jueves, 29 de diciembre de 2011

MOMENTOS EN SILENCIO


¡Qué bonitas son las vacaciones de Navidad y que cansadas con los niños en casa! Así que, hoy que están en el Circo Price con la Yaya y el Tata, que gustito para mis orejas (como decía un cantante. No sé cual) el silencio de la casa vacía.

Ahora mientras escribo el post, todo está en silencio. Sólo escucho el sonido de las teclas y casi me parece que está un poco alto. 

La Navidad con los niños es, ciertamente, una alegría pero también una locura. Que si los regalos. Que si los circos. El cine. Echar las múltiples cartas. Ahora me peleo con un hermano. Ahora me peleo con el otro. Que vienen los primos. Que vamos a casa de una tía. Que cenamos ochocientos juntos y revueltos. Que dúchate. Que no me ducho. Que hagas algo de deberes. Que ya tendré tiempo.

Y así un día y otro. Ahora salgo corriendo para recogerles a la salida del circo y mañana, pues otro plan.

Ahora en Madrid hay muchos y no se por qué pero te impones un horario de visitas a exposiciones y luces y teatros que ni el de un político en plena campaña. Por alguna extraña razón, te parece que si vives en Madrid y no aprovechas las mil y una cosa que se pueden hacer, estás desaprovechando o malgastando las vacaciones. Total, que todo el día con la lengua fuera de un sitio a otro.

Y cuando cierras la puerta de tu casa el último día de las fiestas,  das un suspiro de treinta segundos  que termina con la cabeza apoyada en la puerta y bendiciendo el fin de las vacaciones navideñas.

Y me da rabia porque siempre tengo la sensación de no disfrutar pero es algo que no puedo evitar. 

Supongo que cuando los niños se hagan mayores a lo mejor es diferente. E incluso estoy segura que añoraré estos días. Es algo en lo que todos los mayores coinciden: disfruta porque ahora estás en lo mejor. ¡Cómo será lo que nos espera!

martes, 27 de diciembre de 2011

FELICIDADES A TODOS

Espero que, durante estas fiestas, seáis todos muy felices y que el año que viene, sea mejor para todos.

Que se cumplan vuestras sueños y los mios, claro está.

Y que por supuesto, estemos todos ¡rebosantes de salud!

Muchos besos.




jueves, 22 de diciembre de 2011

DEL DÍA DE LA SALUD ¡NÁ DE NÁ!


Estamos todos malos en casa. Todo normal. Sólo fiebre y mocos. Pero claro, esto hace que tenga que estar metida en casa con ellos. 

Por un lado, y con el frío que hace, agradeces no tener que salir a ninguna parte pero cuando ya vamos por el tercer, cuarto, ¡quinto!  día empiezas  a sentirte un poco enclaustrada. ¡Vamos, que te cortas las venas!

Para colmo hoy es el día de la salud porque, claro está, no nos ha tocado nada. Así que, ni salud, ni dinero ni nada.

Hoy no veo nada en positivo. Tengo que hacer un gran esfuerzo para escribir y contaros algo porque lo único que me apetece es cobijarme en el sofá y tragarme todo lo que pongan en la tele.

Hablando de tele, hoy en el telediario he visto el juramento de los nuevos ministros entre ellos, el de la nueva vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. 

Primero quiero aclarar que es una persona a la que admiro por muchas razones. Por llegar tan lejos con sólo cuarenta años (que conste que lo de “con sólo” no va con recochineo); por saber hablar y responder a tantos, delante de tantos y con esa facilidad; por asumir esa cantidad de responsabilidad. Vamos, por múltiples razones. Sin embargo, sigo discrepando con ella en el mismo tema.

El pasado sábado concedió una entrevista a la revista “Mujer Hoy” que es un suplemento que entregan los sábados con el periódico ABC. La razón es que, esta publicación, le ha concedido el Premio a la Mujer de Hoy según las lectoras de la misma.

Bueno, explicado todo esto, en el transcurso de la entrevista Soraya comenta que las diputadas no tienen permiso por maternidad ya que “a un diputado no puede sustituirle nadie” pero que están estudiando la posibilidad de que, en casos extremos, puedan votar desde casa.

Siguiendo con la entrevista, le preguntan “entonces, tampoco estará contemplada la obligación de la madre a cogerse las seis primeras semanas” A lo que ella responde “es increíble que a las mujeres los derechos se le acaben convirtiendo en obligaciones.”

Y aquí es donde discrepo. 

