jueves, 7 de abril de 2011

SINCERIDAD INFANTIL

Intentando mejorar mi imagen de cara a verme mejor dentro de la fecha fatídica en la que cumplo los cuarenta, el martes me fui a la peluquería.
¡En qué momento! Me salió el gen de mi familia paterna el cual, por alguna inexplicable razón, nos lleva a luchar contra la edad que tenemos e intentar aparentar más joven.
De esta manera, mi tío se viste de quinceañero macarra cuando tiene ya cumplidos los 60 y mi padre coge a sus nietos en volandas acabando, a los días, con una lumbalgia salvaje y en cama.
Pues yo y mi gen inmaduro decidimos que queríamos el mismo corte de pelo que Rihanna o como se escriba. Para ello, el peluquero no tenía más tutía que oscurecerme todo el pelo para que no pareciera que llevaba una boina en vez de flequillo. Y yo ¡pues adelante con el oscurecimiento! (Para el que no me conozca, que la esperanza es la esperanza, soy rubia)
Para ser sincera, cuando llegue a casa me vi bastante rara, por llamarlo de alguna manera. Pero como soy chica positiva, me pinté el ojo para verme mejor y me fui al cole a buscar a la prole.
Según entré por la puerta, a mi hija mayor que estaba con todos sus amigos sólo le faltó vomitar. Me miraba con una cara entre asombro y repugnancia indescriptible. Como sería que hasta la mamá de uno de los niños vino a cerrarle la boca y a explicarle que me había oscurecido un poquito el pelo. ¡Y la niña todavía con la cara de “pero que te has hecho”! (ella no lo pensó con el correspondiente “coño” porque es muy educadita, pero realmente su cara era de “¿pero qué coño te has hecho en la cabeza?”)
Gracias a Dios que cuando salió el mediano y yo y mi flequillo a lo Rihanna nos arrastrábamos por el patio, me dijo: “Mamá estás muy guapa pero ¿qué te has hecho?”. Que viene a ser lo mismo que “¿pero qué coño te has hecho en la cabeza?” pero más dulcemente tratado.
Tal ha sido la impresión que se ha llevado la “jodía” niña que cuando ha tenido un momento de intimidad con su padre, es decir, cuando les llevaba por la mañana al colegio, le ha preguntado: “¿pero tú has visto lo que se ha hecho mamá en la cabeza?”
Claramente, los cuarenta los cumplo castañita porque ya no hay remedio pero ¡los cincuenta los cumplo rubia platino y con una 38! ¡Qué ya está bien, hombre!

2 comentarios:

  1. pues fijate, a mí que me parece que estás más moderna, te veo distinta pero bien.

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  2. ¡bueno, bueno... ¡me muero de curiosidad!
    feisbukea una foto... guapa... cambiate la foto de perfil con tu nuevo look!!

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