domingo, 13 de marzo de 2011

¡MENOS MAL!

Realmente habría sido toda una experiencia porque estoy segura que no nos hubiera pasado nada, pero el susto habría sido enorme si estando en Hawai ocurre lo del terremoto en Japón y el consiguiente tsunami.
Mira que me lo decía mi hermano: “A que te vas a Hawai con la de tsunamis que hay por allí.” Y yo pensaba para mí: “mi hermano siempre tan valiente, tan viajero y tan culto. ¿Tsunamis en Hawai? No lo he oído yo en la vida…” Pues toma, ¡por lista! Y yo comparando al Pacífico con el Mediterráneo… ¡Por lista doblemente!
Si es que el refrán que me repito mil veces y que no aplico en mi vida es aquel que dice: al que escupe para el cielo, le cae en la cara. ¡Entra en erupción el volcán y llega una ola gigante a Hawai!
No hago más que acordarme de todos los japoneses que había allí. ¡Qué mal lo estarán pasando! Y que mal que lo van a pasar durante un tiempo. Desde luego, ha sido devastador y tremendo. Ahora que, teniendo en cuenta el carácter de los japoneses, habrán resuelto el problema en mucho menos tiempo que lo habríamos resuelto cualquier otra nación. Y para que decir de su calma, su temple, su paciencia después de la tragedia… Para mí son dignos de todo elogio.
Por otro lado y cambiando radicalmente de tema, siento no haber podido subir el enlace del volcán. Lo he intentado mil veces pero como sabéis muchos de vosotros cuatro, mis queridos seguidores, soy bastante torpe para todo aquello que tenga botones. Ya me lo dice mi marido: “¡no toques ni los del microondas!”
Y eso me hace pensar en lo poco que me parezco a los japoneses: no tengo paciencia, ni temple, ni calma, ¡ni ná! Y mucho menos tengo el don de la tecnología. ¡Y desde luego no tengo esa falta tan grande del sentido del ridículo! Lo que no quita para que admire a una cultura milenaria como la japonesa.
¡Y mira que he intentado veces aprender a comer con palillos y no lo consigo! Lo mismo un día, en estos tiempos de “parada”, me apunto a un curso para aprender origami y otro para convertirme en geisha. ¡Que todo es ponerse!

1 comentario:

  1. No se lo digas dos veces a tu santo, que te encasqueta un kimono en un pis-pas, que nosotras seremos, de momento, casi cuarentonas, pero ellos tienen unas crisis de ¡Dios mío, si ya no cumplo los 45 y no me he tirado en paracaídas!
    Sigue así, que mooola!

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