Siguiendo con su forma de pensar, tampoco es obligación de la mujer tener hijos. Estamos casi en el año 2012 y, hoy en día, existen muchos métodos anticonceptivos al alcance de la mano de cualquiera. Si no quieres hijos, no tienes por qué tenerlos. Si tu trabajo te apasiona, te encanta y estás en ese momento tan álgido de tu carrera, no existe ninguna obligación para tener un hijo por muchos años que lleves casada y/o por mucho que tengas cuarenta años.  

Sin embargo, comenta que no ha renunciado a darle el pecho porque va y vuelva a casa cada tres horas ya que vive cerca del Congreso. Pues ¡qué suerte! porque, si en aquel momento,  yo le llego simplemente a insinuar a mi jefe esa posibilidad, la pedorreta hubiera sido memorable.

No creo que esté siendo en absoluto conciliadora y ni mucho menos esté dando un buen ejemplo al resto de la sociedad.   

Pero bueno ¡qué viva la salud de los demás! Enhorabuena a los premiados y por supuesto, a los nuevos ministros.

domingo, 18 de diciembre de 2011

GRANITO A GRANITO SE FORMA LA MONTAÑA

Quiero compartir con vosotros una carta muy bonita de una amiga y madre de dos niños preciosos. Es una carta que nos ayudara a comprender una realidad para muchas familias con niños autistas. Y, cuanto mejor lo entendamos, más podremos ayudar.


Muchos de vosotros no lo sabéis, en algunos casos porque en esta etapa de la vida es difícil coincidir a no ser en una cena de Navidad y la verdad no creo que sea el mejor momento para contároslo. Nunca lo es de todas formas cuando hablas de que tu hijo pequeño tiene autismo. El autismo es un trastorno del desarrollo, sin cura. Creo que hay momentos en que sus neuronas no conectan, no está con nosotros. Después de mucho leer, estudiar, ir a médicos y trabajar, trabajar y trabajar cada día, y ver que a veces se tarda un año para que aprenda un signo o seis meses para dos sílabas finales de una palabra, es evidente y llegamos a la conclusión de que nuestra vida es una lucha diaria y agotadora.
 
Para que lo entendáis os voy a contar un poco cómo pasó todo. Javi nació "sano" y enorme y con los ojos azules como las rías gallegas.  Un bebé precioso, muy tranquilo y buen comedor. Caminó a los trece meses y medio, dijo papá y mamá por esa fecha y "a la calle" como a los 18 meses y luego se paró. Yo lo veía y lo sentía así. Pedí de deseo de mi cumpleaños de 2008 que Javi avanzara y no fuera diferente, pero no sirvió de nada. Tiempo después los médicos me dan la razón, no avanza en lenguaje, no vuelve a decir palabras que ha dicho; y nadie sabe por qué. Dijo abuelo un día en la piscina de casa en sus 5 años y 4 meses de vida. Las pruebas médicas de todo tipo salen bien, pero porque no llegan a ese detalle cerebral,  me temo, porque es evidente que él es distinto. No imita, no juega con su hermano (con lo mucho que Carlos lo intenta siempre, es un amor) ni con sus iguales;  aprende muyyyyyyyy despacio (pero como me dijo Carlos una vez que me debió de ver muy triste: pero aprende mami). Yo le corto el pelo porque no soporta la peluquería, le lavo los dientes contando hasta diez cada mañana porque no le gusta, su padre va con él a la piscina del polideportivo los domingos por la mañana porque no podemos apuntarlo a clases.  A veces hace ruiditos o se balancea o aplaude en los sitios donde no se debe hacer, pero no es adrede; no  necesitamos que nadie más nos mire. Como dijo el padre del documental de "María y yo" es como ir con Madonna a todas partes. ¡Con lo poco que nos gusta llamar la atención!  Por eso ya solo vamos al McDonalds o Burguer King que sirven rápido. Él no puede esperar, no lo entiende y hay mucho lío. Ahora esta malito y no puede decir qué le duele...y eso es lo peor. Por eso intentamos TODO para que se comunique, le enseñamos pictos (dibujos), le hablamos a la altura de sus ojos y le signo (le hago signos como del lenguaje de sordos) para ayudar a su comprensión, que se cree que es más visual.  Con infinita paciencia, infinito amor y muchísimo trabajo de terapeutas, padres, hermano, abuelos, tío y profes vivimos cada día sin separarnos de él ni medio brazo porque sale corriendo y cruza la calle pues no entiende el peligro de los coches por ejemplo....
 
Nuestro sueño educativo es que vaya a un cole normal, a un aula estable de Aleph y así él pueda aprender de niños sanos y ellos de él y que pueda convivir. Solo hay que esforzarse un poco y adaptarse, pero yo creo que la diferencia enriquece.
 
