viernes, 4 de octubre de 2013

VIERNES REIVINDICATIVO Y PROTESTÓN


Sí. Y protestón. Mi madre siempre me dice que soy una protestona y ya se sabe que las madres siempre tienen razón así que, he decidido después de el que viernes pasado me desahogara con mi “queja formal” contra los uniformes escolares, y después de que dos amigas diferentes en dos momentos diferentes, sin quererlo ninguna de las dos, me hayan tocado la moral, que los viernes van a ser reivindicativos y protestones.
Pues sí. Dos amigas a las que quiero mucho (y ellas me quieren a mi) sin quererlo y sin darse cuenta, me han hecho pensar y recapacitar (a la vez que me tocaban un poco los ovarios, para que negarlo)
La primera fue durante una comida. Estábamos allí las dos contándonos nuestras cosas. Ella, madre de tres hijos ferviente y ambiciosa trabajadora y yo, madre de tres hijos bloguera y con la única ambición de que este dichoso blog lo lea alguien.
En un momento dado, ella me comenta que no lee el blog porque no es mi público objetivo. Las cosas que cuento no son de su interés porque ella no se considera una maruja.
No me lo dijo tal cual porque es muy educada y respetuosa pero, a fin de cuentas, era eso lo que quería decir.
Yo, en ese momento, lo único que alcancé a contestarle, justificándome no se bien por qué, es que cuando creé la sección del Movimiento Maruja, le di ese nombre con cierta ironía pero que, claramente, debe ser que no había conseguido transmitirle esa sensación y que para ella, todo aquello que suene, se parezca, hable, mencione o trate algo sobre “maruja” o “marujeo” lo elimina de su mente como la peste.
Pues aprovecho este espacio para decirle que no me considero ninguna “maruja” aunque no creo que exista nada negativo en ello. Soy la misma persona con el mismo cerebro que cuando trabajábamos juntas en uno de los tres departamentos de marketing de las tres multinacionales en los que he trabajado durante mi carrera profesional. Que ha existido aunque cueste recordarlo.
Que nadie, ni siquiera el aspirador ni la campana extractora de humos, ha conseguido arrancarme el cerebro de su sitio. Un cerebro que en su día estuvo lleno y que no se ha vaciado por arte de magia ni de la mopa.
Que ahora, por las circunstancias de la vida, ejerzo la maternidad y que además, creo que la ejerzo muy bien. Y que, para seguir alimentando a ese querido órgano de mi cuerpo, es por lo que escribo este blog además de porque me hace tremendamente feliz y me satisface mucho más que cualquiera de las acciones de marketing realizadas durante toda una carrera de quince años, que no han sido pocas.
Sí. Es triste tener que recordárselo a las personas e incluso, es triste tener que recordármelo a mi misma…
Y la otra amiga con su desafortunado comentario, fue anoche mismo.
Cenando cuatro amigas, tres de ellas incluida yo, madres de familias numerosas y las otras tres excluida yo, madres trabajadoras.
Llegado un punto de la conversación en la que una iba a hablar sobre su hermana ama de casa, me mira a mí y me dice “no te ofendas” y sigue con la conversación en la que criticaba a su hermana pues lo único que había sabido hacer en la vida era planchar.
Yo en ese momento sonreí y no dije nada pero pensé, “ ¿y por qué me voy a ofender? ¿en qué me parezco yo a su hermana?” Únicamente en que ahora las dos trabajamos dentro de casa pero ¿por eso soy comparable con ella? Siguiendo el mismo criterio, ¿todas las mujeres que trabajan fuera de casa son comparables entre sí independientemente del puesto que desempeñen o la labor que ejerzan?
No.
No quiero seguir justificándome frente al mundo porque ahora, y después de un ERE, yo no esté trabajando. Son circunstancias y decisiones en la vida. Mejores o peores. Pero decisiones que se toman y se afrontan. Y no por ello, me he vuelto tonta ni estoy todo el día con la bata de “guatiné “ y los rulos puestos.
Este blog habla sobre una mujer que sobrevuela los cuarenta, que es mujer lo primero y después todo lo demás incluida trabajadora. Aunque a algun@s les cueste creerlo.

