miércoles, 27 de abril de 2011

COSAS DE LA EDAD


Retrato de Amy Chua: La madre tigre
Amy Chua "Madre Tigresa"
¿Por qué será que mi hijo pequeño cuando quiere que le limpie el culo me llama Lola y no mamá? Me tiene intrigada. Es así día tras día. Para todo me llama mami. Ahora cuando llega el momento íntimo en el que tengo que limpiarle el trasero debe pensar que la confianza y la maternidad es una cosa pero quitarle la caca a uno, es otra.
Y es que está a punto de cumplir esa edad tan preciosa que son los tres años. Con su lengua de trapo lo habla todo y te dice cosas tan bonitas como: “Mami, la Yayabisa se ha ido a vivir al cielo y ya no puede bajar pero anda saltando por la luna.” ¿Cómo podrá esa pequeña cabecita pensar cosas tan increíbles?
O cuando te pega un abrazo de oso que te aprieta contra su cuerpo con tanto amor… Yo me derrito…
Es un bichito en toda regla. Este Semana Santa hemos estado en nuestra casita en el campo. En cuanto llega sale al jardín y disfruta de lo lindo: o monta en moto; o trabaja con sus herramientas imitando a su padre; o excava entre las hortensias y las deja medio “chuchurrias”; o se dedica a comerse la fresas recién cogidas de la mata independientemente si están pochas, verdes o con bichos; o juega con sus hermanos a lo que toque…
¡Qué bonita que es la infancia! Es una época que no se puede dejar pasar y que tienes que disfrutar y hacer que disfruten.
Y según lo estoy pensando me acuerdo de un artículo que leí en una revista (¡me encantan!) el mes pasado en el que hablaban sobre la forma china de educar a los niños y más concretamente sobre una señora (china criada en Estados Unidos) llamada Amy Chua que ha escrito un libro titulado “Himno de Batalla de la Madre Tigresa”.
En este libro, Amy Chua defiende el método chino de educación consistente en convertirte en un horror de madre que, justificándose en que es bueno para el niño pues será superior en todo, se permite insultar, castigar o tenerle toda una noche sin dormir hasta conseguir que haga bien lo que sea que el niño esté haciendo.
Me reconozco como madre exigente (o al menos lo intento) pero claramente de tigresa no tengo ¡nada de nada! No justifico en ningún modo los medios para conseguir el fin esperado. Prefiero que el niño sea un zoquete pero feliz, a un niño número uno pero con una cara de tristeza enorme.
El amor es la mejor manera de trasmitirle confianza a un niñ@ para que llegue al sitio que sea que tiene que llegar. Los planes a futuro siempre se dan la vuelta así que, es mejor trabajar el día a día para que sean buenas personas y responsables que luchar porque el día de mañana sean algo que ¡vete tú a saber!
Y si no, ¡miraros cada uno el ombligo!

1 comentario:

  1. qué divertidos, yo como siempre digo, los congelaba con 3 añitos, es la mejor edad.

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