la izquierda, foto con periodistas, foto con la patronal... Foto con todo aquel bicho viviente que él considerase importante en nuestro país. Y todos esos altos jerifantes, posando sonrientes con un chichivainas de niñato psicológicamente afectado y que ahora, ya no asiste a la facultad porque es TrendingTopic y porque, claramente, tendrá que ingresar en un siquiátrico. 

¡Y si sólo fueran fotos! No sólo se fotografió con las altas esferas si no que también se permitió aconsejarles, usarles, mentirles... ¡Y todos le creyeron! ¡Con dos!¡Qué perla de criaturitas!

Tenemos también nuestra parte femenina representada por Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, que se cubrió de gloria (por no decir "mierda" que queda feo) hace unos días declarando que "Si una mujer se queda embarazada y no se la puede echar durante los once años siguientes a tener a su hijo, ¿a quién contratará el empresario? Prefiero a una mujer después de los 45 años o antes de los 25, porque por el medio, ¿qué hacemos con el problema?"

Y yo la escuchaba y me preguntaba "pero ¿quién es el/la imbécil que ha contratado a esta mujer? ¿por qué estamos tantos en el paro y siempre tienen trabajo los mismos ineptos?"

Vamos, que para que nos vamos a plantear la Conciliación Laboral. ¡Anda ya y que le den a la conciliación! Que no nazcan niños y que se acaba el mundo ya que claramente no sabemos ni protegerlo ni mantenerlo ni cuidarlo ni perpetuarlo ¡ni nada!

Pero, ¡ay! que los gilipollas proliferan por todo el mundo. Y llega nuestro querido Mark Zuckerberg de Facebook, seguido a la zaga por Apple, y proponen ¡congelar los óvulos de sus empleadas para retener el talento! ¡Toma ya! ¡Y les pagan por decir estas chorradas! ¡Y salen en los periódicos y todos opinamos y hablamos sobre ellos!

Yo, apostaría más por la congelación de los órganos viriles de todos estos súper directivos para que, dejen de usarlos definitivamente y así a lo mejor, comiencen a usar el cerebro porque clarmente, ¡piensan con los huevos!

Pero, ¿estos hombres no están casados? ¿No podrán sus mujeres darles una colleja antes de salir de casa para que no digan tantas tonterías?

Cuando mi marido dice una parida yo, que le quiero y le adoro y no quiero que quede como un gilipollas frente al resto del personal, le meto una colleja y ¡aquí paz y después gloria! El muchacho se resetea, piensa y ya no dice más paridas que pueden ofender. Porque sí, hay ciertas cosas que a las mujeres o al menos a mí me ofenden. Y ésta es una de ellas.

Pero no. No son éstos los únicos gilipollas por el mundo. Cada día, en cada telediario, van apareciendo más y más. Y no se por qué a todos les da por lo mismo: o roban o atacan a la mujer.  O será que yo estoy más sensibles en éstos temas. ¡Qué también puede ser! 

