miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL ESPÍRITU NAVIDEÑO SE QUEDÓ CON EL HIJO DE DARTH VADER.


¡En lugar desconocido!
Yo iba a contar que ya hemos visto el episodio 7 de la serie Star Wars: el despertar de la fuerza. Que me gustó mucho pero que cada vez que salía Han Sólo o la Princesa Leia o Luke Skywalker, yo me iba encogiendo más y más en la butaca. Los años me iban cayendo encima como losas. ¡La leche! ¡Los años no pasan en balde para nadie!
El único que se conserva en perfecto estado es Chuwaka.
Pero, ayer, me tocó hacer la compra navideña. Cosa que odio. Estaba todo hasta la bandera y tuve que esperar, al menos tres cuartos de hora, para que me atendieran en la charcutería. Estaba todo el mundo comprando el jamoncito y el lomo cortado con cuchillo y el tema iba lento, lento.
Yo tenía el número 32 cuando, todavía por el 25, llega una señora quejándose de que aquello avanzada a paso tortuga. La observo y la veo cogiendo los papelitos de los números que la gente va dejando encima del mostrador una vez ya atendidos.
Veo que se guarda uno y se va al extremo más alejado del mostrador.
Y el charcutero grita, “¡el 26!”
Y aquella dice, “¡yo!”
Mi indignación se sube a mi cuello y a mis cuerdas vocales pasando por mis pies que se ponen en movimiento y se dirigen hacia ella cual maruja con rulos y le dice: “no me puedo creer que haya usted cogido uno de los números del mostrador y se vaya a colar de esa manera.”
Y la otra me dice, “no. Mira yo tengo el 26.”
Y se equivoca de papelito y me enseña, ¡el 38! Y luego el 26 todo arrugado.
Por supuesto la llamé la atención y la dije que tenía muy poquita vergüenza. Pero ella tan pichi. Se tiró otros diez minutos fáciles pidiendo y yo flipando. Cuando se fue me dieron ganas de desearle una feliz Navidad y que se le atragantara el jamoncito.
Lo siento. No puedo con estas actitudes. Y me cuesta callarme.
Y en estas fechas más. Una fechas en las que todos salimos cual majaras a comprar, comprar y comprar para celebrar unas fiestas que deberían ser de humildad, empatía, amor, consideración… Y te das cuenta que de eso, no queda nada de nada.
Que lo que celebramos son las luces, las comilonas y los regalos. Y nos besamos entre nosotros pero al de al lado que no conozco, si puedo le piso y le remato. ¡Qué ese no me importa! Que no le conozco.
Así que, sí, el espíritu navideño de nuestra sociedad debe estar junto con el hijo de Darth Vader. ¡En paradero desconocido! Y ni se le encuentra ni se le espera para disfrutar con nosotros de estas fiestas.
Yo sí os deseo a todos vosotros mis queridos “sanpitospatos” que disfrutéis mucho de la compañía de vuestros seres queridos y que, sobre todo, como dice el anuncio de la Coca-Cola que tiene un departamento de marketing muy bueno, seamos capaces de hacer feliz a alguien. 
¡Feliz Navidad!

viernes, 18 de diciembre de 2015

POR QUÉ SÍ ME DEPILO LAS PIERNAS.


Buscando información para escribiros el post de hoy y teniendo en cuenta que llevo sin escribir desde el pasado jueves, me he topado con este post. Probablemente, para muchos tendría más sentido el post que había pensado primero sobre mi sinsabores de la cena de Nochebuena donde siempre intento innovar y sorprender y sólo consigo, trabajar mucho y de nuevo, poco éxito. Sin embargo, este texto me ha llamado poderosamente la atención y no sólo por su título.
En el Huffingtong Post en su versión estadounidense, Kelsey Heeringa que se define a sí misma como “escritora, madre, esposa y cultureta”, definición que bien podría utilizarla para mí misma siendo positiva, escribió un post titulado “Loque descubrí cuando dejé de depilarme las piernas” y que podéis leer si pincháis sobre el mismo título.
En él viene a decirnos que, al dejar de depilarse las piernas, se sintió más libre y más auténtica sin tener que seguir los estrictos cánones de belleza marcados por la sociedad. E incluso, no sólo mejoró su autoestima si no que también, le ayudó a encontrar trabajos más “enriquecedores” y a dejar de comprar en tiendas con las que no estaba de acuerdo en sus prácticas comerciales.
Vamos, lo que viene siendo, un cambio de perspectiva en toda regla.
Y todo, por no quitarse los pelos.
Así que, yo, en mi deseo infinito por saber si lo estoy haciendo bien y por supuesto, intentando mejorar mi vida y la de mi familia, me he planteado la misma pregunta: “mira Lola que si el problema de que no te lea ni San Pito Pato es tu dichosa manía por acabar con todos los pelos de tu cuerpo.”
¡Tendría delito! ¡Venga a darle a la cera y al laser para que ahora, la solución sea parecer Chiwaka!
Pues, con todo y con eso y respetando las opciones y decisiones de cada uno, si para tener éxito en la vida necesito ir contra corriente, y si ir contra corriente significa no depilarme, prefiero ser borrega.
Para mi la depilación no es tanto una cuestión de estética como de higiene. Con pelo me siento sucia. Y no me gusta el pelo en las partes de mi cuerpo que no sirve para nada. Incluso, en las que sí sirve como es la cabeza, lo prefiero corto.
No entiendo estas rebeldías que promulgan dejarse o pelos en las piernas, o teñidos de rosa fosforito en las axilas.
Para ir contra corriente en esta sociedad, para ser rebelde hoy en día, es tan fácil como sonreír. Reírme de mí misma. Reciclar. No ver ningún coñazo de debate político de de a dos, ni de a cuatro ni de a “todos juntos”.  Negarme a enseñar las tetas o cualquier parte de mi cuerpo para conseguir que un hombre con poder atienda mis necesidades. Ni en un calendario. Ni en vivo ni en directo. Y encima, llamarme por ello feminista. Criar y educar yo misma a mis hijos. En igualdad. Respetando sus diferencias. Ser empática. No tirar papeles al suelo que Madrid está que da asco. Ayudar al prójimo. Escribir un blog donde “protesto” mucho. Dar las gracias y pedir las cosas por favor…
¡Es tan fácil ir contra corriente de esta sociedad fría y desalmada! Y tan innecesario tener que dejarse las piernas como Macario para rebelarte contra ella. O ¿no me digáis que no se os ocurren muchas más opciones mucho más higiénicas?

miércoles, 9 de diciembre de 2015

"LA CHICA DEL TREN"


Como ya sabéis los que me seguís por Instagram, este puente he aprovechado para leerme “La Chica del Tren” de Paula Hawkins, el thriller del año según The New York Times. 

