miércoles, 29 de febrero de 2012

EL COLEGIO SANTA ILLA


Sin querer entrar en polémicas sobre si la Seguridad Social lo hizo bien o mal o sobre si el dueño debe pagar lo que debe, quiero mostrar mi más sincero apoyo al colegio Santa Illa.

Mi colegio.

Allí he pasado toda mi infancia y adolescencia. Y he sido muy feliz. 

Ya en otro post hablé sobre este periodo de mi vida y los amigos que todavía conservo y que fueron compañeros del colegio.

Entre nosotros también existen discrepancias pero creo que el haber estudiado en este colegio nos ha hecho tener un sentimiento especial de unión. De hecho, en Facebook existe un grupo que se llama “Yo también estudié en el Santa Illa” al que por supuesto, estoy apuntada.

Creo que recibimos una buena educación. Probablemente en algunos puntos se hubiera podido mejorar pero ¡como en todo!

Sin embargo, al ser un colegio muy pequeño en el que todos nos conocíamos, te daba la sensación de formar parte de una gran familia. Era un “todos con todos”. Algo especial.

Y esta unión es la que, después de tantos años, permite que tanto yo como mis hermanos conservemos nuestros amigos del cole. Hasta el punto que  cuento con amigas suyas y hermanas de amigos míos como seguidoras del blog.

Me resultó muy triste ver al colegio en la prensa, dando tan mala imagen, cuando han sido cincuenta y tres años de historia y de haber educado a muchos niños. Algunos incluso muy bien reconocidos públicamente. 

No digo más. Que los que lo dirigen lo hagan mejor y los que nos gobiernan también para evitar espectáculos tan poco agradables para todos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Perdonarme pero he disfrutado de unas estupendas vacaciones junto a mi maridín en Florencia y Roma. Y os voy a dar buena cuenta de ello proximamente. No desesperéis que ya se que el que espera, desespera pero sólo tengo que poner las ideas en orden y contaros con detalle todo el viaje. ¡Por si alguien se anima a visitar esas dos hermosas ciudades! 

En breve estoy con vosotros otra vez. Besos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡YO TAMBIEN QUIERO QUE ME PONGA EL ZAPATO COLIN FIRTH!

En la pasada ceremonia de los Premios Bafta 2012, Meryl Streep, mi adorada Meryl Streep,  recibió el premio a la mejor actriz principal por su papel en “La Mujer de Hierro”.

El encargado de entregarle el premio no fue otro que Colin Firth.

Creo que ya os he comentado en algún otro post que este actor me encanta. Me gusta todo de él. Su físico. Su porte. Su forma de actuar. Su sonrisa. Sus películas. Lo único que creo que hace mal, al menos en la pantalla, es besar. No me terminan de convencer sus besos. Estoy por ir y decirle que probemos un poquito a ver si es un tema de la actriz o del posicionamiento de la boca… No sé… Por supuesto, siempre con el consentimiento de mi adorado esposo. ¡Faltaría más!

El caso es que, cuando Meryl subió a recoger el premio, sorprendentemente y cual Cenicienta, perdió un zapato por el camino.

Ni corto ni perezoso, el siempre caballeroso Colin Firth, se agachó tanto para recogerlo como para colocarlo en el pie de Meryl.

¿Vale o no vale un potosí el muchacho? ¿Hubiera hecho lo mismo otro actor? ¿Qué opináis?

Os dejo el vídeo para que lo disfrutéis. 



martes, 14 de febrero de 2012

SAN VALENTÍN

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Pues sí. Hoy es San Valentín y supuestamente, se respira amor en el aire. Yo de momento, lo único que noto en el aire es frío. Y del bueno. Y eso que ya parece que los siberianos van dejando de soplar. ¡Menos mal!

He felicitado a mi maridín con un beso cuando me he levantado y me he acordado. Por ese orden.

Los niños no paran de preguntarme qué le voy a regalar a su padre. Y ya les he dicho que “mucho amor”.

Están con la tontería de San Valentín y los regalos que algunos niños hacen a la guapa de la clase.

Nunca fue mi caso.

Sin embargo, yo ni odio ni amo a San Valentín. Que me regalan flores. ¡Estupendo! Que para eso soy hija y hermana de florista. De hecho, creo que el mejor regalo y el más romántico no puede ser otro que un buen ramo de flores. No tienen porque ser rosas. Hay ramos preciosos y para todos los gustos y colores.

Que no me regalan nada. ¡Pues estupendo también! Siempre que las personas que me rodean y en este caso, en especial mi maridín, sepan darme amor, cariño y buenos sentimientos. ¡Qué más se puede pedir!

No soy de las que piensan que existe San Valentín para que consumamos y todo ese rollo. Porque puestos a pensar así, también pueden ser los Reyes, Papá Noel,  los santos, Domingo de Ramos que o estrenas algo o se te caen las manos, los cumpleaños, el Ratoncito Pérez y siempre que sea una fecha en la que algo se regale.  Consumir no es malo

Que no se sepa valorar un buen beso o un buen achuchón. Que se prefiera el regalo, lo material, a lo espiritual de un beso. Ese es el problema.

Ahora que tampoco me mola la horterada del que le cuelga a su novia un cartel en plena carretera nacional de “Te quiero, peque”. Que todo es muy bonito pero lo cuelgas en el espejo de tu casa y queda para “tu peque” y para ti. ¡So hortera!

Por mi parte, os deseo un feliz día a aquellos que os guste celebrarlo y estéis enamorados. Y para los que no os gusta, pues ¡lo mismo!

domingo, 12 de febrero de 2012

"NO PUEDE SER QUE AL EMPOLLON SE LE CONSIDERE UN FRIKI"

Jose Ignacio Wert. Foto: Europa Press
José Ignacio Wert, Ministro de Educación y Cultura, dixit. (Entrevista de dos páginas en el ABC de hoy)

Y se queda tan a gusto.

Es decir, el primero que es peyorativo calificando al niño es el propio Ministro de Educación y Cultura cuando denomina al que saca mejores notas, empollón.

Somos todos conscientes que ese apelativo es negativo ¿no?

Y sin embargo, él se atreve a reclamar al resto del mundo mundial que no se les trate como a frikis.

Bajo mi punto de vista, al que saca mejores notas se le debe premiar e incentivar a continuar de esa manera. Incluso, frente al resto de la clase.

Ponemos en valor siempre al que es más rebelde, saca peores notas o hace más travesuras. Y eso es así en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Empezando por las absurdas series de Disney Channel que tanto les gustan a mis hijos y terminando por nosotros mismos.

Yo, en mis propias carnes, vivo la diferencia entre una niña que saca unas notas excelentes y el mediano que sin sacar malas notas, no es destacable frente al resto.

No creo en la comparación e intento no caer en ella, pero sí le hago ver que intentar ser mejor es bueno. Intentar superarse cada día es bueno. Muy bueno.  Y nos hará mejores personas el día de mañana. Con miras más altas. Sin obstáculos.

No pretendo ser una “madre tigresa” de las que ya hablamos en el post de abril de 2011 “Cosas de la Edad” pero tampoco quiero hacer creer a mis hijos que la mediocridad es buena. Quiero que intenten superarse día a día en sus estudios y en todo aquello que les guste. Y que prueben muchas cosas hasta que den con aquello que realmente les apasione.

Yo misma he participado en ese mal  juego del empollón y el no empollón. Nos llevan educando muchos años con esa mentalidad en la que se ridiculiza al excelente. Pero somos nosotros mismos los que debemos acabar con ella.

Empezando por el Ministro de Educación y Cultura. ¿No?