miércoles, 29 de junio de 2011

LA BUENA VIDA SEGUN YO

Llevo bastantes días sin escribir y por eso os pido disculpas pero, es que ¡ya he comenzado mi buena vida! Es lo que tiene ser una parada-madre-de-tres-hijos ¡que te pegas tres meses de vacaciones en la playa! Y a mi, no hay nada que me guste más que la playa...

Y sobre todas las playas, en la que llevo veraneando los cuarenta años de mi vida. Desde que nací vengo a esta playa con lo que ya hasta el mar, la arena, las olas, los moñigos y las sirenas del fondo me conocen y me saludan.

Aquí soy plenamente féliz.

Como única obligación, mirar el mar. Comprobar que los niños juegan y no beben más agua de la necesaria que ya el primer día, el pequeño se pasó la tarde vomitando hasta conseguir expulsar todas las algas que se había tragado.

Como entretenimiento, leer, leer, y más leer. Aquí no enciendo ni la televisión. Ahora mismo estoy terminando "El Cuaderno de Maya" de Isabel Allende y me está encantando. Os lo recomiendo. Luego seguiré con "La Tierra de las Cuevas Pintadas", el último de la saga de Los Hijos de la Tierra. Llevó leyendolos años y me gustan mucho.

También me dedico a hablar con mis amig@s que llevan aqui los mismos años que yo. Somos amigos desde la cuna y ahora, nuestros hijos continúan la amistad que comenzaron nuestros abuelos. Nos pasamos las tardes charlando sobre cómo ha ido el invierno. Sobre todo y sobre nada. Unas veces, cosas banales y otras, desgracias que nos rondan.

Aquí todas mis necesidades se reducen a las estrictamente necesarias: comer y dormir. Que los niños estén bien y disfruten de la libertad, de la amistad, de la naturaleza que nos rodea. Que sepan que se puede vivir sin coches, centros comerciales... Sin todo aquello que les rodea en la gran ciudad.

Disfrutamos de la familia. Nos apiñamos en plan comuna. Este año hemos puesto dos literas de tres camas cada una para todos los niños en una de la habitaciones. Será un recuerdo imborrable. Uno de esos que cuando te vienen a la cabeza te sonries sin remedio. ¡De esos guardo yo tantos!

En definitiva, la felicidad que proporciona lo básico. Os la iré contando.
 

lunes, 13 de junio de 2011

FERIA DEL LIBRO

 El otro día me paseé por la Feria del Libro de la mano de mi hija mayor que ya tiene 9 años. Le gusta mucho leer y comprarse libros ¡le encanta!
Fue una mañana super agradable. Hacía un tiempo estupendo para recorrer la Feria del Libro. Ni frio ni calor. El Parque del Retiro, ¡precioso en esta época! Además también había una exposición fotográfica sobre bosques en el mundo muy interesante.
Vamos, ¡todo a pedir de boca!
Sobre las doce de la mañana avisaron por megafonía que a las doce y media en el pabellón del Círculo de Lectores estaría Isabel Allende.
¡Casi doy palmas con las orejas! Es una de mis escritoras preferidas. El día anterior me había comprado su último libro “El Cuaderno de Maya” y puedo aseguraros que está estupendo. Os lo recomiendo. Bueno, al grano. El caso es que mirando y mirando libros me pasé el dichoso pabellón.
Cuando llegamos al otro extremo en la caseta de Información me alertaron que tenía que volver a recorrerme toda la Feria si quiero llegar a ver a Isabel Allende.
En un principio pensé “no pasa nada. Otra vez será”. Pero luego me dije “¡qué puñetas! Pegamos una carrerita y ya está”
Llegamos con la lengua fuera y sólo me dio tiempo a verla de lejos y comprobar lo menudilla que es. Pero me hubiera encantado escucharla. Sentarme y dejar que sus sabias palabras alegraran mis oídos y sobre todo, los de mi hija.
Lo que más rabia me dio fue el mal sabor de boca que me dejó el habernos perdido la conferencia. ¡En una mañana que todo parecía perfecto!
Ahora si me toca pensar que ¡otra vez será!

viernes, 10 de junio de 2011

125 ANIVERSARIO DE COCA COLA

Ayer fui con mi marido al 125 Aniversario de la marca Coca Cola.
Fuimos con bastantes ganas pues, conociendo la marca, te esperas un fiestón en toda regla. Y lo cierto es que no estuvo mal pero no les acompañó el tiempo y les faltó un poco de “petardeo”, por llamarlo de alguna manera.
El caso es que, entre jamoncito y jamoncito, entre coca cola zero y coca cola zero, estuve observando a las personas. He trabajado en varias multinacionales y, como en Camera Café, soy capaz de reconocer al jefe, al currito, a la come-hombres, a la ejecutiva agresiva… Todos esos prototipos que encuentras en una oficina.
Y lo que más me llamó la atención fue la poca presencia femenina en el evento. Si os fijáis en la foto, no se aprecia a ninguna mujer. Éramos una minoría. Y de esa minoría, puedo asegurar que, no sólo yo era acompañante.
Y me puse a darle al coco. ¿Por qué tan pocas mujeres?
Una primera respuesta me vino rápido a la cabeza: pues seguramente porque muchas de ellas estaban bañando niños y dando cenas. Esto fue un jueves a las 20.30 con lo que, ¡mala hora para  las madres! De hecho, yo pude acompañar a mi marido porque dejé a mis padres a cargo de churumbelandia.
Sin embargo, me resulta un poco simplista esta respuesta y muy influenciada por mi situación actual de madre a jornada completa.
No sé. Será falta de interés o ¿falta de mujeres trabajando? Pienso que, en esta crisis, las más afectadas por el paro hemos sido las mujeres. Cada vez conozco a más chicas de mi edad, año arriba, año abajo, que están sin trabajo fuera de casa y ejerciendo la maternidad al 100%.
Son ideas o razones que se me ocurren. Seguramente la respuesta en mucho más fácil y simplemente no fueron ¡porque no les dio la gana de ir! ¡Y punto!
Yo por mi parte, disfrute de un ratito de conversación sin interrupciones con mi marido y de dos cocacolitas zero ¡que nos encantan! De hecho, creo que, nuestra pasión por la Coca Cola es de las pocas cosas que tenemos en común. Pero bueno, ese tema lo deja para otro post.