El libro trata sobre una chica que viaja todos los días en tren de camino a su trabajo y fantasea con los inquilinos de una casa que ve desde su asiento. Ella está pasando por un cataclismo tanto a nivel personal con divorcio y alcoholismo incluido como a nivel profesional que se ve afectado irremediablemente.
Por supuesto, se produce un asesinato y por supuesto también, ella participa de la resolución del mismo.
Yo no soy de thrilles. Yo soy más de otro tipo de libros pero, me ha gustado. Lo he leído en tres días y eso es una buena señal. Por otro lado, también os diré que, debido a que me meto muchísimo en los libros, tengo una resaca increíble.
Con este libro he tenido la misma sensación que con Leaving Las Vegas de Nicolas Cage. Llegó un momento viendo la peli que tuve ganas hasta de ir al baño a vomitar. ¡Estaba pedo perdida! ¡Asqueada de tanto alcohol!
Es un libro que te mantiene durante toda, absolutamente toda la historia, en una tensión que no se relaja ni un segundo. No tienes casi tiempo ni de respirar.
Y estaréis pensando que por qué elegí este libro teniendo en cuenta que no me gustan los thrillers pues, por una sencilla razón porque, al igual que la protagonista, me encanta imaginarme la vida de los pasajeros del tren, o del autobús o del avión. Porque me chifla ver las luces encendidas de las casas e inventarme las vidas de sus sombras.
Qué harán. Qué problemas tendrán. Serán felices. Quiénes vivirán en ellas. Qué estará pensando aquel que apoya su cabeza contra la ventana apesadumbradamente. O si esa chica tiene pareja. A qué se dedica aquella señora que se duerme y se le cae la cabeza. Tiene pinta de hacer algo con sus manos pero seguro que luego te sorprende y ¡salva vidas! Qué estudiará el chico de las trenzas. Cuales serán sus inquietudes. Cuál será su presente. Y, ¿esa pareja? A dónde irán y por qué. Estarán celebrando algo o simplemente, viajan por negocios.
Para eso, la película emblemática, “La ventana indiscreta”. Me chifla. Es por esto también que me gustan mucho los patios de vecinos aunque creo que esto ya os lo he contado…
Total, que el libro está muy bien. Que os lo recomiendo. Si no lo habéis leído ya y si queréis pasar un fin de semana sin más obligaciones que perderos entre las páginas de un buen libro.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LAS ISLAS TUVALU


A raíz de la cumbre que se ha celebrado estos días en París para hablar sobre el cambio climático, se habló en las noticias sobre las Islas Tuvalu.
Las Islas Tuvalu se encuentran en Oceanía, en el océano Pacífico y pertenecen a la región de la Polinesia.
Según Wikipedia, “consta de 4 arrecifes de coral y 5 atolones, con un área total de 25,44 km² (2.544 hectáreas). Después del Vaticano (932 hab.) y antes de la República de Nauru (13.048 hab.) es la nación independiente con menor número de habitantes. También es el miembro de las Naciones Unidas con menor número de habitantes, ya que dispone solamente de 11.810.”
Vamos, lo que a mi modo de ver, tiene que ser el paraíso. Basta sólo disfrutar una de estas magníficas fotografías para enteder cómo debe ser la vida en las Islas Tuvalu. 


Al menos para mí, que adoro la vida en la playa y la vida tranquila. Esa que nunca he podido disfrutar porque, ya el mero y simple hecho de vivir en Madrid, te impide sí o sí llevar una vida “tranquila”
El caso es que estas islas ya están sujetas a un plan de evacuación debido a que la subida del mar está inundándolas hasta el punto de cubrirlas por completo y hacerlas desaparecer.

¿No os parece terrible? ¿Cómo hemos podido llegar a ésto? ¿Qué nos creemos, nosotros rodeados por el mar, que no nos va a ocurrir antes o después?
Yo tengo mi paraíso aquí en España, tal y como ya sabéis muchos, y está a ras de mar. Si desapareciera esa casa, para mí sería el mayor de los horrores. Es donde he vivido mis mejores recuerdos de infancia. Donde he disfrutado muchísimo de mi adolescencia y juventud. Donde me refugio en tiempo difíciles. Donde mis hijos son tremendamente felices. ¿Qué ocurriría si por nuestra mala cabeza llega una ola mañana y lo destruye por completo?
La más absoluta de las desolaciones.
¿Qué no sentirán los 11.810 habitantes de las Islas Tuvalu? Las más absoluta de las desolaciones y encima, siendo culpa de un mundo que para nada les es cercano. Porque estoy segura que las Islas Tuvalu no contaminan. No ensucian el mar. No tienen contaminación ni acústica ni del aire ni de nada. No tienen "boinas" sobre sus cabezas. Ni prohiben salir al recreo a sus niños para no respirar ese aire putrefacto. No necesitan que nadie les restringa el tráfico ni las horas de aparcamiento. No acumularán toneladas y toneladas de basuras. Ni echaran porquería a sus ríos ni arroyos. Reciclarán seguro. Cuidan de su entorno, seguro.
Sin embargo, ellos se quedan sin sus islas y nosotros seguimos con nuestras destructivas vidas. Destructuras de nuestro entorno. De la tierra que nos acoge.
Lamentablemente, tengo que coger el coche más de lo que me gustaría. Y se que eso contamina y mucho. Así que, intento compensarlo reciclando todo. Absolutamente todo. Poniendo la calefacción lo justo y necesario. Cerrando el grifo mientras me lavo los dientes o me enjabono. Llenando mucho la lavadora y el lavavajillas. No tirando comida. Donando todo aquello que ya no necesitamos. Heredando ropa del mediano al pequeño.
Pero no es suficiente. Y menos, cuando veo este video. ¡Qué razón tiene! 

