miércoles, 25 de marzo de 2015

¡BENDITAS LAS CENAS CON AMIGAS!


Por lo mucho que valen. Por lo necesario del desahogo. Por lo bien que te sientes por escuchar y por ser escuchada. Porque sabes que siempre cuentas con ellas. Con tus amigas cuarentañeras. Para hablar de lo que sea. Desde tus nuevos proyectos, pasando por tus más íntimas inquietudes, para finalizar hablando de espíritus y programas de la tele.
¡Benditas estas cenas con tus amigas! Yo bendigo cada día la suerte por tener amigas, grandes amigas, con las que compartir estos momentos. En total confianza. Sin tapujos. Sin tener que demostrar nada que no soy. Porque conocen, desde hace mucho, mis defectos pero también mis virtudes. Que alguna tengo…
Y si, para más inri, el sitio está chulo y se cena bien, ¡mejor que mejor!
Y ese fue el caso de anoche.
Cenamos en La Contraseña, en la calle Ponzano, 6. Es un sitio en el que es bastante difícil aparcar así que, para evitar follones, tienen concertado parking gratuito con un garaje que está en la calle Vargas, 3, a cinco minutos escasos del restaurante.
El sitio no puede ser más bonito. Ni estar mejor decorado. Y los camareros, y un señor que me explicó cómo llegar al parking, no pueden ser más amables. La comida, riquísima. El ambiente súper agradable. Nada de mucho ruido y eso que estaba bastante lleno… Vamos, un sitio pero que muy, muy recomendable.
Nosotras pedimos para cenar, las croquetas de carabineros, los huevos con migas extremeñas, las berenjenas con miel de caña y el pulpo a la parrilla. ¡Todo riquísimo! Y por supuestísimo, no nos saltamos el postre y pedimos la tarta de zanahoria, las empanadillas de manzana y la tartaleta de oblea ¡Qué somos muy golosas! ¡Todo espectacular!
Fue una cena diez. Por la compañía, por el sitio, por el ambiente, por la comida…  ¡Un gustazo!
Seguro que vuelvo otro día para enseñárselo a mi marido. Es otro tipo de comida. Donde también hablamos de cosas importante, nos hacemos confesiones y planificamos nuestra vida en común y, por supuesto, la de nuestros hijos. Pero no es nada parecido a una cena con tus amigas. ¡Ni tiene por qué serlo! Ni tampoco es comparable.
Es bueno poder contar con ambas. Con ambas compañías. En la vida de una persona, por lo menos en mi vida, mi marido es una parte primordial y principal pero, mis amigas también. No son comparables pero sí complementarios. Y me encanta poder compartir estos momentos con ellas.
Es un lujo que espero poder disfrutar por mucho tiempo.

4 comentarios:

  1. Las amigas son importantísimas y hay que cuidarlas .

    besos

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  2. Tiene algo especial esas cenas que las hacen únicas..
    Besos
    Raquel

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    Respuestas
    1. Da igual los años que haces que conoces a tus amigas o el tiempo que hayas estado sin verlas, ¡son mágicas! Besotes Raquel.

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