lunes, 20 de octubre de 2014

EL TOM-TOM EDUCATIVO


He pasado un fin de semana horrible con los niños. Para que negarlo. ¡Y encima sola que mi marido está de viaje! La niña sigue con su pavo y los niños no paran de dar por saco peleándose entre ellos o haciendo rabiar a la hermana. Y yo, que debe ser que tampoco andaba muy lúcida ni paciente, he ayudado poco para conseguir imponer calma, educación y respeto.
Lo que está claro es que, muchas veces no son sólo los niños, también hay que tener en cuenta en la ecuación que tú, como madre, puedes no estar en tu mejor momento. Y eso te impide llevar las aguas al cauce correcto. Vamos, ¡que yo también he colaborado en convertir el fin de semana en un infierno!
www.ayalga.com
Es, en estos casos, cuando echo en falta un manual. Una guía. Un sitio donde mirar y buscar la solución. Porque esta claro que mi castigo principal que es, quitarles el móvil, funciona pero no tanto. Hablar con ellos funciona los quince primeros minutos, luego se les olvida. Gritar, sólo sirve para destrozarte la garganta. Zurrarles, sólo sirve para romperte tú el alma y sentirte la peor madre del mundo. Utilizar la sicología, antes debo utilizar conmigo. ¡Qué hacer!
Y, anoche, mientras hacía un análisis de la situación antes de dormirme y un reprobación personal para no volver a seguirles el juego, pensé: “¡ya lo tengo! Que alguien invente el Tom-Tom Educativo!”
¿No me digáis que no es buena idea?
Imaginaros, una aplicación que instalas en el móvil y ante la risita del niño mientras le estás regañando, consultas tu Smartphone y el Tom-Tom Educativo te dice con una escalofriante voz de Señorita Rotermeyer que previamente habrás elegido para cagar al personal desafiante: “Coja al niño por la oreja y llévelo a su cuarto donde estará toda la tarde encerrado mientras el resto de la familia os lo pasáis teta corneta”
Y tú, madre perdida y desesperada donde las haya, cogerás al niño por la oreja sin dudarlo (porque te lo ha dicho una aplicación y de las aplicaciones no dudamos), y lo harás rápidamente y sin remordimiento.
Que la niña se levanta con veinte minutos para desayunar, lavarse, vestirse, hacerse la cama y recoger la habitación y, lógicamente, al final salís tarde y llegáis tarde por su culpa. ¡Después de estar pidiéndole que se levantara durante cuarenta minutos! ¡No problem! Vas a la aplicación que te dirá: “Además de quitarle el móvil, no le compre el vestido que espera para su fiesta de Navidad” Y, ¡hala! Tu obedecerás tranquilamente porque  te lo ha dicho el Tom-Tom Educativo y hay que hacer lo que nos diga el Tom-Tom Educativo. Que el ser humano de ahora hace caso a las máquinas y no ha su sentido común desbordado ante tantos problemas.
Que el otro se pone chulito y contestón, Smartphone en la mano (en ese momento seguro ya empezarán a temblarle las piernas) y Tom-Tom Educativo: “Quítele la tontería quitándole el canal Gol Televisión” Y ¡tachán! Problema resuelto y dinero que te ahorras.
Y así, problema tras problema. Solución tras solución.
Vosotras sonreír. Ya veréis como dentro de un tiempo, todas utilizaremos algo parecido. ¿U os imaginabais siguiendo las directrices de una voz mandona para llegar a casa de la tía Margarita? ¿O haciendo ejercicio mientras seguís las órdenes, no ya de un entrenador personal, si no de una aplicación maquiavélica y sin sentimientos que te destroza las abdominales? ¿O que vuestros pequeños monstruitos aprenderían matemáticas a través de una de estas aplicaciones infernales hasta convertirles en pitagorines desalmados con solo cinco años?
(Léase con voz de premonición negativa y escalofriante) ¡El futuro está llegando! ¡Madres del mundo! ¡Preparaos! Uuuuuuuuuuuuuu.

viernes, 17 de octubre de 2014

MIENTRAS NUESTROS HIJOS SON PEQUEÑOS


Mientras nuestros hijos son pequeños hay muchas cosas diferentes en nuestras vidas. Y las vivimos de otra forma.
Mientras nuestros hijos son pequeños dormimos menos y estamos más cansados físicamente.
Mientras nuestros hijos son pequeños visitamos más el parque y entran nuevas personas en nuestra vida, madres y padres de los amiguitos de nuestros hijos.
Mientras nuestros hijos son pequeños se acaban las visitas al cine o, al menos, al cine de adultos.
Mientras nuestros hijos son pequeños la rutina se instala en tu hogar.
Mientras nuestros hijos son pequeños las noches son para los padres y ¡la televisión también!
Mientras nuestros hijos son pequeños salir a la calle supone empezar a prepararse dos horas antes y salir siempre con una maleta como único bolso.
Mientras nuestros hijos son pequeños, las Navidades son mágicas y el gordito aquel con la barba blanca medio caída es el mejor Papá Noel.
Mientras nuestros hijos son pequeños, nosotros los padres somos héroes que les salvan de cualquier pesadilla.
Mientras nuestros hijos son pequeños, el hablar con voz de memo y cantar canciones absurdas para que se acuesten, es el pan nuestro de cada día.
Mientras nuestros hijos son pequeños, tu casa ya no está decorada. Tu casa se convierte en un cuarto de batalla donde, hasta la figurita que te regaló aquel hortera el día de tu boda y tienes puesta por compromiso, se convierte en un arma de destrucción masiva.
Mientras nuestros hijos son pequeños, no son conscientes de los defectos de sus padres y si se percatan, lo disimulas con cualquier excusa chorra.
Pero ¡ay cuando crecen nuestros hijos!
Cuando crecen nuestros hijos, ya no somos los héroes que les salvan de sus pesadillas. ¡Somos su pesadilla!
Cuando crecen nuestros hijos, te recalcan tus defectos y por más que los disimulas, más se notan y resaltan.
Cuando crecen nuestros hijos, ya no cantas ni pones vocecitas. Ahora pegas unos gritos cual histérica para poder conseguir que su mente reaccione y ¡ni por esas!
Cuando crecen nuestros hijos, las Navidades siguen siendo mágicas aunque ahora al gordo, le ven gordo y con la barba caída.
Cuando crecen nuestros hijos, sigues tardando dos horas en salir de casa porque no te obedecen cuando dices que se vistan y además tienes que pegarte con la niña para que se vista bien y no con un vestido de tirantes en pleno invierno. ¡Ah! Y tampoco tienes bolso de marca porque con pagarles el colegio y la extraescolares ¡ya tienes suficiente!
Cuando crecen nuestros hijos, el cansancio es totalmente psíquico. No hay nada peor y que churrasque más la neurona que pegarte con el pavo de la niña.
Cuando crecen nuestros hijos, sigues yendo al cine a ver películas más o menos infantiles para no tener que responder a preguntas incómodas.
Cuando crecen nuestros hijos, entiendes aquello que te recordaban siempre las abuelas de “pero ¡si estás en la mejor etapa!”
Ya imaginaba yo que lo que venía no sería muy fácil cuando todas coincidían en lo mismo…
¡Bendita maternidad! Bendita maternidad.