Ahora, en mi mente, estarán siempre los habitantes de las Islas Tuvalu. Y seguiré intentando cumplir con aquellas pequeñas acciones que puedan parar o ralentizar esta destrucción de nuestro entorno. Bienvenidas todas aquellas con las que queráis contribuir en los comentarios.
Todo sea porque la Tierra siga siendo tan bella como ha sido por tantos billones de años y porque, la prepotencia del ser humano no acabe con ella.

lunes, 30 de noviembre de 2015

¡YA HEMOS SALIDO DE LA CRISIS!


¡Qué viva la Pepa! ¡Ya hemos salido de las crisis! ¡Ya todos tenemos dinerito fresquito para gastar!
¡Qué los cines están llenos! Que ahora, hasta hacemos colas cuando antes no había ni un gato en la taquilla y la única taquillera existente tenía una tela de araña que le salía de la  nariz, pasaba por la caja registradora y se perdía por el techo del cine hasta llegar al cartel de la última película exhibida, “La maté porque era mía”.
¡Qué viva el Black Friday! Y todos como locos a gastarnos el dinerito y a comprar cosas que seguro no necesitamos porque lo manda Internet y los americanos. Y si no lo compramos por internet pues, ¡hacemos cola! Que puestos a hacer cola para ir al cine ¿por qué no hacer cola para pagar un pañoleta que no necesito? Pero me gusta y, en vez de costar 17,95€, cuesta 14.36€. ¡Qué me he ahorrado 3,59€! ¡Qué ya voy a poder viajar con ese ahorro!
vía elbuencomerciante.com
Y ¡qué decir de los restaurantes! Que ya no hay quién reserve para estas fechas. Que ya si eso, mejor quedamos en enero que se habrán pasado las navidades y, a lo mejor, sólo a lo mejor, la cuesta de enero hace que no salgamos todos a cenar en manada.
¿Y el tráfico? Que ahora no hay quien ande en Madrid. Que da igual que sea viernes que lunes, que miércoles. Mañana, tarde o noche. Está todo atascado. Todo. Que hasta el Tom-Tom está hasta las pelotas y se caga en el coche que tienes delante. Vamos que te grita, “¡tira ya coño! ¡Qué me estás jorobando la hora estimada de llegada!”
Y no nos olvidemos del sector inmobiliario. Ahora, otra vez, todo al millón de euros. Que ¡qué son un millón de euros! Calderilla para muchos. Y todos a comprar como locos. Y si tenemos que volver a hipotecarnos, pues nos hipotecamos. Pero sin las cláusulas suelo que esa ya ha dicho un tribunal europeo que son ilegales. Que antes nos robaron y miraron para otro lado, pero ahora ya no. No sea que caigamos en otra crisis por pagar cláusulas suelo y no por subir como locos de nuevo el precio de la vivienda. Que mi casa es magnífica y el que la quiera, tiene que pagar por ella. Eso sí, yo la mía la compraré baratita, ¡a ver que se han pensado!
Y así todo.
Eso sí, yo esta mañana he pillado un bache en la entrada del túnel de avenida de América que te saca a la carretera de Barcelona, que hasta he oído gritar a la rueda. De hecho, todavía está llorando. Y si lo pilla un motorista, ese ni llora. A ese no le hace falta ni coger el túnel para salir a la carretera. Sale directamente volando.
Y Madrid, que se está preparando para la visita de miles de turistas este puente colgando lucecitas y adornos navideños por todas partes, pero está sucio, sucio, sucio.
Yaya Carmena, ¿no te has enterado que ya hemos salido de la crisis?
O, mira que si a lo mejor va a ser que estamos todos de la crisis hasta las narices y nos hemos atado la manta a la cabeza, nos hemos vuelto todos locos y hemos dicho, ¡qué sea lo que Dios quiera! ¡Qué ya tenemos ganas de salir y gastar el dinero que no tenemos!
Pues, yo no tengo nada que decir. Ni bueno ni malo ante eso. Pero sí que existen prioridades. Prioridades que son importantes tenerlas tanto dentro de la familia como en el ayuntamiento o en tu negocio o de cara a las navidades.
Que no volvamos a cometer los mismos errores. Que nosotros, los españolitos, somos muy de cagarla varias veces. De no aprender de los errores. Pues, ¡no estamos todavía hablando de los rojos y los azules después de tantos años! ¡Como para que se nos haya olvidado las crisis tan pronto!
Dame otro pisito de a millón y luego si eso, ya me olvido. ¿O no?

viernes, 27 de noviembre de 2015

LAS ENTREVISTAS DE S40


Hoy, después de unos meses sin entrevista, de nuevo vamos a conocer a una estupenda mujer. Una mujer que tiene mucho que enseñarnos. A la que, la vida, le ha mandado una prueba muy importante. Una prueba dura. Pero para la que tiene mucha capacidad tanto intelectual como emocional. Aunque es una prueba también dolorosa. Tener un hijo con autismo. Ella nos lo cuenta.
El Príncipe Pequeño

1) ¿Qué es el autismo?
El autismo es un trastorno del desarrollo neuroconductual complejo y muy heterogéneo, por lo que, aunque las alteraciones que presenten son semejantes, existe una gran variedad en la presencia de las mismas y en su nivel de funcionamiento. Hay un abanico muy amplio de afectación, el 75% tiene retraso mental, el 5% es asperger, pero es una discapacidad intelectual poco visible y muy complicada. Afecta principalmente a tres áreas, no se relacionan socialmente, la comunicación (muchas personas no tienen lenguaje verbal por ejemplo mi príncipe pequeño ...etc.) y  los intereses muy restringidos o casi inexistentes.

