viernes, 21 de marzo de 2014

MATERNIDAD, CRIANZA Y EDUCACIÓN


Hoy quiero hablar sobre maternidad, crianza y educación. Esos temas que tanto se llevan ahora y de los que tanto se habla en internet.
Ilustración de Lindy Longhurst
Pero no se si voy a ser todo lo dulce y apropiada que corresponde al tema. Aviso.
Como todos ya sabéis, me dedico 100% a la maternidad. Para mí, la maternidad es un trabajo en sí. Y lo hago con gusto y porque quiero. Es una elección personal.
Sin embargo, ayer, varias actitudes de los niños me hicieron preguntarme, hasta qué punto esta dedicación 100% es beneficiosa para los niños. Hasta qué punto estos niños serían más capaces e independientes si no estuviera yo con ellos o si pasaran las tardes con una cuidadora mientras su madre trabaja.
Hasta qué punto, el tener a su madre ahí para todo lo que ellos desean y proveyéndoles de todo aquello que necesitan, es o no es una buena educación.
Tengo clara la respuesta a esta pregunta: la clave está en mí.
Pero no quiero seguir profundizando en ella hasta no contaros qué es lo que pasó ayer que me hizo planteármelo.
Voy todos los días a llevarles y a recogerles del colegio. Primero recojo al pequeño y luego a los mayores.
Tengo que reconocer que me encanta pararme a hablar con algunas madres y que soy bastante charlatana. Y todas las tardes lo hago. Con unas o con otras. Algunas veces un rato y otras veces, un rato más largo.
Entiendo que ellos están cansados y tienen ganas de llegar a casa y, cuando me paro más de la cuenta, se cabrean. “Jolín mamá. No te pares. Que quiero llegar a casa.”
Y sobre todo ayer ya que, los jueves, es el único día de la semana que no tenemos ni futbol ni natación y que nos podemos pasar toda la tarde en casa sin más obligación que los deberes y ducharse.
Pero ayer, me tocaron las narices más de lo normal enfadados porque querían irse a casa y que no me parara a hablar con nadie. Y les hice ver que yo no soy su chofer que soy su madre. Y que soy persona. Y que, como persona, tengo también mis gustos y mis preferencias. Y que, además, creo que están por encima de las suyas. Y lo creo al 100%.
Que si se tienen que esperar mientras su madre le da a la lengua, que esperen. Que no les pasa nada. Que no se mueren.
Ahora, los padres, estamos por debajo de nuestros hijos. Ellos siempre son lo primero. En ellos y sus preferencias pensamos siempre antes que en las nuestras.
Y no estoy de acuerdo.
Su padre y yo somos y estamos por encima de ellos. Por eso, porque somos sus padres. No somos ni sus proveedores, ni sus choferes, ni sus paseantes, ni sus agentes de viajes.
Somos sus padres. Y ellos hacen lo que nosotros queremos dónde y cuándo queremos.
Siempre pensando en su bien, por supuesto. Pero ya está bien de ese rollo que tenemos montando los padres de hoy en día en el que, lo que digan los niños, es lo que prevalece.
Hay que enseñarles,  y esa es mi labor, que no son reyes. Que son príncipes y que los reyes son sus padres.
Que todos en la familia tenemos el deber de hacernos felices los unos a los otros. Incluidos ellos. Que no sólo están para recibir sino también para dar. Que no son el centro del universo. Y que sus padres, son padres, pero también personas con su historia por detrás y por delante.
Esta es mi, nuestra, forma de pensar y siempre ha sido así. Algunas veces te dejas llevar y te sales sin querer del camino. Pero, ante comentarios y situaciones como las de ayer, vuelves a encaminarte por la buena senda. Aquella en que los hijos son eso, hijos y no reyes tiranos.
Y eso que, mis hijos dentro de que son niños y por tanto, no son perfectos, son buenos y educados.
Esa es mi gran satisfacción. Porque eso demuestra que no hago del todo mal mi trabajo. Y tampoco, es mala del todo, mi total dedicación.
Y vosotros, padres y madres del mundo, ¿pensáis igual o soy más dulces y comprensivos?

4 comentarios:

  1. Ay Lola, lo que mevhas hecho reir.... yo no creo que haya "tiranía" de lis hijos, más allá de la expresión de sus propias necesidades y ahí es dónde entramos lis padres a hacerles ver que SUS necesidades, al pertenecer a un núcleo familia, no pueden estar por encima de las de NINGUN otro miembro... todo es negociable.

    En cuanto a ser lis chófer, agentes de entretenimiento y otros menesteres, estoy de acuerdo contigo: debemos hacerles ver que lo hacemos porque nos place no por obligación y que como es una muestra de nuestra generosidad, merece un trato y un reconocimiento.

    Paciencia, que lo entenderán (al menos eso espero yo de los míos)

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    1. ¿Sabes que me responden mis hijos cuándo les pido "paciencia"? "¡Dijo el loro y se estaba quemando!" por lo mucho que lo repito en casa. ¡Estos hijos! Y eso que son buenos... ¡madre mía! ¡Qué trabajo! No se tú, pero yo me repito más que el chorizo para que aprendan las cosas...
      Muchas gracias por la visita y el comentario. ¡Me ha encantado tenerte por aquí! Besos.

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  2. Piensas muy, muy parecido a mi. Es muy difícil criar y educar a los hijos y la verdad es que la que tú llamas "tiranía" de los chiquillos está a flor de su piel y hay que andarse con ojo y sobre todo no olvidar y recordarles a ellos que los padres somos nosotros y que además somos personas.

    Muy bueno.

    Un beso

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    1. ¡Muchas gracias Encarni! Ayer estuve en una conferencia sobre Inteligencia Emocional para educar a los niños y fue súper interesante. Ahora os la cuento. Besos.

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