jueves, 1 de marzo de 2012

POR FIN, ¡FLORENCIA!


Como ya os adelanté, he estado una semana de viaje con mi maridín entre Florencia y Roma.

Roma ya la conocía. Estuvimos hace unos 14 años y me ha encantado rencontrarme con una ciudad tan bonita y romántica. Pero, ciertamente, de este viaje me quedo sin dudarlo con Florencia.

Iba totalmente “virgen”. No me había molestado ni en mirar una foto para ver cómo era ni leerme una guía. Y eso, creo que ha ayudado a que me sorprenda tantísimo.

Volamos desde Madrid a Roma y allí alquilamos un coche y subimos hacia Florencia. Son alrededor de tres horas de viaje en los que cruzas las regiones de Lazio, Umbría y Toscana.

Florencia es la capital de la Toscana. 

Como íbamos con coche, elegimos el hotel AC Firenze con parking que está un poco apartado del centro  ya que allí es dificilísimo aparcar. El hotel estaba estupendo. Moderno y funcional. Desde allí, íbamos andando al centro sin problemas. Son alrededor de unos quince minutos que nos venían fenomenal para quemar la “ingesta masiva de calorías”.

En Florencia puedes estar un mes entero y todavía te dejarías cosas por ver así que, nos centramos en las más importantes (y estaban abiertas): Palazzo Vecchio en la Piazza della Signoria, Ponte Vecchio, la Galería de los Uffizy, el Duomo con el Campanile y el Baptisterio, la Galleria dell´Accademia, el Mercato Centrale (siguiendo la estela del Movimiento Maruja y los diferentes mercados madrileños), la iglesia de la Santa Croce y la de San Lorenzo.

 
Además también nos acercamos a Pisa, Lucca, Empoli (donde vive mi prima con su familia) y Vinci.

¡Vamos que nos pegamos una paliza de cuidado! Sobre todo, subiendo escaleras. ¡Qué barbaridad! ¡Qué agujetas! Pero yo ya que estoy no pierdo la oportunidad de subir y verlo todo, todo, todo. (Como la del anuncio)

Os dejo unas fotitos que hice con el móvil. No son muy buenas. Lo siento.

Todo me ha gustado, la verdad. Ahora que me impresionó enormemente ver al David de Miguel Ángel. Según entras en el pasillo y miras hacia el fondo y lo ves allí, bajo esa cúpula. Tan grande. Tan impresionante.  Te quedas sin habla.

Y que decir de El Nacimiento de Venus de Botticelli que está en la Galería de los Ufizzy. 

O mirar desde el río Arno de noche hacia el Ponte Vecchio y el otro lado de Florencia. 

No hay nada que puedas decir que no te gusta. Es todo precioso.

En cuanto al tiempo y la comida, pues a lo primero un frío de narices y a lo segundo, buenísima como no podía ser de otra manera. 

Y, por último, en cuanto a las compras, pues muchos libros de los museos para los niños y alguna que otra cosa típica de la zona como unas bandejas de madera pintadas con bonitos colores que no pienso utilizar como bandeja si no como elemento decorativo en la pared.

Nos han quedado muchas cosas por ver y esperamos volver pronto con los niños para rematarlas: la Casa de Dante, el Bargello, el Palazzo Medici Riccardi, la iglesia gótica de Santa María Novella... 

En breve, os sigo contando más cosas sobre el viaje. Ahora espero que hayáis disfrutado con este “pequeño” aperitivo.

2 comentarios:

  1. Qué maravilloso es Italia. Gracias, me has hecho recordar mis viajes por esas tierras.

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    1. Un placer. El estar allí y el contártelo. Besos.

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