2) ¿Qué significa ser madre de un niño con autismo?
Ser madre de un niño con autismo significa vivir en una alerta constante, con lo que conlleva a nivel físico, estar preocupada por cuando no estes quién se hará cargo de él, y pensar si es feliz. Y si sabe lo mucho que le queremos....muy duro en resumen y agotador.
3) ¿Cómo es tu día a día y el de tus hijos?
El día a día varía mucho, hoy por ejemplo ha estado despierto de 1 a 6, luego ha dormido un poco y le ha costado mucho dejarse ayudar a vestirse. Voy a dos colegios cada día e intentas también dedicarle atención de calidad a tu otro hijo y que sepa que es muy importante también aunque el pequeño te necesita y te necesitará siempre más, es un gran dependiente. Siempre necesitará alguien a su lado. Y también voy a trabajar. tengo que encajar las terapias cada semana, buscar apoyos por si te apetece hacer otra cosa como ir a la compra, o a andar un poco, o ir a ver jugar al futbol al mayor, etc etc y todo pagando claro.
4) ¿Recibís algún tipo de ayuda por parte de algún organismo oficial?
Después de mucho pelear tenemos concedida la dependencia (mensual y que se recortó) y hay una mini beca de necesidades educativas especiales anual que no llega ni para un mes de sus gastos.
5) ¿Qué te gustaría cambiar de esta sociedad para que los niños con autismo vivan mejor o sean mejor comprendidos tanto ellos como sus familias?
Me gustaría poder hacer cosas como los demás y no tener que pagar por todo mucho más, va a musicoterapia y cuesta un 400% más que si fuera neurotípico o sano como digo yo. Poder ir a un parque de bolas y no tener que entrar yo con él, poder ir a un restaurante y que no te mire todo el mundo, ir al aeropuerto y tirar de él del suelo y nadie te ofrece ayuda, así es la sociedad en la que vivimos mucho mirar, juzgar y nada de empatía y mucho menos ayuda.
6) Entiendo que tener un hijo con una enfermedad incurable, te replantea la vida. ¿Qué te gustaría trasnmitirnos desde tu perspectiva al resto de madres y padres que vivimos un día a día "normal" y protestando por todo?
Me gustaría transmitiros que tenéis una vida fácil, normal, que lo valoréis, que tener hijos sanos es una suerte que no se elige, que serán independientes y tendrán una vida y nadie tendrá que ocuparse de ellos, eso debe de ser maravilloso.
7) Nadie tenemos ni idea de cuál será nuestro futuro pero, todos tenemos cosas que nos gustaría alcanzar. ¿Cuáles son tus metas para tí y tu príncipe pequeño? 
Mis metas son encontrar una residencia con gente que quiera a mi príncipe, que haga cosas que le hagan feliz, que le cuiden, le acepten, le quieran y que todos contribuyamos, una sociedad debe ayudar a los más débiles y a los que más lo necesitamos. Me gustó  mucho una ponencia de Arsuaga el paleontologo en un congreso de autismo que nos dijo que en la prehistoria en los enterramientos se encontraban personas con discapacidad y vivían más que la media porque toda la tribu se ocupaba de ellos, así que parece que hemos avanzado mucho y yo creo que todo lo contrario, menos humanos, menos valores.....ojalá esto cambie porque en los últimos datos que he leído recientemente la prevalencia del autismo en USA es de 1 por cada 49 nacimientos, auqnue hay que señalar que algunos pueden tener una vida independiente, estudiar una carrera, casarse, etc etc....
Espero que esta entrevista nos ayude a comprender la vida de una familia en la que está presente el autismo. Que valoremos la suerte que tenemos cuando nuestros niños están sanos y por supuesto, que la próxima vez que veamos algo que no nos cuadra, seamos capaces de empatizar con esa familia.
Sobrevolando los Cuarenta es un blog muy pequeñito que lee poca gente pero gente de calidad y de bien. Desde mi más sincera humildad sólo pretendo haceros llegar otra realidad que, algunos podéis conocer y otros no. Pero que a todos nos ayuda, sin duda, comprender.
Todo nuestro cariño para Mónica y sus hijos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.


Hoy es un día de esos en los que nos acordamos de estas personas porque se celebra, si se puede utilizar esta palabra para hablar de este problema, su día. Un día en el que todos nos ponemos de su lado. Aunque siempre lo estamos. Pero gritamos más alto si cabe que no estamos de acuerdo, que estamos de frente y cabreados muy cabreados, con su maltratador.
Un maltratador, o maltratadora que también existen, es un cobarde. Un ignorante. Un mierda.
Es un ente, al que no se le puede considerar ni persona, que para hacer valer su opinión, su opción, sus derechos, su lo que sea, utiliza la fuerza. La de los puños o la de la las palabras.
Pero no nos olvidemos, es un cobarde. Un mierda que no vale ni el suelo que pisa.
Y eso es lo que deben saber sus víctimas. Que, aunque ellas (y ellos) se consideren los débiles, se equivocan. Ellos son los fuertes. Porque fuerte es aquel que aguanta, que sobrevive en un territorio hostil. Fuerte es el que soporta situaciones inimaginables.
Y cuando sean capaces de reconocer su fortaleza. De hacer valer su fortaleza. De levantar la vista, mirad de frente y decirle al mierda que tienen delante que “soy más fuerte que tú y tú no eres más que un cobarde”, serán capaces de coger la puerta, coged a sus hijos y salir de allí con el corazón en un puño y el estómago encogido pero cantando “Marcial, tú eres el más grande”
Y yo, por suerte, no puedo ni siquiera imaginarme el horror que debe ser vivir, convivir con un maltratador. Yo no puedo ni suponer la fortaleza que debe tener una de estas mujeres (y hombres, los menos) cuando se atan la manta a la cabeza y se enfrentan a un animal de éstos. Cuando denuncian.
Y cuando no denuncian. Cuando soportan cada uno de sus puñetazos. Cada una de sus patadas.
Y pienso en ello y se me revuelve la tripa porque, cuando veo entre mis dedos porque no los soporto y me tapo la cara, uno de esos vídeos de Facebook que suben no se bien para qué, a uno de esos mierdas golpeando a una mujer, me entran una ganas terribles de meterme dentro de ese vídeo y sacar una fortaleza que no tengo para meterle una patada en todos los huevos a ese animal que se los deje inútiles para siempre o en la garganta.
Cuando veo a uno de esos niños agarrados a sus madres, intentando calmar a ese mala bestia. Siendo más fuertes que él pero mucho más pequeños… Me descompongo.
Y no se si la campaña que hoy se ha lanzado con las preciosas caras de muchas actrices maquilladas como magulladas por uno de estos animales, sirve para algo. 
Famosas maltratadas, la nueva campaña viral contra la violencia machista
#RompeElSilencio #NoalaViolenciadeGénero
Me pregunto qué pensará el mala bestia. ¿Habrá alguno que cambie su conducta? ¿Habrá alguno que llore y se arrepienta? Pero no sólo hoy. Que se arrepienta para siempre. Que no vuelva a maltratar.
Creo que no.
En nuestras manos como madres y padres está que ninguno de nuestros hijos se convierta en un maltratador. Es nuestra responsabilidad. Es nuestra obligación. Seremos los culpables, de alguna manera, si en la generación de nuestros hijos este problema, no está erradicado por completo.
Es nuestra responsabilidad educarles. Enseñarles empatía. Respeto. Responsabilidad. Amor.
Mucho amor.