miércoles, 15 de octubre de 2014

PRACTICANDO NATACIÓN + COMIENDO PURÉS = CUMPLIENDO OBJETIVOS


No sé si recordáis que uno de mis muchos propósitos del curso era perder cinco kilos y hacer ejercicio regularmente para conseguir hacer desaparecer ese flotador que se me quedó pegado al cuerpo después de mis tres embarazos y, al que sólo le faltaba, la cabecita de pato.  
Si no lo recordáis, os lo recuerdo y os cuento que para ello me he puesto manos a la obra a través de dos caminos principalmente: primero, la práctica de ejercicio en mi caso, natación. Y segundo, alimentarme a base de purés depurativos.
Empecemos por lo primero, la práctica de un deporte. Elegí la natación porque ya lo había practicado anteriormente y, aunque me da mucha pereza por el rollo de mojarme y todo eso, no me cansa. O al menos, no me cansa tanto como el correr que era el otro posible ejercicio aeróbico elegido. Especifico lo de aeróbico porque llevo seis años haciendo Pilates un día a la semana que me viene estupendo para la espalda y para abdominales pero, no deshincha el dichoso flotador porque no quema la grasa. Necesito hacer un ejercicio aeróbico que queme la grasa abdominal que me sobra. Y en vista que corriendo sólo aguantaba 25 minutos, decidí que lo mejor era la natación. ¡Y en eso estoy!
Nado alrededor de una hora, unos sesenta largos. Intento que sea, al menos, tres días en semana. Intención que de momento no he cumplido. ¡Sólo llego a dos! Pero no porque no quiera sino porque me lio con otras cosas y quehaceres. (¡Excusas!)
Todavía no tengo resultados muy visibles. Vamos, que todavía tengo el flotador alrededor de la barriga. Pero sí es cierto que me noto menos pesada físicamente hablando. Que sicológicamente, sigo tan plasta como siempre.
Y por otro lado, el tema de los purés depurativos. Seguro que conocéis esas Dietas Detox que tan de moda se han puesto y que, consisten principalmente, en alimentarte a base de unos licuados durante al menos tres días. ¡Todo el día a base de zumos! Zumo para desayunar, comer, merendar y cenar. Sólo zumos. Sin masticar.
Me interesé sobre el tema y de hecho, he dado con una tienda en la calle Serrano, 98 que se dedica a esto, FIT FOOD, donde puedes encontrar todo tipo de licuados e incluso planificar tu dieta con ellos. No es sólo un concepto de adelgazar si no de sentirse bien por dentro y por fuera.
Cierto es que mi médico digestivo me recomendó que comiera la verdura preferiblemente hervida y en puré. Así que, muy desencaminado no debe ir el tema.
Sin embargo, y aunque pienso probar los licuados de FIT FOOD, investigando por internet dí con un blog www.hoycomemossano.com en el que vienen recetas de purés depurativos. Y ¡así me estoy alimentando desde hace algunos días! Y para colmo, no están malos.
Yo al menos, me siento menos hinchada y mi digestión no es tan pesada. Os lo recomiendo.
Total, que de momento, al menos uno de los objetivos del curso, lo estoy cumpliendo. Sólo quedará a final de curso comprobar con la báscula que el objetivo final que es, perder peso, se ha cumplido con hechos reales. 
Y así, ¡para siempre! Porque, aunque es un objetivo del curso, lo que está claro es que, una vez cumplidos los cuarenta, tienes que estar cuidándote siempre. En el momento en que te relajas, tu cuerpo sigue su proceso de expansión a lo ancho y ese camino, desde luego, no lo quiero coger.  A lo ancho, lo único que quiero que crezca es, ¡el pasillo de mi casa!
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

LAS COMPARACIONES SIEMPRE SON ODIOSAS, ¡Y MÁS ESTA!