El motivo de escribir este correo es porque una de las mamás de Aleph (asociación y cole especial al que pertenecemos) ha diseñado bisutería muy bonita que podéis comprar desde cualquier lugar del mundo en la página web www.amibola.es y todos los beneficios de las ventas son para Aleph y nuestros niños. Así que espero que reenviéis este correo a todos vuestros amigos y conocidos, a las buenas personas que falta hacen y para que se venda mucho!
 
Un abrazo a todos,
 
Mónica
Mami de Javi y Carlos

 Al que tenga interés le puedo remandar mis dos cartas publicadas en prensa, en el País Semanal del 22 de mayo y en el Telva de octubre de 2011.
 
Y gracias a los que me habéis ayudado con el correo porque escribo igual que pienso y hablo y a veces no se me entiende nada!http://tracking.technodesignip.com/?action=count&projectid=642&contentid=18100&referrer=-&urlaction=...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA FELICIDAD DE LOS NIÑOS



¡Los niños son felices con cualquier cosa! Saltando las olas. Como tantos  niños, en tantos sitios y desde hace tanto tiempo. Muchas veces, por no decir casi siempre, somos los padres los que lo complicamos todo.

Esta foto me parece preciosa y me produce una sensación de bienestar incomparable.

Y, es que yo también soy feliz en la playa. Me da igual que sea invierno o verano. En bikini o con abrigo, en la playa estoy contenta y relajada. Mirar al mar me resulta uno de los mayores placeres que tiene la vida. Independientemente del mar o del océano que sea. Puedo mirarlo durante horas y no cansarme.

Pero no me quiero despistar de lo que os quería contar. 

El otro día por la noche. El sábado a eso de las 10 volvíamos del puente. Llevábamos ya alrededor de cinco horas y media de viaje. Ya cansaditos. Llegando a Madrid con la radio puesta para que el mediano escuchara el partido del Real Madrid vs. Barça que comenzaba a esa hora.

Un inciso para comentaros que no entiendo a quién le puede gustar escuchar los partidos de futbol por la radio. ¡Qué estrés! ¡Qué gritos! 

Total, justo en el segundo en el que, al dichoso Benzemá se le ocurrió meter un gol y la radio a todo trapo con el locutor gritando como si estuviese pariendo. El pequeño que, al oír los gritos se anima y se pone también a gritar. Os recuerdo que llovía y era de noche. 

Justo en ese segundo, al entrar en una curva de la M-11, un accidente recién ocurrido de un taxista que estaba con el coche boca abajo. Un señor intentando que los coches que llegábamos no nos comiéramos al accidentado. Otros tantos coches parados con los warnings en la cuneta…

Vamos, todo un momentazo. 

El caso es que, justo en ese instante, a mi marido le da el tabardillo y suelta un improperio por su boca a lo que el mediano, en su felicidad y desde la última fila del coche, reacciona preguntando: “Oye, papá, eso que has dicho que empieza por “o” y no se puede decir, ¿lleva “h” o no lleva “h”?”

A mí en ese momento sólo se me ocurrió mandarle al pedo pero luego, cuando lo recuerdo me parto de la risa.

¡Qué felices son los niños!  ¿Sí o no? Y qué alegría tan grande cuando les ves saltar las olas con tanta despreocupación, o poder estar tan relajados mientras su entorno está totalmente crispado. Y por supuesto, que sea siempre así. 

Ya podríamos los adultos aprender de los niños para variar.

martes, 13 de diciembre de 2011

EL AFORTUNADO SEGUIDOR Nº20


Bueno, pues ya somos 20. Y por supuesto, también le conozco.

De hecho, es que no ha sido voluntario. Le he mandado un mensaje pelín intimidatorio de “o te haces seguidor, o te haces seguidor” Y como las amenazas no hay nada, a los cinco minutos llegó el seguidor nº 20.Y aquí tiene su premio.


Es el típico hermano mayor. Pesado. Pesado. Siempre ha ejercido como tal. Algo que algunas veces no ha sido del todo negativo.

Cuando estaba en el colegio, era la niña más protegida de todo el patio. O los amigos de mi hermano mayor o los amigos del mediano estaban al quite a la mínima que me caía, lloraba o lo que fuera. Claro que eso tenía su precio en mote horroroso. Para los mayores era “milikita” o “besuguita”. Para los del mediano, “guacha”. Y para colmo, yo tenía el mío propio, “Hurtadito”.

Durante la adolescencia, me enseño el mundo de las fiestas de los colegios mayores y las juergas en la preciosa ciudad universitaria de Cáceres. 