lunes, 23 de noviembre de 2015

POSGRADO Y MÁSTER EN SECRETARIADO DE DIRECCIÓN FAMILIAR.


No. No me he vuelto loca. Pero es el nuevo dato a incluir en el curriculum. Tal cual. Porque cuando no tengo que organizar el cumpleaños del mediano, contesto al chat del fútbol y cuando no, organizo con las madres de la mayor la salida de los viernes por la tarde de compras por la calle Orense. Y si no, ¡el pequeño! Que con siete años quiere ya también tardes para irse con sus amigos. Que sus hermanos mayores lo hacen y ¡no va a ser él menos! Total. Que me toca hablar con otra madre para organizarme con ella y que me deje a su hijo, que venga a casa que luego se lo devuelvo a su casa y a la vez, recojo a la que anda dando vueltas por la calle Orense con las amigas mientras me peleo con el mediano porque protesta porque esa tarde él no ha quedado con sus amigos en el VIPS pero sus hermanos sí. Que ya se saben las peleas entre hermanos y que las comparaciones son odiosas. 

Y chat para arriba. Y chat para abajo.
Y llama ahora a esta madre. Y cómprame esto que falta. Y el regalo del cumple de un amigo. Y las entradas para no se qué evento. Que yo ya ni pregunto…
Total. Que igual que ahora existen los Wedding Planners (en inglés que viste más) me voy a inventar una nueva profesión que es la de Childhood Planners que seguro que es más complicado de organizar la vida social y escolar de tres niños que una boda de quinientos invitados un 31 de diciembre en Villarorejilla del Sordete.
Que yo no recuerdo a mi madre con tanto lío, tanto recoger y tanto llevar. Que ella ni siquiera conducía y también vivíamos lejos del colegio. Ni tanta madre para arriba ni tanta madre para abajo. Y sí. Ella estaba en la asociación de padres pero ¡no era para tanto! Ni tenían reuniones hasta las diez y pico de la noche que fue lo que duró mi primera reunión como delegada del curso del pequeño. Que todavía veía que me perdía “Mar de Plástico” ¡con lo que me gusta!
Y ahora protesto, y la jodía se ríe y me dice que soy una quejica. Que no será para tanto. Que las madres de ahora somos unas flojas. Que los niños tienen que salir y entrar y jugar con amigos. ¡Tendrá valor!
Y no se de quién es el problema. Pero yo esto lo enfoco como una profesión y punto. Sólo me queda sacarle rendimiento económico (como a todo lo que hago) y seguro que me forro.
Y ¡qué no se me olvide! Que de vez en cuando hace aparición el padre y me pide que le acompañe como mujer florero a algún acto de trabajo. Y yo me visto, me pongo mona y sonrío. Y no lo hago mal. Soy un florero de la Dinastía Ming. Y hasta le comentan lo agradable y simpática que es su esposa.
Vamos, que me muevo como pez en el agua en el ambiente que me sueltes. Que hay que organizar evento, lo organizo. Que hay que ir como delegada, allá que voy. Que hay que sonreír, pues sonrío. Que no es por echarme flores. Que no. Pero que una vale para todo. Menos para ganar dinero. Que todo lo que hago queda muy bonito, o al menos, aparente pero no me ayuda a elevar el saldo de mi cuenta corriente. Que hoy me han llamado los de Maphre para que abra un plan de pensiones con ellos y ya les he dicho yo que con qué dinero. Que ya me gustaría.
Así que, no se hable más. A esto le doy yo una vueltecita y organizo rápidamente un curso de Secretariado de Dirección Familiar. Que ahora internet da mucho juego y se organizan cursos de todo y para todos.  Y lo mismo, ¡hasta publico un libro! Que esa es otra de las cosas que se lleva mucho y ahora, hace todo el mundo. Que cuando yo me pongo… me quedo lo mismo…
Os dejo que me entra un whatsapp…

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¡COMIENZA LA NUEVA TEMPORADA DEL MOVIMIENTO MARUJA!


Demasiado lío. Demasiado ajetreo. Demasiadas obligaciones nos han impedido ponernos en marcha antes. Aunque lo estábamos deseando… Y hemos inaugurado la nueva temporada fenomenalmente bien.
El tiempo en Madrid acompaña bastante para un buen paseo. De esos que nos gustan en el Movimiento Maruja. Recorriendo Madrid pasito a pasito. Lo que nos permite descubrir sitios, edificios, tiendas, lugares increíbles. Porque Madrid es muy bonito. De eso, no nos cabe duda.
El sitio elegido para el desayuno se llama El Perro y la Galleta y se encuentra en el calle Claudio Coello, 1. Justo en frente de El Retiro haciendo esquina con la calle Alcalá y a un paso de la plaza de la Independencia donde se encuentra la maravillosa Puerta de Alcalá. Miralá. Miralá.
El emplazamiento no puede ser mejor. Y la decoración más exquisita. El desayuno también estuvo rico aunque yo me hubiera tirado en plancha a por el desayuno con huevos revueltos, fruta, pan tostado y no se cuántas cosas más. Pero, la chichota manda y fuimos “rácanas” con el desayuno y nos tomamos sólo las tostadas. Ciertamente, estaban riquísimas y el aceite de oliva muy bueno.