martes, 7 de junio de 2011

"EL SEGUNDO MUNDO"

De verdad que, en toda esta Crisis del Pepino, existen varios temas que se me escapan.
Primero, como toda una senadora alemana puede echar el pico a pacer de esa manera y luego ¡ni siquiera arrepentirse!
Segundo, de qué manera tan absurda, categórica, definitiva, no sé qué adjetivo utilizar, alguien acusa a algo o a alguien y ya, todo está perdido. Sin remedio. Y sin pruebas que lo avalen.
Tercero, cómo se puede permitir que toda esa cantidad de frutas y hortalizas sanas se tiren a la basura teniendo en cuenta la cantidad de gente que no tiene ni siquiera para comer. ¡Y no hay que irse a África! Aquí en España también hay gente, niños, pasando hambre.
Cuarto, entre todas las personas que nos dirigen y que, supuestamente, son tan inteligentes, ¿a nadie se le ocurre una mejor opción que tirar toda esa comida? ¿Comida que está en perfectas condiciones para el consumo humano?!!
No sé. Claramente algo se me escapa. Deben ser todos los temas burocráticos. Si no, no logro entender por qué ninguna ONG se ha puesto en contacto con los agricultores y les ha dicho: “Si me lo das, en vez de tirarlo, yo lo utilizo”
Duele el corazón al saber la de gente que está sufriendo, la de niños que no tienen que llevarse a la boca y el resto, tirando la comida porque una mema alemana ha decidido que el pepino español mataba a sus conciudadanos.
Yo, desde luego, que si fuera esa tristemente famosa senadora, estaría totalmente destrozada por las consecuencias de mis palabras. Porque, malo es que se arruinen los agricultores españoles, pero más vergonzoso es ver como se tira comida cuando parte de este mundo no tiene nada con lo que alimentarse.
Tendríamos que preguntarle a toda esa gente, que esperemos no se enteren, qué piensan de que tanta comida se esté quemando en los vertederos cuando sus hijos se mueren literalmente de hambre.
No cabe duda de que efectivamente existe un gran desnivel entre el primer y el tercer mundo. Y que ese desnivel es muy difícil de superarse principalmente porque a nadie le importa de verdad que se supere pero, ¿dónde está el segundo?  ¿Dónde se ha quedado “el segundo mundo” en el que reina el sentido común, la prudencia, la humildad y el compañerismo? ¿Dónde y cuándo lo hemos perdido? ¿A alguien le importa de verdad?

miércoles, 1 de junio de 2011

PUERTA DEL SOL SEGUNDA PARTE

Os cuento lo que allí vi, siempre desde el respeto y la admiración pues son personas que, ante la situación tan desastrosa en la que se encuentra el país, han tenido el valor y la osadía de rebelarse. Cosa que algunos nos cuesta hacer y bastante. Pero teniendo en cuenta también, que parte del espíritu de ese movimiento se perdió justo en el momento en que aquello se convirtió en espectáculo y lugar para que muchos, exhibieran un comportamiento bastante cuestionable.
Dicho esto, al grano.
Al llegar te encuentras con la Puerta del Sol totalmente cubierta por pancartas, papeles, letreros, dibujos… Vamos como el tablero-corcho de la habitación de un adolescente. Por todas partes, tiendas de campaña de las de Decathlon que por cierto, se he hecho de oro con este movimiento. ¡Siempre hay alguien beneficiado!
Cartón y más cartón dando vida a las famosas carpas. Cada una con una obligación diferente: feminismo, biblioteca, centro de salud, comida, información… Estás como en un parque temático del “vagabundismo”.
La asamblea con todos los asistentes sentados en el suelo a pleno sol y con un calor asfixiante. Venga manitas levantadas y cada vez que se levantaban las manitas un olor tremendo ¡a sobaco! A eso que huele de esa manera, de ninguna forma posible se le puede llamar axila. ¡Eso es sobaco!
La carpa que me quedo clara que no existía era la de “salón de belleza” porque, en esos sobacos femeninos, no había pisado la cera, ni la cuchilla, ni la crema depilatoria en su vida. ¡Qué greñas!
Y lo del termino “perro-flauta” que no había oído en mi vida ¿qué me decís? Ahora sale hasta en los periódicos.
O el abuelete-jubileta votando con sus manitas levantadas por el aborto libre. ¡Anda que no les han entretenido! Ellos aburridos en sus casas y de golpe y porrazo, votando por cosas tan trascendentales y junto con la juventud más progresista… ¡Su segunda mayo rebelde! 
Todos demostrando su hartazgo por esta sociedad tan consumista, sin valores y ¡sin trabajo! sin percatarse que, de tanto estirar la acampada y las manitas, hemos terminado todos de ellos ¡hasta el cogote!