viernes, 20 de diciembre de 2013

LOS FESTIVALES DE NAVIDAD


Seguro que muchos ya habéis asistido a las fiestas de Navidad de vuestros niños en sus colegios. Para mi suerte, ahora ya sólo tengo que ir a la del pequeño porque los mayores, aunque las hacen, los padres no asisten a ellas. Como mucho, nos cuelgan los videos en Internet y los vemos tranquilamente desde casita.
Y digo por suerte porque ¡son tremendas!
No por los niños que lo hacen estupendamente. Yo siempre me emociono. Sí, soy de las que llora y todo.
Lo digo por los padres. ¿Cómo podemos pedir a nuestros hijos que sean educados y respetuosos cuando luego nosotros somos unos analfabestias?
Sí. Así con todas las letras. Analfabestias.
Sí, ya se también que últimamente estoy súper protestona y muy negativa pero es que, ciertamente, hay gente que es la leche.
Seguro que lo vais a entender y que no soy la única a la que le ha pasado. De hecho, llevo un rato buscando el anuncio dichoso pero no lo encuentro. Ese en el que el producto promocionado (que no recuerdo la marca. Mal por el director de marketing y la agencia de publicidad) es un móvil con una cámara que hace zoom y por tanto, los padres, no tienen que pegarse para capturar la mejor imagen del niño que flipa, desde el escenario, viendo como su familia (padre, madre, abuela, da igual) se pegan literalmente por hacerle la foto en vez de estar escuchando el villancico tranquilamente.
En mi caso, sufrimos estos dos tipos de familiares:
El que saluda al niño nada más salir al escenario cuando las profesoras han pedido dos segundos antes que no se saludara a los niños que se despistan.
El que se levanta y se queda de pie en medio de la sala y hay que decirle expresamente, “perdona, no veo”. Muy educadamente contesta, “Ay, perdón” y se sienta. Pero, ¿es necesario pedirlo? ¿No es evidente que molestas? O peor aún, que te ve y se la sopla. Se pone delante y luego, cuando se da la vuelta y tú le miras con cara de flipao, te sonríe con la mejor de sus sonrisas y se aparta dos centímetros.
Estas cosas de los padres me dejan muerta. En los festivales de Navidad son más evidentes pero es igual en el día a día. Yo que voy a llevarles y recogerles todos los días, alucino con algunas actitudes. Siempre pienso, de esos padres, ¡qué hijos vamos a esperar!
Seguramente y como no tengo el don de la perfección, alguien podrá decir lo mismo de mí en algún momento. Pero, de verdad y lo prometo por churumbelandia, que siempre intento no hacer a los demás lo que no me gusta que me hagan a mí. Y además, intento inculcárselo a los niños.
Cuando vea el anuncio y sea capaz de conseguirlo, lo incluyo en la entrada. Y si alguno, me lo recordáis, pues os lo agradeceré eternamente porque hay veces que la neurona no se me enchufa ¡ni a la de tres!

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