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Patricia. Me alegro que te haya gustado. Miles de besitos.

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  2. Yo añadiría otras etiquetas: "estereotipo" "falta de empatía" "prepotencia" y por última pero no la última "machismo"

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    1. Sí. Las mujeres somos nuestras peores enemigas. ¡Qué pena! Besitos.

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  3. (No hay emoticonos de aplausos!!!))) Lola, lo importante es hacer lo que una cree que tiene que hacer y sobre todo disfrutarlo, la vida nunca es igual, cambia constantemente, unas veces estamos de una manera, otras de otra..... A mi me encanta mi casa, mi hijos, mis labores, todo eso y trabajo también pero, ¿significa que soy más o menos "maruja" que tú?. ¡Menuda tontería!! Ni que estar en casa no fuera trabajar y criar a los hijos no fuera contribuir a la riqueza del país, que no es solo monetaria, también intelectual y de valores, que parece que la gente no se acuerda.
    Reivindica lo tuyo, no te calles..jajajaja.

    Mil besos

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    1. Sabes lo triste? Darte cuenta que antes nuestras madres se justificaban por trabajar y ahora nosotras nos justificamos por no hacerlo. El caso es que siempre nos estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado ¡las unas a las otras! Pero tienes toda la razón, sólo miramos el dinero y el resto de riqueza no monetaria, ¡ni la tenemos en cuenta! Muchas gracias por tus palabras y muchos besos.

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  4. Lo importante es hacer lo que a uno le hace feliz y ante todo no juzgar a los demás. BRAVO por tu valentía y por no dejar que te pisen.
    Besitos
    Alejandra
    De yomemimo... me encanta tu blog :)

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    1. ¡Muchas gracias Alejandra! Intento hacer lo que me gusta aunque, para ser honestos, si consiguiera ganar algo de dinero haciéndolo, ¡sería la leche! Muchos besos.

      p.d.: voy a intentar visitar La Taberna de la Carmencita. ¡Me ha encantado!

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  5. Está claro que las cosas han cambiado mucho. Ahora un hombre puede ser "amo de casa" y la mujer irse a trabajar y traer dinero a casa y tal y tal. También es verdad que la crisis está haciendo volver muchas mujeres a casa, o al hombre, o a ambos. Ya no hay quien pague una empleada de hogar o/y cuidadora de niños o guardería . Tampoco debemos olvidar lo importante que es la educación de nuestros hijos por nosotros mismos. Y la importancia de crecer como personas con valores , desechando lo externo y profundizando en lo que aporta cada persona como individuo... (buff que filosófica, jajaja) Pero , ole por ti. :D

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    1. ¡Muchas gracias Sonsoles! Intento encontrar el punto medio (ese punto más dificil de encontrar que el dichoso punto G): poder trabajar fuera de casa para aportar económicamente a la familia y además, seguir "aportando" a mis hijos, dedicación y educación. ¡Y algo tan fácil se vuelve tan complicado hoy en día! Besotes.

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  6. Te he encontrado de pura casualidad, y qué gozada leerte. Supongo que me veo reflejada; hace un mes que estoy en paro, sobrevuelo los 40 y tengo un peque de 6 ańos que empiezo a disfrutar porque ya no trabajo. Me doy cuenta de lo importante que es estar en casa y estar ahí para él. Ahora me encanta recogerle y hacer los deberes. Pero qué miedo a no poder tener poder adquisitivo como antes...

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    1. ¡Muchas gracias y bienvenida Olivia! Da igual como hayas llegado sólo espero que sea para quedarte. Disfruta del momento porque tu poder adquisitvo ha disminuido al mismo tiempo que ha aumentado la felicidad de tu hijo por tenerte en casa. Ni lo dudes. Besotes.

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