miércoles, 11 de junio de 2014

LA CONVIVENCIA CON PRE-ADOLESCENTES


¡Un horror! ¡No puedo más! ¡Estoy harta de discutir por todo! ¡Saturada! ¡Hasta el moño!
Y así, un día y otro y otro… El día de la marmota…
Mira que cuando son pequeños estás deseando que crezcan para olvidarte de pañales, papillas, dientes que duelen, culos escocidos, mocos… Pero, ¡ahora! ¡en la pre-adolescencia! Sin ni siquiera haber llegado a la adolescencia, la cosa es ¡mucho peor!
Si ya me lo decía a mi todo el mundo cuando iba con los tres pequeños. Con un carrito que ya era prolongación de mis manos y con un arte para al aspiración de mocos que ya quisieran los de las prospecciones petrolíferas. ¡Si hasta me dio miedo recibir una carta de Greenpeace con quejas por tanta extracción moqueril! Y yo, sin creerles. Sólo me daba tiempo a pensar, “¡madre mía! Cómo será lo que me espera si ya ahora el tema de la maternidad me parece tremendo y estoy ¡en la mejor etapa!.”
Pues sí. Tenían razón. Es mucho peor. Porque ahora ya no tienes que estar preocupada ni por culos  ni por mocos. Ahora te preocupa el poder ponerles en su sitio como corresponde para que a los dieciséis y, ya sí, en plena adolescencia, no nos saquen la catana y acabemos en la consulta del “hermano mayor de Cuatro”. Y mantenerte tú en tu sitio, el que te corresponde como madre, teniendo en cuenta, por lo menos en mi caso, que mi autoestima después de todo un curso discutiendo y peleando por las cosas más nimias, está por debajo del subsuelo.
Se lo decía el otro día a la profesora de la niña de doce en su tutoría y se moría de la risa, “ella no se besa porque no llega y yo no me piso porque no puedo.”
¡Qué lucha! ¡Qué cuerpo a cuerpo! No me falta más que ponerme el traje de combate con casco incluido cada vez que voy a recogerles al cole.
Si yo lo comprendo. La hormona está totalmente revolucionaria y revolucionada. Tus padres son medio lelos o lelos enteros y tú eres la más lista del mundo mundial (lo digo así porque se que me lee). Todos hemos pasado por la edad del pavo. Cada uno en su medida y, según mi madre, mi “medida” fue también de cortarse las venas. Pero, como todo, hasta que no los sufres en tus chichas, como que no te imaginas que la cosa pueda ser tan tremenda.
Y encima, dando gracias que en el cole, son niños modelos de buenas notas, educados con los profesores y buenos compañeros. ¡Qué sólo me faltaba uno de estos mañacos maleducados y groseros!
Pero claro, con alguien tienen que pagar su “frustración hormonal” y con quién mejor que con su madre. Y aquí presente, el “puchinball” está hasta las “balls”. ¡Y lo que me queda! Porque ahora llega el veranito, veinticuatro horas con ellos y todo lo que eso conlleva. Ya me estoy hinchando a InfuRelax y valerianas. Para que, en vez de sangre, me corra paciencia por las venas y armonía familiar. Porque si no, yo a septiembre no llego normal. Llego en camilla o, peor aún, a lo folclórico. ¡Con peineta y todo!
El padre dice que tengo que aprender, primero a no gritarles porque ya hemos comprobado que esa táctica no funciona. Por un oído les entra y por otro les sale y en el mientras tanto, yo ya tengo la garganta destrozada y los pelos de punta. Y segundo, a relativizar. Que la niña tiene ganas de discutir, pues ni caso. Que me ha faltado el respeto, sin móvil. Que el otro no obedece, le castigo. Pero sin sulfuramientos. Sin discusiones. Y sin gritos.
¿Seré capaz? ¿Hará efecto la valeriana? ¿Terminaré con la bata “guatiné”, los rulos y el Lexatín de tanto que baje mi autoestima? ¿Me volveré budista? ¿Alguien escuchará mis plegarias y el pavo se irá pronto?

6 comentarios:

  1. Si te sirve de consuelo, así estamos unas cuantas. Igual el truco está en ser más listos que ellos y no entrar en las provocaciones. Porque es una provocación constante, yo voy a seguir el truco de ignorar las provocaciones. Ya te contaré. Un beso

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    1. En esas estoy yo también. Ya le avisó, "No discuto. Es así y punto". Veremos lo que duramos. Besote.

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  2. ¡Cómo te entiendo!!!!. Siempre he dicho que no soportaría cuando llegara esta edad y ahora que va llegando lo mantengo.

    besos

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    1. ¡Átate los machos! Y vete ya empezando a darle a la valeriana que te digo yo que sino, no lo soportas. Besos

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  3. Me río por no llorar.jajajaja Si hubiese escrito yo el post no hubiese cambiado no una sola coma.
    Lola,yo también soy mamá de tres y la mayor, de 11 añitos recién cumplidos me quema la sangre, un día si, un día no y el de en medio también. Si esto va a más yo me muero. Yo le digo, hija lo siento, pero" te hicieron el mundo al revés". No hay nada que le encaje, ni la ropa, ni el desayuno, ni el almuerzo, ....... Yo sólo pido que esto no vaya a más y algún día deje de protestar. Con lo bonitos y graciosos que son de pequeñitos. En fin como se suele decir "mal de muchos, consuelos de tontos". Besos

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    1. Pues te aviso que nos quedan unos añitos por delante ¡de traca! Según me cuentan el resto de mamis más experimentadas y con hijas más mayores que las nuestras. O sea, que vete afilando la cuchilla para cortarnos las venas o bien no las dejamos largas y nos hacemos moñetes con ellas... ¡Paciencia dijo el loro y se estaba quemando! Muchos besos.

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