miércoles, 23 de marzo de 2011

ALIMENTANDO EL BLOG

Aquí sigo con mi blog, mis queridas cuatro lectoras,  intentando darle y daros contenido. No sólo por lo que yo os pueda contar sino también a través de otros blogs de gente mucho más interesante y que toca otros tantos temas.
Navegando navegando he llegado a  uno de una joven periodista. He dado con él a través del blog de Maruja Torres  y de primeras lo que me ha atraído ha sido el título: “El Faro de Oriente”.  ¡Me encantan los faros! http://www.cuartopoder.es/elfarodeoriente
Mónica G. Prieto es corresponsal y reportera internacional que ha cubierto un montón de guerras. Es interesante echarle un ojo a lo que cuenta. Independientemente si estás de acuerdo o no, lo que me llama la atención de esta persona es su vocación y su decisión en seguirla y conseguirla. Algo que realmente admiro.
Puede que algunos no lo sepáis pero siempre quise ser corresponsal de guerra. Desde los tiempos de las crónicas de Arturo Pérez Reverte para Televisión Española. Me encantaba escucharle  y verle agazapado entre los rebeldes y/o soldados, lo que tocara en aquel momento.  Seguí también a Ricardo Ortega para Antena 3 y lamenté mucho su muerte.
Yo nunca tuve la valentía de lanzarme a conseguir mi sueño y eso es algo de lo que me arrepiento mucho. Siempre he sido comodona o vaga, llámalo como quieras. Me he dejado llevar por el tiempo  y las circunstancias sin pararme a pensar o a luchar por lo que realmente quería. ¡O por la Ley del Mínimo Esfuerzo que me decía mi madre! Sobretodo profesionalmente hablando.
 Creo que es un valor que debemos trasladar a nuestros hijos: luchar por lo que realmente sueñan.  Y luchar hasta conseguirlo.
Cambiando de tema, el otro día me decía una amiga mía que me quiere mucho y me aconseja respecto al blog, que me falta esa ironía mezclada con algo de la mala leche que me caracteriza. Y estoy de acuerdo con ella. Intentaré que el próximo post sea en clave de humor. ¡A ver si me sale!

miércoles, 16 de marzo de 2011

DENTRO DE UN MES, ATERRIZO.

Ya falta menos de un mes para que deje de sobrevolar y me choque de frente con los 40. ¡Qué horror!
Pero, viendo los tiempos que vivimos con la crisis nuclear en Japón y todo ese drama, quién tiene el valor de quejarse porque cumple 40 años. ¡Y dando gracias!
Así que he decidido darle la vuelta a la tortilla y comenzar a predicar lo que siempre dije pero que, ahora, tanto me cuesta creerme: la mujer a los 40 está en plenitud. ¿Y por qué? Pues porque ya tenemos a los hijos criados. Ya tenemos más o menos claro lo que queremos y lo que no queremos para nuestras vidas.  Ya no vivimos todo con esa incertidumbre y esa inseguridad propia de los 20. Nuestros cuerpos, aunque magullados por los embarazos, son aceptados por nosotras mismas. No luchamos cuerpo a cuerpo con la chicha. La combatimos sí, pero con otro ánimo. Admitimos a nuestros maridos con sus defectos y virtudes. Aceptamos que Brad Pitt nunca será nuestro...
Y según escribo, me contradigo: tengo cuñadas y amigas que, con los cuarenta cumplidos, han tenido o tendrán a su primer, cuarto o tercer hijo. No tengo ni idea de en qué voy a trabajar. Por tanto, vivo con incertidumbre mi futuro. No acepto la chicha, también conocida como lorza o panceta, que no me quito ni a tiros y que se ha aposentado en mi barriga después de los tres embarazos y eso que hago pilates, corro lo que puedo y me doy cremas, masajes y mesoterapia a rabiar. Siguen cabreándome algunos defectos de mi marido que conozco desde el primer día. ¡Y no acepto de ninguna manera no revolcarme con Brad Pitt como Thelma o Louise! ¡La que fuera!
¡Qué panorama! Y todos los días me leo el horóscopo del periódico y me dice, en resumidas cuentas, que estoy en mi mejor momento. En una época de esplendor y fortalecimiento de la leche. Una época en la que voy a conseguir cumplir todos mis sueños y proyectos.
Y yo me lo creo, y espero. Y espero. Y espero…
Pues lo dicho. Que en menos de un mes cumplo 40.

domingo, 13 de marzo de 2011

¡MENOS MAL!