Luego, aunque íbamos hacia el Thyssen pensado ver la exposición sobre Munch, nos quedamos en el Palacio de Cibeles para ver la retrospectiva que sobre Kandinsky están exponiendo en este increíble edificio que ahora ocupa nuestra alcaldesa, la Yaya Carmena.
Yo confieso que no me gusta el arte abstracto. De hecho, de toda la obra de Kandinsky, la que más me gusta es aquella que pinta en su primera época en Munich cuando todavía no ha conseguido dar con su estilo y su propio arte y pinta unos cuadros postimpresionistas preciosos.
Sin embargo, cuando ya Kandinsky se convierte en el Kandinsky del arte abstracto, me horroriza. Además, no tengo ese sentido figurativo que te permite ver e imaginar a San Jorge luchando contra el dragón en dos trazos, uno recto y otro con ondas mezclados con círculos y colores por todas partes.
Con todo y con eso, me gustó la exposición. Aprendí cosas nuevas. Y confirmé lo que ya sabía: que lo abstracto no es lo mío.
Esta retrospectiva estará hasta el próximo 28 de febrero de 2016. La entrada cuesta 11€ y 9€ si tienes tarifa reducida. Además, la entrada incluye una audio guía que te ayuda a entender y comprender cada una de las obras expuestas. Si queréis más info, pinchad aquí.
El próximo Movimiento Maruja, que esperemos no tarde tanto en ponerse en marcha, disfrutará de la obra de Munch. No del Grito porque no está expuesta, pero sí el resto de sus obras para poder conocer más a fondo al pintor.
Para despedirnos, un casco de la exposición al aire libre que disfrutamos en Madrid hasta el próximo 30 de noviembre conocida como “Face the Force” y que pretende ir abriendo boca a todos esos grandes admiradores de la saga de La Guerra de las Galaxias que tienen una cita con otro episodio el próximo 18 de diciembre. 


Yo sólo iré a ver la peli si sale Yoda, mi amor adolescente. Sí, lo se. Tengo el gusto raro. Pero no me lo comparéis con Pujol que me mosqueo. ¡Qué el primer amor siempre cala muy hondo!

lunes, 16 de noviembre de 2015

EL MUNDO EN EL QUE NOS HA TOCADO VIVIR.


No creo que haya tiempo mejores ni peores. Todos tienen su parte buena y su parte mala. Sin remontarme mucho, mis cuatro abuelos vivieron la Guerra Civil Española. Un tiempo terrible. Mi abuela materna nos contaba que pasó un hambre horrible y un miedo atroz. Sin embargo, recordaba también aquella época como “feliz” porque conoció a su marido, mi abuelo, el gran amor de su vida. Y fueron muy felices durante toda su vida. Con todas las penurias, los sinsabores y las desgracias que les pudieron ocurrir.
Mi abuelo paterno estuvo en un campo de concentración y conoció a mi padre, su primogénito, por una fotografía que le mandó mi abuela Lola. Nunca le gustó hablar de aquella época pero fue también un hombre alegre, juguetón y tremendamente optimista.
Cuando nació mi madre, Hitler hacía de las suyas que no fueron ni pocas ni menos terribles que las de ahora. Incluso, bajo mi punto de vista, fueron más atroces por frías y calculadoras y por la cantidad de gente que murió de manera tan cruel.
Durante mi infancia, ETA mataba un día sí y otro también. Daba igual militares que civiles. Niños que mayores. Mataba a diestro y siniestro…
Y ahora, en nuestra etapa adulta de la vida, son otros los que matan. Pero matan. Y tampoco les importa quienes sean. Sólo matan.
Todos y cada uno de esos asesinos, de esta época y de las anteriores,  cree tener sus razones lícitas para acabar con la vida de otras personas. Todos creen tener derecho sobre la vida de los demás. Todos creen que matando serán escuchados. Todos creen que sus matanzas están justificadas. Todos creen que matando conseguirán sus fines.
Pero, ¿qué justificaciones? ¿qué fines?
¿Qué hay más importante que la vida humana? ¿Quién y qué razones son más poderosas que vivir y disfrutar de la vida?
El problema es que somos una humanidad con un instinto maligno que algunos han desarrollado más que otros. Una humanidad desigual donde muchos tienen de mucho y otros tienen de muy poco. Una humanidad que se niega a aprender de sus errores y que confunde la religión y los preceptos de esas religiones con imponerse a los demás mediante la fuerza. Por ese “punto maligno” que algunos no controlan. Una humanidad a la que le falta cultura y educación. Y sobra materialismo.
Pero me temo, amargamente, que será igual siempre. En nuestra época, en la de nuestros hijos y en la de nuestros nietos. Porque evolucionaremos en muchos aspectos: nuestros coches se conducirán solos, nuestras casas serán eficientes energéticamente, conseguiremos viajar a Marte y estaremos conectados hasta con el último mono pero, nuestro instinto depredador seguirá dentro de nosotros.
Ese que siempre intenta imponerse sobre el otro por la fuerza, la barbarie y la sinrazón.
Siempre habrá un pueblo en este mundo al que le falte educación y comida e intente conseguirla por la fuerza y, además, se vengue rencorosamente sobre el que ya la tiene. Aunque no consiga comer vengándose. Pero el odio, ese que refuerza nuestro instinto maligno sí que se alimenta vengándose. Matando. Y no se sacia.
No tengo la solución a este problema. Lógicamente. Si no, no tendría este blog. Estaría gobernando el mundo y la verdad, no os creáis que me apetece… ;D Sin embargo, sí me gustaría reclamarle con la palabra y sobre todo con educación y entendiendo su temor, a ese mundo islámico por el cual ellos, los asesinos de ahora, justifican sus matanzas, que se manifiesten y lo rechacen. Que nos demuestren al resto del mundo que, estas personas, no actúan en su nombre. Que sólo son asesinos, portadores en mayor cantidad del gen maligno que se justifican en ellos para sacar su odio. Para calmar su sed de sangre.
Recuerdo en la universidad, en una clase donde cada uno de los allí presentes teníamos que presentarnos y conseguir que, al día siguiente, todos recordáramos su nombre, un chico vasco que dijo: “Me llamo Javier, soy de San Sebastián pero no soy etarra”  Y no me he olvidado nunca ni de su nombre ni de su cara porque me impactó que tuviera la capacidad (y los cojones) de, en aquella época, decir esas palabras y desmarcase de los asesinos que, supuestamente, mataban en su nombre.
Es por esto que yo no he subido mi foto con la bandera de Francia en Facebook ni ninguna foto con lágrimas o en referencia a París, pero sí subí esta foto porque quiero oírles a ellos. Es evidente que lloro por Francia pero no es tan evidente que ellos lloran con nosotros. Y frente a esos asesinos, la unión de todos, independientemente de las religiones y los países, también hace la fuerza.

