viernes, 18 de septiembre de 2015

CAP. 2: EL HOTEL... O MEJOR, LA NEVERA.


Buscamos un hotel céntrico. De esos que puedes ir andando a cualquier lado. Aunque, claro, Nueva York es muy grande pero, con todo y con eso, es mejor estar en un sitio céntrico y bien comunicado así que, tal cual, cogimos el Novotel Times Square. ¡Ahí! ¡En todo el medio! Tal cual lo hubiéramos cogido en la Gran Vía.
Y, además, mi marido lo reservó con vistas a Times Square. De tal manera que, o cerrabas las cortinas por la noche, o las chorrocientas mil luces, vídeos, pantallas y demás cosas brillantes, te impedían dormir.
Vista desde la habitación de noche

Vista desde la habitación de día

Eso sí. Fue impresionante llegar de noche a la habitación por primera vez y ver todo ese hormiguero de personas que iban y venían. Todos esos anuncios. Tantos destellos. Era como estar en el centro del Universo. Los niños no cerraban la boca e incluso el mediano que es muy sentido, ya acostados, me daba las gracias y me contaba lo feliz que era por estar allí. No quiso ni cerrar las cortinas a lo que accedí hasta que se durmió porque yo era incapaz de cerrar los ojos en una habitación tan deslumbrante.
El Novotel es un hotel funcional, moderno, familiar y que casi siempre utilizamos cuando viajamos fuera de España. Aunque no he conseguido que me pongan en habitaciones contiguas todavía… los muy cabrones… En París nos separaba todo un pasillo que recorrí varias veces en camisón y descalza. Esta vez, como ya os conté, nos dejaron separados por una habitación. Vamos, que nos quedamos a las puertas de conseguirlo. Lo que todavía da más rabia. No se dónde será el viaje del año que viene pero, espero conseguirlo. ¡Dos habitaciones contiguas! Eso es cómo pedir que te sirva el Nespresso todo los días George Cloony. O que te haga la habitación Kim Kardasian y estiré bien las sábanas ayudada por su pedazo de culo. O que el recepcionista sea el buenorro de Thor (que nunca recuerdo como se llama) y te reciba todos los días con esa sonrisa de oreja a oreja y ese cuerpo musculoso… Umm.
Pero no me emocionaré. Seguro que seguiremos en las mismas. Y de verdad creedme que puedo soportar una semana sin dormir con mi marido pero, es que el coñazo de las maletas es increíble. Tener que repartir pijamas, neceseres, la ropa del día siguiente, la ropa sucia de cada día, “mamá, ¿dónde está mi camiseta?”, “está en tu habitación”, “no, en la tuya”… Vamos, ¡un tremendo coñazo!
Pero olvidando este tema, el hotel está estupendo y bien localizado. El desayuno es bueno y además, ahora, los niños tienen en la recepción varias X-box y PS4 para jugar con otros niños. Y no sólo eso, tiene una estupenda terraza en la que relajarte después de todo el día del tingo al tango y donde tomar una copa iluminado por esa luces tan emblemáticas.
Ahora que, os estaréis preguntando el por qué del título. ¿Por qué lo de la nevera? Porque los americanos son muy exagerados para todo. Incluido para el aire acondicionado. Y no es que se estuviera fresco o agradable, no, es que si hubiera tenido un plumas me lo hubiera bajado al desayuno. ¡Dios mío! ¡Qué frío! Hasta los pingüinos hubieran sentido frío en esa recepción.
Pero no era sólo en el hotel. Restaurante al que acudías, congelación asegurada. Que se abría una puerta de un establecimiento mientras andabas por la calle, chorro de aire congelado que te comías entero. En cualquier lugar que no fuera la calle, te quedabas pajarito. No me extraña que no cumplan el protocolo de Kioto. Ni ese ni ninguno otro con un poco de sentido común. 
Con todo y con eso, si estáis pensando viajar a Nueva York próximamente y no sabéis dónde alojaros, el Novotel Times Square es una buena opción. 

P.d.: en el siguiente capítulo, espero conseguir callarme y enseñaros más fotos. ¡Lo prometo! 

8 comentarios:

  1. Madre mía con lo friolera que soy yo ! Ya me lo han advertido varias amigas que con el tema del A/A se les va la pinza, yo lo sufrí en mis carnes en un crucero por el Mediterráneo con una compañía americana, que le da mil vueltas a todas en calidad, servicios etc. pero que se pasó siete pueblos con el aire, todo el día dentro del barco a 19 grados, imagínate que abríamos la puerta del balcón para que entrara la brisa caliente del mar y dormíamos con nórdico...

    Bueno, que me enrollo, tomo nota del hotel !

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    1. A mi no me gusta nada de nada el aire acondicionado. Lo soporto a una temperatura elevada. Entre 22 y 24 grados. Menos paso frío. Es desagradable. Yo creo que estos americanos tienen el termostato corporal estropeado. Beso Inma.

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  2. Yo también me he quedado con la boca abierta!!!,. Impresionantes vistas.
    Uno de mis viajes futuros.

    Besos

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    1. La verdad que para una primera visita a Nueva York y encontrarte esa vista desde la habitación del hotel, ¡es increíble! Y si eres niño, ¡ni te cuento! Besote enorme Encarni.

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  3. Unas vistas para quedarse boquiabierta.
    Ainsss estos americanos...ellos siempre lo más.., hasta lo mas frio jajaja.
    Besos

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    1. ¡Sí! ¡Es verdad! Ellos todo a lo grande y si hay que pasar frío, pues se pasa ¡y se congelan! ;D ¡Cómo son! Besotes Raquel.

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  4. Hola: siempre que viajamos en familia solemos hospedarnos en Novotel precisamente por la sala de juegos que tienen para niños, por los regalos que les dan de bienvenida y porque siempre hay más familias... Sólo en Madrid, en el que está en la zona de San Chinarro, conseguimos habitaciones comunicadas... en el resto de los viajes siempre nos separaban y es una intranquilidad y un agotamiento... Me encantó la ubicación que tiene ese Hotel en Nueva York. Estoy tomando nota de tu experiencia porque en algún momento también iremos. Lo del aire acondicionado elevado también lo llevo fatal. Llevaré mucha ropa de abrigo... seguimos en contacto

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    1. ¡Qué suerte tuviste! Yo sólo conseguí habitaciones comunicadas en Valencia y creo que fue un NH. Eso, o dormimos todos juntos en una misma habitación cosa complicada porque somos cinco y no se por qué razón, se da por hecho que las familias sólo son de tres o cuatro componentes... Pero prefiero dormir los cinco juntos que en habitaciones no comunicadas. ¡Es un rollo! Beso Marta.

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