domingo, 4 de noviembre de 2012

EL NIÑO NOS HA SALIDO FUTBOLISTA

Sí. Como lo leéis. Al niño le gusta el futbol. Al mediano. Y a mi me espanta y aunque suene raro, a su padre también.


Pero, los gustos de cada uno, son los gustos de cada uno y hay que respetarlos.

Total, que apuntamos al niño al equipo de futbol del barrio con la esperanza de que no le cogieran. No por nada pero si le admitían suponía entrenamiento dos días en semana y partido los sábados. Y teniendo en cuenta que tenemos tres churumbeles, la organización con tanto partido y tanto entrenamiento, se complica.

Pero, le ficharon. Y él loco de alegría. Y nosotros, pues también. ¡Qué remedio!

El pasado sábado que su padre estaba de viaje, me tocó llevarle al partido.

Toda una odisea teniendo en cuenta que debía estar en el campo a las diez menos cuarto de la mañana. Para colmo, llovió durante toda la mañana y tuve que dejar a la mayor y al pequeño, solos en casa. ¡Durante dos horas! ¡Qué intranquilidad! 

Estuve en remojo las dos horas. ¡Ni un ratito paró! Pero no se si fue peor la lluvia o los gritos de los padres. Pero vamos a ver, ¿para qué puñetas están los entrenadores? ¿No son ellos los que deben dirigir el juego de nuestros hijos?

Pues no. 

Resulta que los padres se dedican todo el partido a gritar a sus hijos: “¡¡Dale, venga, dale!! ¡¡¡Sube, sube. Sigue. Sigue!!! ¡¡¡Por la banda, por la banda!!! ¡¡¡Tira ya. Tira ya!!! ¡¡¡Vale, tranquilo. Venga, tranquilo!!! ¡¡¡Bien. Bien.!!!”

Y yo, flipando.  A ratos, me reía. A ratos, me daban unas ganas de meterle a alguno un trapo en la boca… por no decir una burrada.

Nunca lo entenderé. Una cosa es que les animes pero ¡que son niños jugando un partido de futbol no la vida! No pueden enseñarles que lo importante es practicar un deporte, participar en un equipo y aprender a trabajar en equipo. Enseñarles que lo importante no es ganar ni perder sino que hay que saber hacer las dos cosas: ganar y perder.

No soporto a los padres gritones-bocachancla y me da que me voy a tener que morder la lengua como me toque ir a otro partido. Y yo,  si me muerdo la lengua, me enveneno seguro. Tendré que tomarme la valeriana para no increpar a los susodich@s “¿qué tal si nos callamos un ratito, majetes?”

2 comentarios:

  1. Es toda una experiencia, en un partido de baloncesto de niños de 10 años, un papá le decía a su hijo: Corre como un tio!! Ja, ja, yo me tonchaba, qué pirao!!

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    1. ¡Pogre niño! Y el padre lo grita tan pichi delante de todo el mundo.¡Qué nocivos somos muchas veces los padres para los hijos! Muchas gracias por tu comentario y por la visita. Saludos.

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