Realmente habría sido toda una experiencia porque estoy segura que no nos hubiera pasado nada, pero el susto habría sido enorme si estando en Hawai ocurre lo del terremoto en Japón y el consiguiente tsunami.
Mira que me lo decía mi hermano: “A que te vas a Hawai con la de tsunamis que hay por allí.” Y yo pensaba para mí: “mi hermano siempre tan valiente, tan viajero y tan culto. ¿Tsunamis en Hawai? No lo he oído yo en la vida…” Pues toma, ¡por lista! Y yo comparando al Pacífico con el Mediterráneo… ¡Por lista doblemente!
Si es que el refrán que me repito mil veces y que no aplico en mi vida es aquel que dice: al que escupe para el cielo, le cae en la cara. ¡Entra en erupción el volcán y llega una ola gigante a Hawai!
No hago más que acordarme de todos los japoneses que había allí. ¡Qué mal lo estarán pasando! Y que mal que lo van a pasar durante un tiempo. Desde luego, ha sido devastador y tremendo. Ahora que, teniendo en cuenta el carácter de los japoneses, habrán resuelto el problema en mucho menos tiempo que lo habríamos resuelto cualquier otra nación. Y para que decir de su calma, su temple, su paciencia después de la tragedia… Para mí son dignos de todo elogio.
Por otro lado y cambiando radicalmente de tema, siento no haber podido subir el enlace del volcán. Lo he intentado mil veces pero como sabéis muchos de vosotros cuatro, mis queridos seguidores, soy bastante torpe para todo aquello que tenga botones. Ya me lo dice mi marido: “¡no toques ni los del microondas!”
Y eso me hace pensar en lo poco que me parezco a los japoneses: no tengo paciencia, ni temple, ni calma, ¡ni ná! Y mucho menos tengo el don de la tecnología. ¡Y desde luego no tengo esa falta tan grande del sentido del ridículo! Lo que no quita para que admire a una cultura milenaria como la japonesa.
¡Y mira que he intentado veces aprender a comer con palillos y no lo consigo! Lo mismo un día, en estos tiempos de “parada”, me apunto a un curso para aprender origami y otro para convertirme en geisha. ¡Que todo es ponerse!

martes, 8 de marzo de 2011

¡MANDA NARICES!

¡Manda narices, pelotas, huevos! ¡Lo que sea pero manda! Hace dos semanas el volcán Kilauea sólo echaba mini vaporcillo y ayer va y se le ocurre entrar en erupción. ¡Qué mala ralea tiene el puñetero volcán! ¡Venga “fresh lava”! ¡Venga mini terremotos! Y yo ¡en España! Lo que hubiera dado por verlo en erupción…
Para mi marido, que tiene una visión mucho más práctica de la vida, mejor verlo ya en casita por el miedo a quedarnos allí acorralados como ocurrió con el volcán islandés. Pero la verdad es que hubiera sido un punto vivirlo en vivo y en directo.  Os adjunto un enlace a la noticia para que podáis disfrutarlo.
Por otro lado, hoy se celebra el Día Mundial de la Mujer Trabajadora. Felicidades a todas.
Yo, sin embargo, no he estado nunca muy de acuerdo con esta celebración. O, por lo menos, con el nombre con que se ha denominado a la reivindicación de la igualdad profesional entre la mujer y el hombre.
Siempre he dicho que celebraré esta fecha cuando tengamos el Día del Hombre Trabajador ¡porque mira que hay vagos por el mundo! Y es que, la mujer, dentro o fuera de casa, nunca ha dejado de trabajar.
Por otro lado, sí estaría de acuerdo con celebrar el Día de la Igualdad entre la Mujer y el Hombre. O el Día de la Conciliación Laboral. No sé. Seguramente estaré equivocada.
Mi experiencia profesional como creo la de muchas, ha estado totalmente marcada por la maternidad. Desde el primer momento en el que decides que quieres hijos, los tienes y por tanto, son tu prioridad, te conviertes en el “comodín del departamento”.
La reducción de jornada, que no de cantidad/calidad de trabajo, pasa a ser un lastre imposible de coexistir con una ascensión profesional.
Cierto es que a mí la ascensión profesional en las empresas en la que he trabajado siempre me ha traído al fresco. Probablemente porque nunca ha sido el trabajo de mi vida. Pero eso no quita para que nadie, ni empresa ni directivo/a de turno, te la niegue.
¡Me estoy poniendo muy seria! Y no quiero… ¡que viva la igualdad y la conciliación laboral! ¡Qué viva el teletrabajo! ¡Y que se cumplan los sueños profesionales de cada un@! ¡Y que nos los paguen bien a tod@s!            

jueves, 3 de marzo de 2011

¡ALOHA SEGUNDA PARTE!

Pues como os estaba contado antes que las obligaciones maternales nos interrumpieran, el tema del surf en Hawai me ha sorprendido y os explico por qué.
Siempre que te imaginas a alguien haciendo surf, hay un pedazo de ola enorme y el surfista en mitad de ella.
Pues no.
Desde las 7.30 de la mañana, los surferos están metidos en el agua sobre sus tablas esperando que llegue la gran ola. Allí aguantan horas y horas.  El océano como un plato. Y siguen esperando. De pronto, cuando ya están como garbanzos, aparece una mini ola y se suben a ella como si fueran “Le llamaban Bodhi”
¡Alucinante! He llegado a pensar que los verdaderos surferos no son los que estaban en Waikiki durante horas. Estos serían los turistas japoneses que se atreven a probar todo y no tienen el más mínimo sentido del ridículo.
¡Vamos que ya quisieran los hawaianos el Mediterráneo para surfear! ¡Y además sin tiburones!   Porque esa es otra, siempre tenías advertencias de cuidado con los tiburones al meterte en el agua. No os digo más que me he bañado como los niños ¡en toda la orillita! Y es que creo que mis padres me llevaron muy de pequeña a ver la película de Tiburón y me he quedado totalmente marcada por ella.
Lo dicho, ¡qué viva el Mediterráneo!
Os adjunto un enlace al hotel que estuvimos en Waikiki que data de 1901 y realmente es precioso. Fuera de bromas, Hawai es un sitio que visitar y conocer. Sólo tienes que aguantar el pedazo de viaje de alrededor 27 horas y ya está. Al llegar allí todo se te olvida.
Y ahora, ya sí que se termina la saga ¡Aloha! Y os digo ¡Mahalo! que significa gracias.