No quería hoy escribir este post. Hoy quería ponerme socarrona e irónica y hablaros sobre mi primer evento con blogueras de la semana pasada. Quería que nos riéramos un rato y pasaramos un momento divertido comparando este encuentro con el Cámera Café y los estereotipos que siempre se dan.
Sin embargo, esta mañana he tenido un breve desencuentro en Twitter, también mi primer desencuentro en Twitter, que me gustaría contaros. La verdad es que me ha dejado mal sabor de boca y para “enjuagarlo” necesito expresarlo.
Como ya sabéis todos, en Madrid tenemos el primer contagio del Ébola fuera de Europa. España cuenta con este “honoroso” reconocimiento. Y como seguro que sabréis también, la enfermera infectada era (o es todavía) dueña de un perro llamado Excalibur.
La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid lamentablemente quiere sacrificar al perro por una cuestión, entiendo, meramente preventiva.
Y el dueño del perro y mucha gente se han posicionado en contra de esta decisión.
Yo no voy a entrar a valorar si es necesario o no, eutanasiar al perro. No quiero polemizar sobre eso.
Pero el caso es que esta mañana, abro Twitter y leo el siguiente tweet: “Con Excalibur estoy sintiendo lo mismo que sentí el día que asesinaron a Miguel Ángel Blanco. Una muerte sin sentido e injusta.”
Ante tal afirmación no he podido por más que, educadamente, contestar: “Entiendo tus buenos sentimientos y los comparto pero sinceramente, no creo que sea comparable”
No quería entrar en más polémicas pero ella me ha preguntado: “¿Cuándo se mata porque si?”
Y le he respondido: “Miguel Ángel Blanco fue asesinado injustamente y de manera vil.  En el caso de Excalibur, es preventivo aunque doloroso.”
No ha acabado ahí la cosa. Ella, erre que erre, me ha respondido: “El razonamiento es el mismo que si ahora decidieran matar a todas las enfermeras por prevención. El mismo.”
Ante tal demagogia, ya no he querido seguir. Me parece absurdo discutir a estas alturas la diferencia entre la vida de un ser humano y la vida de un animal por mucho que queramos y cuidemos de los animales.
Eso sí que es un sin sentido.
Ella ha terminado la conversación con el siguiente tweet: “En fin, hay que tener animales a los que quieres para entenderlo. Matar porque sí me parece de otro mundo y se me escapa.”
No he vuelto a contestarla, pero si me perdonáis, quiero hacerlo desde aquí.
Porque sí he tenido perro en mi casa desde mi más tierna infancia, se y he sufrido en mis carnes el dolor tan grande que se siente al perder al perro con el, en mi caso, la que te has criado.
Por suerte o por desgracia soy hermana de veterinario de domésticos y cuñada de veterinaria de exóticos. Y esto me permite hablar con conocimiento.
En mi casa no sólo vivió mi perra Ledy, a la que lloré tantísimo el día de su muerte que, ni siquiera pude ir a trabajar al día siguiente. No. En mi casa también vivieron y convivieron  con nosotros un perro ciego, Rambo y otro diabético, Noah.
Así que, sí, lamento de nuevo contradecirte, pero entiendo y se lo que es tener y perder animales que viven contigo en tu casa como si fueran tus hermanos y a los que quieres, como tal.
Pero no puedo permitirte que, con permiso de la familia de Miguel Ángel Blanco, compares su ejecución tras su secuestro, de rodillas y con un tiro en la nuca con el sacrifico de un perro con una inyección y con todo el cariño del veterinario que se la aplique. Y digo con el cariño, sí, porque aunque suene contradictorio, el veterinario sentirá la misma pena y mayor compasión porque su amor por los animales es, seguro, mucho mayor que el que sintamos el resto.  
Miguel Ángel Blanco fue tratado en su muerte peor que lo será Excalibur en el caso de su sacrificio.
Y la razón de la muerte de Excalibur es por un bien común. Claramente no debes ser vecina de la enfermera infectada ni debes tener hijos que vivan en esa comunidad de vecinos, ni en Alcorcón y a lo mejor, ni siquiera vives en Madrid.
Creo que hay que mantener la calma frente al virus del Ébola pero, sin lugar a dudas, debemos ser precavidos para que los contagios sean los menos posibles. Y si eso supone sacrificar a Excalibur, lamentablemente y con todo el dolor de mi corazón, estoy de acuerdo.
Si existe otra solución para el perro, adelante pero si no, adelante también.
De nuevo, disculpar la perorata pero entenderéis que no ha sido para menos. Gracias por escucharme. Ya me siento mejor.

Por último, sólo me queda desearle el mejor de los finales a la enfermera Teresa y a su marido de los que, por desgracia, parece que nos estamos olvidando.