viernes, 17 de mayo de 2013

VA A COMER INSECTOS, ¡RITA LA CANTAORA!

Pero ¡qué asco! ¡Qué repelús!

Pues no van y dicen los de Naciones Unidas que deberíamos comer insectos para acabar con el hambre.
 
Yo, para acabar con el hambre, hago lo que sea… ¡menos comer insectos! Pero, ¡si no me gustan ni vivos!

Y encima dicen también que tienen tantas proteínas como la carne y que ayudarían a combatir la obesidad.

Yo, para combatir la panceta, paso hambre, echo el higadillo en aerobic y me retuerzo en pilates pero comer insectos, ¡ni de coña!

Lo más “asqueroso” que como para algunos (como mi marido), son los caracoles. Me encantan con una salsita de chorizo riquísima que hacen en un bar de la sierra de Madrid. Pero, de ahí, no paso.

Y es que el problema vendrá en 2050 ya que será tan elevado el número de seres humanos sobre el planeta que será necesario duplicar la producción actual de alimentos para poder dar de comer a toda esa people. Y ¿por qué comer insectos? ¿Por qué no ponernos un estupendo DIU, preservativo, ligaduras varias para parar semejante producción humana antes que comer insectos?

Sí. Es broma. Y sí. Ya sé que es cuestión de cultura. Sí. También he viajado y he visto en Tailandia, entre otros muchos, gusanos de seda fritos. Y también confieso que tuve uno en la boca apuntito del bocado pero, no fui capaz.  

Dice la FAO que es cuestión de comunicación y marketing. Y no estoy de acuerdo. Ni el director de marketing de Coca-Cola, con todos mis respetos, consigue vender en España la alimentación a base de insectos. Aunque torres más altas han caído y me veo sobrevolando los setenta y degustando un rico cocido de escarabajo o un platito de libélulas a la plancha. 

Uaahhh. ¡Qué horror! No puedo ni pensarlo. Lo dicho. A los setenta, me quedo plana, plana de la barriga y le digo adiós a la panceta. Más vale tarde que nunca.

7 comentarios:

  1. uuu que espanto, yo lo unico que probe fueron hormigas culonas que me trajeron de Nicaragua hace años, jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi de pequeña se me metió una hormiga en la boca y casi me muero de las arcadas. Si me acuerdo, ¡y empiezo otra vez!

      Eliminar
  2. hihihihi!!! pero si están deliciosos! imagina como se quedan las gentes de otras culturas cuando nos ven comer cigalas, son mucho más asquerosas que los gusanitos, saltamontes y demás ricuras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Chica, pues que quieres que te diga, yo entre una cigala y un gusano o un saltamontes, lo tengo cristalino. Será algo cultural, no te digo que no, pero para mi, ¡ni parecido! Besos.

      Eliminar
  3. Así a palo seco no los como ni loca, ahora que con mucho hambre no digo que no llegase a comerlos, hay quien dice que no están malos.

    Besos Raquel

    http://raqueljimenezbisuteria.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues seguro que el hambre es muy mala. Pero en frío, sólo pensarlo me levanta el estómago. Besos.

      Eliminar

Me hace mucha ilusión conocer vuestra opinión. Por favor, déjame un mensaje. Gracias.