Único en el mundo haciendo un striptease al son de “Nueve semanas y media” junto a su amigo José Manuel. Fuera donde fuese.

Tardó once años en terminar la carrera de veterinaria pero claro, difícil terminarla antes teniendo en cuenta las marchas que se pegaban.

También influyó el que era, con todos los respetos hacia mi cuñada, un “noviero” empedernido. Es más, no le he conocido más de un mes sin novia desde que íbamos al colegio. Confesaré que cuando me llamó para decirme que se casaba, pensé que lo hacía para decirme que ya la había dejado. 

Ahora es un gran emprendedor y ha visto cumplido su sueño de pequeñito: ser médico de perros, es decir, veterinario (que si no os lo explico seguro que no os enteráis).

Este sueño hizo que, en casa de mis padres, siempre hubiera perros aunque no siempre todo lo sanos que deberían. Ya se sabe, en casa de herrero... Tuvimos a Ledy, una boxer blanca preciosa. Todos la quisimos con locura. También estuvo Rambo. Un perro ciego que habían abandonado en la universidad de Cáceres que, por esos abatares del destino, terminó en mi casa. Towanda. Noah, el diabético...

Casado con una veterinaria de animales exóticos como no podría ser de otra manera y padre de dos hijos preciosos. Poseedor de grandes amigos. Su vida son sus perros. Sus animales. Viven en la sierra rodeados de perros, gatos, loros, conejos, chinchillas, tortugas, y no sé cuantos más. No miento. Lo juro. Viven así.

Tanto es así que mi sobrino empezó a hablar como los loros y le pillé más de una vez a cuatro patas bebiendo agua del plato del perro. ¡Qué asco! El gato ha dormido siempre dentro de la cuna de los niños. Según ellos, así les daba “calorcito”

A su mujer y a él les hace tanta gracia y a mí, como decía mi abuela, me llevan los demonios. ¡Qué marranos!

Pero cada uno es feliz a su manera. 

Por lo demás, es mi hermano y no me queda más remedio que quererle mucho. ¡Que se la va hacer!

lunes, 12 de diciembre de 2011

YO CREO EN LOS REYES MAGOS


Sí. Tal como suena. Así de contundente. Yo creo en los Reyes Magos y no me da vergüenza reconocerlo.

Nunca he dejado de creer. De hecho, no tengo ese trauma del que hablan muchos cuando se enteraron de que los padres son los pajes de los Reyes y les ayudan.

Todo gracias a mi abuelo. El también creía y le encantaba disfrutar de la magia de esa noche con sus nietos.

Yo nunca esperé a los Reyes por la mañana. A casa de mis abuelos llegaban a eso de las doce de la noche después que nos hubiesen aterrorizado a los más pequeños.

Previamente mi padre nos llevaba a mis hermanos mayores y a mí a verlos al Hospital del Niño Jesús junto con los niños hospitalizados. Y de allí, cruzábamos el Retiro y veíamos la cabalgata desde la calle Alcalá. 

¡Como son mágicos les da y les daba tiempo a todo!

Cuando terminábamos de ver la cabalgata era cuando íbamos a cenar a casa de mis abuelos con todos mis tíos y mis primos. 

A eso de las doce, mi abuelo desaparecía sin que nadie nos diésemos cuenta y empezaba a hacer ruidos. Todos los juguetes ya estaban en el salón y de pronto, abría la puerta y la ¡magia se cumplía año tras año!

Hasta que él murió y el testigo en mi casa lo tomó mi madre. No hemos querido perder esa tradición y a día de hoy, seguimos armando barullo, asustando a los más pequeños y llenando el salón de regalos a las doce de la noche.

Lo que no hago es acercar a mis hijos al Hospital del Niño Jesús y lo cierto es que me gustaría mucho.

Era todo una experiencia. Un año mi hermano hizo de paje y al siguiente, fui yo.
Lo recuerdo como uno de los momentos más bonitos de mi vida. Y eso que debía tener alrededor de siete años pero fue una experiencia inolvidable. 

El momento de salir con los Reyes al salón de actos. El momento en el que recorrías las habitaciones de los que no se podían levantar dándoles los regalos. O el momento en el que no me dejaron pasar a una de las salas porque allí estaban los más, más enfermitos.   

¡Qué recuerdos! Y todo esto porque hoy una amiga me ha enviado un mail en el que unas chicas nos proponen  convertirnos en un ¡Rey Mago de verdad! Os paso la web y espero que os apuntéis. ¡Yo ya lo he hecho! www.reyesmagosdeverdad.org 

P.d.: ¡Bienvenido al 19! ¡Muchas gracias guapetón!