jueves, 15 de septiembre de 2011

EL BESO

Esta mañana cuando llevaba a los niños al colegio he sido testigo de un beso de esos que te ponen los pelos de punta y te provocan envidia de la mala.

Una pareja joven. Los dos pinta de guapos. El chico en la vespa y ella, de pie, enganchada a su cuello. En la acera. Despidiéndose.

Ha sido un beso romántico. Tranquilo. Nada de lengua y baboseo. De esos que dicen: cuanto nos queremos y ¡menuda noche hemos pasado!

Si es que ya se lo digo yo a mi marido: ¡a los 50 quiero una vespa! Para que vayamos los dos en moto a todas partes. Sin niños. Ellos ya adolescentes ¡que se busquen la vida!

El caso es que el beso ha sido estupendo. Y eso que lo he visto rápido porque ¡qué rabia! en ese momento no he pillado atasco. ¡Y mira que todas las mañanas en ese punto me paro! 

Esta noche cuando venga mi marido ¡le voy a cantar las cuarenta (nunca mejor dicho)! Y luego, ¡le voy a meter mano! 

He de confesaros, aunque las cuarentonas seguro que ya lo saben, que a esta edad el cuerpo se pone un poco tonto. 

Yo ya lo noté con mi marido con el que me llevo siete años. ¡Estaba de un “pesao”! Todo el día con ganas de lo mismo. 

A una amiga que le va mucho la marcha (de hecho, no podía hacer Pilates porque la ponía “contenta”) y estaba un poco escasa por aquella época, le decía: “espera a que cumpláis los cuarenta y verás” Y así fue. Confirmado. 

Será la edad. Será la crisis de los cuarenta o la de la “prima de riesgo” (no sé quién será el tal “riesgo” pero tiene una prima de un plasta…) El caso es que las hormonas se te revolucionan y tienes la lívido de un subido que ni te cuento. 

Y encima, es sano. Que si liberas endorfinas. Que si quemas calorías. 

¡Algo bueno tenían que tener los 40! ¿no?

1 comentario:

  1. Vaya... a mí eso no me pasa ¿será que con los 41 cambia el tema?

    ResponderEliminar

Me hace mucha ilusión conocer vuestra opinión. Por favor, déjame un mensaje. Gracias.