viernes, 30 de mayo de 2014

¡¡¡PARÍS!!! - ÚLTIMA PARTE

Sí, ya acaba hoy la Trilogía de París. A lo mejor estáis ya un poquito cansados pero es que merece la pena contarlo. París es tan bonito. Y tan recomendable para verlo con niños…
Nuestro último día en París fue tan intenso como el resto. Terminamos de ver todo aquello que nos faltaba de las cosas imprescindibles por ver, que eran: los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, subir a la Torre Eiffel y poner el candado en el Puente de las Artes.
Como siempre, todo andandito o en el BatoBus.
Al hacer tan buen tiempo incluso puede que, hasta demasiado calor, nos ha permitido el hacerlo todo andando y esa mañana de domingo fue ¡tan agradable! Con ese paseo por los Campos Elíseos llenos de gente y terracitas… Un gustazo.
Llegamos al Arco del Triunfo al que, por supuesto, subimos hasta la terraza cosa que yo desconocía completamente que se podía hacer y al tener perspectiva, decidimos que iríamos hasta la Torre Eiffel de nuevo, andando.
Además, pensamos que encontraríamos por el camino algún lugar para comer y más económico que en los Campos Elíseos. Pero ¡nada más lejos de la realidad!
Por la calle que bajamos hasta la Torre Eiffel no vimos ningún restaurante, cafetería o cuchitril. Sólo hasta que llegamos cerca del Trocadero y en frente de la Torre, no dimos con una terracita que pertenecía al Acuario de París.
Le eché morro y decidí preguntar si se podía comer allí. Deberíamos haber pagado la entrada porque la cafetería está dentro del acuario pero, fueron buenos, y nos dejaron pasar para volver a comer bocadillos recalentados y bolsas de patatas fritas. ¡Qué desastre!
Tampoco podíamos hacer mucho más porque habíamos conseguido comprar las entradas por internet para subir a la Torre Eiffel a las cinco de la tarde y ya no nos daba tiempo para ir a ningún otro sitio a comer.
Esta vez la clavada vino con los helados de los postres. Por cinco helados de Frigo, vamos que no era ningún Banana Split con sombrillita y bengala, nos cobraron 17,10€. Ingenua de mí le dije que se habían equivocado al hacer la cuenta y me miraron con cara de "ya está aquí la turista rata" y me dijeron que París era muy caro y que estaba en el Trocadero en frente de la Torre Eiffel. Y eso se paga. Y lo entiendo y lo pago. Lo que llevo mal es que me roben porque 4€ por un Corneto es demasiado, a mi modo de ver.  
Un inciso para una recomendación: sacar las entradas por esta web porque sino, las colas son tremendas y no merece la pena perder el tiempo en eso. Es comodísimo ir con tu hora y solamente tener que esperar por el ascensor.
Los niños estaban como locos con esta actividad. La Torre Eiffel es muy llamativa, muy significativa y, estar dentro de ella, les pareció una maravilla. Y así es.
Hicimos muchas fotos y disfrutamos de las vistas.
Al bajar, cogimos el Batobus de nuevo y nos dirigimos hacia el Puente del Arte que está repleto, repleto de candados de todos los tipos.
Realmente lo de poner el candado no es más que una gran “turistada” pero a la niña sobre todo le hacía mucha ilusión. Y ¡por qué no darle el gusto!
Compramos uno de segunda mano en un puesto ambulante que estaba al lado por tres euros, escribimos el nombre de nuestra familia y la fecha y allí que dejamos el candado bien cerradito hasta nuestra próxima visita. Por supuesto, que una de las llaves la lanzamos al Sena que tiene que tener el fondo lleno de llaves de turistas chorras como nosotros.
De allí, nos fuimos a cenar al Hard Rock de París. Manías de marido que hace colección de pines del Hard Rock. ¡Cada loco con su tema!
Y ahora si que sí, nos volvimos al hotel para preparar las maletas porque al día siguiente nos tocaba volver a la cruda realidad.
Se terminó nuestro viaje de este año que ha sido precioso y toda una experiencia para ellos. Es un viaje muy especial para los niños y muy, muy recomendable.
Y el lunes, tranquilos, que ya cambio de tema.  

2 comentarios:

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