lunes, 17 de octubre de 2011

DIA DE FIESTA, DIA DE NIÑOS


El pasado 12 de octubre teníamos a los niños en casa como casi todas vosotras. Y esos días tienes que buscar plan para entretenerles. Sí o sí.

Nosotros hemos decidido que es el momento de hacer turismo por Madrid. Sí, tal y como lo leéis, madrileños haciendo turismo en Madrid.

Y es que, aunque parezca mentira, en 40 años viviendo aquí no había entrado nunca al Templo de Debod. 

Así que, dicho y hecho. Encaminamos nuestros pasos hacia el Paseo de Pintor Rosales. Allí aparcamos el coche, no sin antes ver al candidato Alfredo Pérez Rubalcaba que se metía en un coche dirección supongo que al Palacio Real para la recepción de ese día. ¡Toda una anécdota!

Templo de Debod con la Plaza de España al fondo
Una vez allí, intentemos montar primero en el Teleférico pero había una cola enorme. Decidimos por tanto, visitar primero el Templo de Debod. También había cola, pero menos. 

Es un templo que tiene unos 2.200 años, que lleva instalado en Madrid desde 1972 y es el único del Antiguo Egipto que puede encontrarse en España.  ¡Y yo 40 años sin verlo! Es precioso y muy recomendable.

Luego, comimos en uno de los restaurantes de la zona. Esta vez elegimos La Creperie. Teniendo en cuenta que vamos con niños siempre escogemos uno facilito y familiar. No comimos mal pero fueron pelín lentos y su excusa era que “sólo tienen dos planchas”. No es por ser borde, pero ese no es problema del cliente. Si tienes 20 mesas y con dos planchas no das abasto, o pones menos mesas o pones más planchas ¿no?

El caso es que yo, en un restaurante, siempre soy super educada y pido las cosas con “las palabras mágicas” intentando tener muy contento al camarero. Y os preguntaréis el por qué. Pues porque tuve una compañera que había trabajado de camarera en un Vips y me confesó las guarrerías-putadas que le hacían al cliente puñetero. ¡A mí sólo de pensarlo me dan arcadas!

Después, a una hora en la que el resto sí estaba comiendo, retomamos el Teleférico. En este sí que había montado pero hacía tantos años que ni me acordaba.

Es otra actividad que recomiendo a todo aquel que visite Madrid o a todo madrileño que no haya montado porque las vistas son ¡magníficas! Puedes divisar desde San Francisco el Grande, la Almudena junto al Palacio Real y los edificios de Plaza España hasta las Torres Kio y las cuatro Torres de Plaza Castilla aunque sólo ves tres porque la cuarta la tapa una de ellas. No hace falta que te bajes en la Casa de Campo si no quieres. Puedes volver directamente que es lo que hicimos nosotros de cara a evitarnos otra cola de vuelta y/o todo el calorazo de Madrid a las cuatro de la tarde.
 
Lo cierto es que pasamos un día muy agradable. Hemos pensado que la próxima visita cultural será al Palacio Real. ¡Este no lo conocemos ninguno! ¡Tiene delito!

 Y, por último y no por ello menos importante ¡bienvenida número 14!

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