viernes, 3 de octubre de 2014

VISITA CON NIÑOS AL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL


No se si os habréis dado cuenta, por si acaso os lo cuento, pero todos los viernes, en esta nueva temporada, os traigo cosas interesantes para hacer con los niños. No digo yo que en algún momento no tenga un “Viernes reivindicativo y protestón” pero, por el momento, estoy relajadita y sin necesidad de acordarme del padre de nadie.
Así que, siguiendo este momento dulce y tranquilo, os cuento la visita que hicimos con los niños el pasado domingo al Museo Arqueológico Nacional (MAN) reinaugurado unos meses atrás.
Ilusa de mí pensé que, como era domingo por la mañana y estaba chispeando, íbamos a estar solitos y ¡nada más lejos de la realidad! Resulta que los domingos por la mañana la entrada es gratuíta y ¡estaba hasta la bandera! Y es que, en Madrid siempre hay gente para todo. Con todo y con eso, fue una visita tranquila y agradable.
El Museo ha quedado precioso tras la reinauguración. Ciertamente, no recuerdo cómo estaba antes así que, no puedo comparar. Pero ahora está muy bonito y desde luego, es una visita obligada si vienes a Madrid o si eres de aquí y todavía no te has acercado a verlo.
Porque, no sólo el edificio en sí es bonito. No sólo la zona donde está situado es inmejorable. ¡En el número trece de la calle Serrano haciendo esquina con la Plaza de Colón y a la trasera de la Biblioteca Nacional! Si no que lo que muestra,  esas joyas arqueológicas, son una maravilla.
Por supuesto y dada mi estrecha relación con Elche, me encantó ver a su dama, la Dama de Elche tan bonita como siempre. 

Ver a la Dama de Baza fue también precioso. ¡Y qué decir de sus momias! Ver momias siempre es algo impresionante y para los niños, realmente impactante.
 














También disfrutaron muchísimo con toda la zona de la Prehistoria y yo, aluciné con todas las joyas tan antiquísimas pero que resultan tan actuales ¡qué me las pondría todas ahora mismo!
Por supuesto, también vimos la réplica de la Cueva de Altamira aunque, para ser sincera, me decepcionó un poquito. No se por qué pero me había imaginado otra cosa. No se realmente explicar el qué. A lo mejor, eso, que es una réplica y que me encantaría ver la original. O esas luces que se apagan y se encienden y no te permiten disfrutar el tiempo que quisieras. O el espejo... No sé.
Lo que no nos dio tiempo a visitar fue la exposición "El Último Viaje de la Fragata Mercedes" pero, creo que este lunes iré con el Movimiento Maruja y no pienso perdérmela. Tranquilos, que os la contaré en otro post...
De allí nos fuimos a comer al HardRock Madrid. Es un sitio que siempre está lleno, donde ponen comida rica pero no deja de ser, como decirlo, comida americana de hamburguesas gigantes y sandwich imposibles de morder en un sólo bocado. Sin embargo, lo peor de todo, es que ponen la música a quinientos. Sales de allí con la cabeza como un bombo. Y mira que nos gusta la música pero ¿es realmente necesario ponerla tan alta?
Nosotros vamos al HardRock cada mucho. A los niños les gusta y a nosotros la comida americana también nos va pero, tienes que dejar desintoxicar el oído para poder volver y para eso se necesitan al menos ¡cuatro o cinco meses! ¡Sin exagerar!
De allí ya volvimos todos contentos a casa para afrontar la tarde de los domingos en los que las duchas, los deberes y las cenas tempranas son el pan nuestro de cada noche de "clase al día siguiente" con su correspondiente madrugón.
Pues ¡esta fue nuestra mañana de domingo! Espero que os haya gustado y  os animéis a hacerla con vuestros churumbeles. ¡Ya me contaréis!

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