viernes, 13 de noviembre de 2015

BIOCULTURA MADRID


BioCultura Madrid es una feria que se celebra en el IFEMA en Madrid sobre todo el mundo ecológico durante este fin de semana. Y, allí me he ido con una íntima amiga que fue la que me animó a visitar este mercado tan, tan natural.
En BioCultura Madrid puedes encontrar no sólo productos de alimentación sino también de higiene y cosmética, textil orgánico, muebles y decoración, terapias y medicina… Todo el mundo de lo natural. De lo que no lleva aditivos ni productos químicos. La locura para todo aquel que tengan inquietudes sobre el medio ambiente y el consumo responsable.
Y os lo cuenta una madrileña recicladora, mujer de vegetariano, preocupada por el cambio climático pero con una grave problema y un poco harta de las nuevas normas que están implantando desde el Ayuntamiento de Madrid.
Harta porque no creo que sean la solución y porque, para nosotros, el coche no es un lujo. El coche es una necesidad. Haré todo lo que esté en mi mano para no contaminar. Como si no hay que poner la calefacción hasta diciembre y estamos en casa con jersey. Pero el coche lo necesito sí o sí para llevar a mis hijos al colegio. No tenemos una buena comunicación lo que nos supone imprescindible el coche, lamentablemente.
Bueno, pero voy al grano. Me ha encantado BioCultura. Para todos aquellos que estéis en Madrid este fin de semana y tengáis pendiente hacer la compra, no lo dudéis, visitad BioCultura y podréis hacer la compra más saludable.
Pero, ¡no os olvidéis del carrito! Nosotras hemos ido sin él y ha sido terrible ir cargando con toda la compra por todos los stands. De hecho, desde aquí (que seguro que me leen ;D), les recomendaría a los responsables de esta feria, que no sería mala idea poner unas cestas con ruedas, como las de los supermercados, para todos aquellos que no llevamos con el carrito, porque no lo tenemos o porque se nos olvida.
Además se puede comer allí aunque había bastante gente y hemos tenido que hacer cola.
La entrada no es cara: 6 euros para adultos y 3 euros para niños de 6 a 12 años y para los del carnet joven, discapacitados y jubilados.
Nosotras hemos comprado un montón de cosas: una docena de huevos ecológicos, un queso fresco estupendo, hamburguesas vegetarianas, garbanzos, lentejas verdinas, panela, infusiones, amapola para añadir al yogur y jengibre con sésamo. Además mi amiga también ha comprado aceite de oliva, pan de abeja y uno de estos preparados de semillas raras para añadírselo a su zumo verde mañanero.


Lo mismo me paso el domingo otra vez, mientras los niños están en clase de golf porque he visto unos tomates increíbles y que tienen pinta de saber a tomate de verdad.
Lógicamente como os podréis imaginar, los precios no son realmente económicos. Tampoco es que sean excesivos pero, como todo en esta vida, todo depende de tu orden de prioridades. Yo, por ejemplo, prefiero pagar más caros los huevos y que sean ecológicos o camperos porque me chifla el huevo amarillo y con sabor. Y no esos huevos blanquecinos que no saben a nada.
Lo mejor es que vayáis a visitarlo y lo comprobéis vosotros mismos. Merece la pena de verdad. ¡Todo sea por reducir la chichota y comer comida que de verdad sepa a comida!

miércoles, 11 de noviembre de 2015

"LA COLINA DE LAS VIUDAS DE KABUL"

Ese es el título de un artículo que se publicó el pasado 7 de noviembre en el periódico El Pais.

foto vía Farzana Wahidy de El País
Según leí el titular, me interesé por el resto de la noticia. ¿La conocéis?

Por todos es sabido que en Afganistán, las mujeres no tienen ningún tipo de derechos. Pertenecen al cabeza de familia, sea padre o marido, y de ellos es también no sólo su cuerpo sino su destino. Y el de sus numerosos hijos.

El caso es que, con tanta guerra y tanto horror que vive ese país desde siempre, existen muchísimas viudas que son, para esa sociedad, unas parias. No tienen derecho a ganarse la vida. No tienen derecho a alimentar a sus hijos. Son marginadas sociales si su familia no las acoge. Es terrible. Deben subsistir sin nada ni nadie que las ayude o las apoye. En la mayoría de los casos, ni sus propias familias.

Terrible. Terriblemente injusto. Desproporcionado. Sin sentido. Ridículo. Inhumano. 

Así podría seguir para intentar adjetivarlo sin conseguir uno que englobara el horror que me produce esta injusticia.

