martes, 8 de noviembre de 2011

SCINTILLA ANIMAE

Lo confieso: no lo vi. ¡Menudo coñazo! Encima, con eso de que estamos pintando, dormía en casa de mis padres con los niños y mi padre se dedicaba a entablar conversación con los “debatientes”. “Tranquilo, tranquilo. Habla despacio que te aceleras”. Así estuvo el ratito que aguanté frente a la tele. Total, que entre que, como ya sabéis , la política no me gusta, los debates de dos me aburren y mi padre moderaba, decidí irme a ver una peli con mi madre.

Esta mañana ya he leído el periódico y visto la tele. Que si ganó uno. Que si el otro sólo quería animar a su electorado para que votasen. Que si los parados. Que si… Que si… ¡Que si siempre lo mismo y más de lo mismo!

Así que, he decidido ponerme a leer la información que me ha dado el colegio para la Primera Comunión de los dos mayores. Dos textos: uno como catequesis para los padres y otro para los niños. Tenemos que llevarlos leídos a la próxima reunión a la que asistiré sola porque mi marido se confiesa como Sabina, “ateo gracias a Dios”.

Pero no se quita del cuello a la Virgen de Covadonga y la Cruz de la Victoria. ¡Como si, sólo por el mero hecho de ser asturianos, no tuviesen que ver con la religión!

El caso es que, soy muy aplicada y obediente, y me estoy leyendo los dos documentos.  El de los padres ya lo he terminado y el de los niños me queda un poquito. ¡Era demasiado para un mismo día!
En cuanto al de los padres, nos invitan a viajar hacia nuestro interior para dar con nuestra llama. Nuestra propia espiritualidad. La scintilla animae, la pequeña luz del alma que nos permita educar a nuestros hijos en la fe cristiana. 

Y al igual que el debate, esto me produce una extraña sensación de desasosiego. ¡De más de lo mismo! 

Me explico porque no quiero que nadie me entienda mal y piense que simplemente hago un paripé con la comunión de mis hijos.

Creo en una educación en valores. Creo en la humildad. Creo en el compromiso con el necesitado. Creo en la compasión y en el fortalecimiento de los vínculos. Creo en la solidaridad. Y creo en la austeridad. 

Pero todo ello se me complica cuando incluyo a la Iglesia dentro de todo el proceso. Sobre todo cuando hablamos de austeridad. Hace unos días en Facebook, recibí una foto que ponía los pelos de punta. En un lado, el Papa con todas sus lujosas vestimentas doradas sentado en un trono. En el otro, un niño negro de África, muerto de hambre, sentado en una mísera silla. Y una pregunta que cruzaba las dos fotos: “¿Quién hace de verdad el voto de pobreza?”

Mi fe la deposito en el ser humano. No creo que Dios tenga la culpa de todo. Ni de lo malo, ni de lo bueno. Pero creo en el ser humano como generador del bien que necesita este mundo. Y la Iglesia vive muchas veces ajena a este mundo. Con su boato. Sus normas.  Sus antiguas tradiciones.

Creo que deberían predicar con el ejemplo. Austeridad sí pero para todos. Y no me refiero a dormir en una celda en vez de una habitación. Me refiero a recortar su personal. Sus viviendas. Sus riquezas.

Es hora de reclamar, tanto para los políticos como para la Iglesia. ¡Menos charla y más acción! ¡Más ejemplo! Seguro que a ellos, el ponerse manos a la obra, sí les permita encontrar su scintilla animae. Mientras tanto, yo buscaré la mía.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo desde lo del principio hasta lo del final...

    No vi el debate, aunque lo empecé a ver, uno que se sabe ganador y se contiene para no perder votos, dice lo que quieren oir los que le siguen y los que están hartos del gobierno. Y el otro, que como no puede ganar quiere morir mordiendo... bah! más de lo mismo, estoy harta..

    En cuanto a la iglesia, yo ya hace tiempo que me di cuenta que todo "ente" humano peca de los errores de estos... así que a la iglesia deje de tenerla en alta estima, porque la hipocresía me mata. Eso no quiere decir que no sea tolerante, cada cual que haga y crea lo que le hace sentir bien, que mientras a mí no me miren mal, me da lo mismo.

    Creo como tú en que hay unos valores, que están por encima de cualquier religión y debieran ser comunes a todas ellas, después cómo vistas al "santo" o como le llames, me da lo mismo.

    Y con eso me despido (haciendo méritos para el premio a la lectora fiel XD)

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