martes, 26 de abril de 2011

BUENO, PUES YA ESTA

Ya tengo los cuarenta. Ya lo he asumido y ya se me ha pasado el disgusto.  Ahora voy a poner en práctica mi lema antes de que me diera el “parafluqui cuarentil” que es, ni más ni menos, ¡a los cuarenta, en plenitud!
Tal y como me dice mi tía, los cuarenta es una de las etapas más bonitas de la vida. ¡Mejor que  los 20! Y yo quiero disfrutarla a tope. No quiero dejar pasar ni un instante de mi vida que luego llega  el momento en el que tienes que hacer balance y lo peor sería encontrarte con la sensación de que has desperdiciado la vida. ¡Y sólo tenemos una! ¡Hay que vivirla a tope!

Los veinte fueron insuperables. Estudiando fuera de casa. Poniéndote al mundo por montera. Tus amigos como única familia y la fiesta como obligación. Viajar. Conocer gente. El primer trabajo. “Salecones” (así ha llamado siempre mi madre a los novios no formales. Viene de “sale con uno, sale con otro…”) Novio formal y boda feliz.

Los treinta, inmejorables. Embarazos e hijos. Crear y formar una familia… Un trabajo arduo pero muy gratificante.

Y los cuarenta, pues a los cuarenta de primeras, este viernes me voy con mis amigas de adolescencia  a celebrarlo viendo Los Miserables y luego de cenita para darle al palique, ¡largo y tendido!
De segundas, estamos preparando con mis amigas de la universidad un fin de semana con familia incluida en algún lugar remoto o cercano ¡da lo mismo! El caso es reunirnos y seguir dándole al palique. Contándote las cosas de la vida que te preocupan o te divierten.

De terceras, este verano en la playa con mis amigos de veraneo, nos iremos de fiestuqui como las que nos pegábamos cuando éramos más jóvenes.
Y según lo escribo, me doy cuenta de la cantidad de amigos y amigas que tengo: las del cole, las de casa de los padres, los de la playa, los de la universidad, las de mi casa de casada, las de trabajo… Doy gracias por todas ellas y ellos. A todos los quiero muchísimo. Cada uno con su idiosincrasia pero grandes personas que es lo que realmente importa.

Creo en el valor de la amistad como un valor imprescindible para crecer como persona y en la vida.  ¡Qué vivan todos mis amigos y amigas! Sin ellos, no sería lo que soy ahora.

1 comentario:

  1. ¡¡¡Viva!!! pero qué bien lo vamos a pasar, lo importante es poder reunirse para las cosas buenas, que malas hay muchas.

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