El caso es que, una de esas viudas, decidió que era mejor estar unidas. Por encima de las opiniones de los demás. Por encima de arcaicas reglas. Apoyarse las unas a las otras. Y comenzó a construir, de noche que de día las pegaban y no las dejaban, una casa en una colina de Kabul. Y, así comenzó todo. Hace 30 años. 

Ahora, no sólo vive ella en esa colina. Viven muchas junto a ella. Alrededor de mil. Y muchos niños. Y se ayudan las unas a las otras. Reciben clases. Las enseñan a leer y escribir y algo de matemáticas. Una mínima educación que nunca tuvieron derecho a recibir. Y ahora también, aprenden algunas un oficio, como costureras. 

Y yo, leo estas vidas y me parece vivir en una nube. Son de esas cosas que me dejan así como, sin palabras. ¿Cómo puede seguir ocurriendo algo semejante en pleno siglo XXI? Cuando se nos cae basura espacial encima de nuestras cabezas. Cuando tenemos en la mano la puerta al mundo entero a través de nuestro smartphone. Cuando se viaja al espacio. Cuando un bolso o un vestido de marca cuesta alrededor de mil euros... ¿Qué pensarían o pensarán estas mujeres cuando se enteren de eso? ¿De que en el mundo "civilizado" se paga por un bolso semejante cantidad de dinero? ¡Por un bolso! ¡Ellas que están acostumbradas a luchar por sus vidas y por las de sus hijos! Y cuando digo "luchar" no lo digo en el sentido metafórico... ¿Qué pensarán?

Y, ¿qué pensarán cuando vean, si es que lo ven, el desfile de Victoria Secret con esas pedazo de tipazos en bragas y sujetador contoneándose en una pasarela con alitas en sus espaldas? Ellas vestidas y tapadas de pies a cabeza...

Lo que más rabia me da es pensar en ellas, tan tapadas, mientras los que las tapan seguro que están babeando viendo a esos mismos "angelitos"...

En fin. Que estas pobres mujeres, estas pobres viudas, serán pobres pero de débiles nada. Y están enseñando al menos, el dedito pequeño del pie, a todos esos malas bestias que tienen por compañeros. Y están luchando por hacer valer sus derechos más básicos como son la educación y el de ganarse el pan con el sudor de su frente.

Su pan y el de sus hijos mientras sus "hombres", ¿qué hacen sus hombres? ¿Pelear? ¿Apalear? ¿Ajusticiar?  No tengo ni idea qué hacen esos hombres...

¿Qué hacen esos hombres? ¿Alguien me lo puede decir por favor?

viernes, 6 de noviembre de 2015

PRACTICANDO EL RUNNING DE LA MANO DE UNICEF.


Ya sabéis que me he liado la manta a la cabeza y he decidido que tengo que salir a correr al menos dos días por semana. Voy con una vecina. Es mejor hacerlo acompañada. El mismo recorrido se me hace mucho más corto. Porque le vamos dando al pico, claramente. Pero, aunque penséis que entonces no corremos, corremos. Y, además, he leído que se hace bien cuando eres capaz de hablar y correr al mismo tiempo. Y doy fe que nosotras somos capaces.


No tengo calculado cuántos kilómetros corremos. Sólo el tiempo que aguantamos. Media hora. Ya se que no es mucho. Vamos a ir aumentando ese tiempo progresivamente. Cuando no lleguemos al final de esos treinta minutos con la lengua fuera. Que es mejor ir poquito a poquito. Que no es una carrera de velocidad si no, de fondo. Y teniendo en cuenta que ambas sobrevolamos los cuarenta, el fondo ya no es el mismo ni se adquiere con la misma rapidez.
Pero somos perseverantes. Nos sentimos motivadas porque nos vemos bien. Más delgadas y con las piernas más firmes. Al menos en mi caso. Y además, también tenemos subidón de autoestima. Subidón. Subidón. Que el otro día, nos saludaron unos chavales, de unos treinta, que iban corriendo por la otra acera. Muy efusivamente. Tanto que pensé que no nos saludaban a nosotras. Luego le pregunté a mi compañera “runner” si les conocía y me contestó: “no se porque no llevo las lentillas” ¡Qué risa!
Ahora, yo sí los vi y estaban buenos. No, no los mordí. Estaban cañón. Sí, es verdad. A mi edad casi todo “chavalín” menor de cuarenta me parece que está cañón pero, éstos, verdaderamente lo estaban. Sobre todo uno, con barbita, que es al  que pude echarle mejor el ojo. Y ahora resulta que se quieren apuntar a correr hasta mis compañeras y la profesora de Pilates. ¡Menudas listas!
Pero las voy a tentar. No, no penséis mal. Las voy a tentar a apuntarse a correr para ver tíos buenos siempre y cuando me acompañen a la carrera solidaria que ha organizado Unicef: TEAM UNICEF WORLD RUN.
La Team Unicef World Run de la que tenéis toda la info si pincháis aquí, es una carrera que se celebrará a nivel mundial el próximo 15 de noviembre y en la que hay que correr diez kilómetros acompañados virtualmente por cuatro amigos en un mismo equipo. Me explico: tú te montas tu equipo compuesto por cuatro amigos y te unes virtualmente a todos los equipos del Mundo. Nadie tiene porque correr todos juntos en el mismo sitio ni a la misma hora. Ni siquiera los cuatro componentes del equipo. Simplemente, debes hacerlo ese día y como única condición Unicef pide que conecta tu app de correr a la Team UNICEF World Run cuando te inscribas y registra tus marcas.”
Yo me voy a poner manos a la obra. Lo cierto es que me falta todo. Desde el equipo, hasta la App hasta la capacidad de correr los diez kilómetros. Pero Unicef se merece el esfuerzo y es una buena forma de intentar correr diez kilómetros. Que si en media hora dí con tres tíos buenos, lo mismo en una hora doy con seis. Y oye, no es que vaya a hacer nada raro. Sólo darme una alegría para el cuerpo. Que mi marido está rico. Pero ya le conozco. Y esos seguro que son los maridos de otras. Y yo me alegro la vista. Y sus defectos, que seguro que los tienen, para sus mujeres. Y los kilómetros, ¡para Unicef!