martes, 3 de mayo de 2011

LOS MISERABLES

Como ya os comenté, este pasado viernes fui a ver con mis amigas Los Miserables y no tengo más que palabras de alabanza. ¡Me encantó! La había visto hace 20 años en Estados Unidos y ya, en aquel momento, me impactó. Era mi primer musical y todo, la música, el escenario, el teatro, los actores, todo, me dejó con la boca abierta.
Pero no tenemos nada que envidiar. Estuvo todo estupendo y volví a salir del teatro con la carne de gallina y los pelos de punta. No lloré como mi amiga Matahari cuando la vimos hace 20 años pero me emocioné mucho.
Luego fuimos a cenar y charlamos de lo divino y lo humano. Esos momentos tan agradables de cuatro amigas saltando de conversación en conversación sin un momento de respiro y con ese buen sabor de boca de no dejarte nada en el tintero. ¡Aunque lo llenaremos de tinta para la próxima!
Me sorprendió que no comentamos nada de la boda real celebrada el viernes.  Esa en la que la novia parecía que se había comprado el traje en los Saldos Arias. Estaba guapa porque lo es pero si hubiese sido un poco más original en el vestido, se habría lucido mucho más. Era un traje tan visto que según salía del coche te quedabas tal cual.
Cierto es que para gusto los colores pero, no sé, era todo tan soso, ¡tan inglés! Ahora, que nos falta por ver a la otra Kate, a Kate Moss.  Esa seguro que nos deja con la boca abierta por unos días y ya no podremos decir que era todo “tan inglés” porque seguro que da una verdadera lección de estilo.
Y empezamos el fin de semana con un “miserable” y lo cerramos con otro. Ya han encontrado, matado y lanzado al mar al mayor terrorista del mundo, Osama Bin Laden. Se lo han cargado sin más miramientos. Sin más derecho a juicio ni réplica aunque, por lo visto, le dieron la oportunidad de rendirse antes de dispararle un tiro en el ojo izquierdo. En este caso, la presunción de inocencia estaba más que presunta. Y lo han enterrado en el mar, por supuesto después de cumplir con las tradiciones islámicas, entiendo que para que no haya sitios de veneración por parte de sus seguidores.
En Estados Unidos lo han celebrado por todo lo alto. Gente en Times Square de fiesta y con pancartas con “Obama 1, Osama 0”.
Yo creo que en este caso, la prudencia debería ser otra. El mundo islámico anda bastante revuelto y al contrario que esa pancarta de Times Square, pienso que nos llevan ganando (por seguir el mismo símil) desde hace tiempo. No hace falta recordar Nueva York, Madrid y Londres.
No me gustó ver, cuando ocurrió el atentado contra las Torres Gemelas, a gente echada a las calles en países árabes celebrando la muerte de miles. Pero tampoco me gustó comprobar ayer que, independientemente de la vestimenta, la cultura, el país o la religión, siempre existe gente dispuesta a celebrar aquello que es mejor callar o dejar pasar.

1 comentario:

  1. No, si los niños parecen inofensivos, pero las matan callando. Tendrás que vengarte...

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