martes, 6 de octubre de 2015

APARATOLOGÍA SÍ O NO...¡NO SE QUÉ HACER!

He conseguido perder casi seis kilos. Estoy bastante contenta y satisfecha. Mi miedo es volverlos a recuperar. Mi intención por supuesto es mantenerme. Ahora me encuentro muy bien. Me siento bien física y síquicamente. Nunca he sido una persona con peso de más. Nunca he necesitado perder peso. Únicamente estuve a régimen durante los embarazos de los dos últimos por diabetes gestacional. Y lo pasé francamente mal. Me gusta comer. Y me chifla el dulce. El hecho de que me quitaran radicalmente estas dos cosas, sobre todo la segunda, hizo que se me pusiera semejante mala leche que, una amiga muy amiga, me recomendara incluso que visitara a un sicólogo. ¡Me comía a mi padre por las patas!
Reconozco que para mí sería imposible estar toda la vida a régimen. Pero también es bien cierto que, una vez cumplidos los cuarenta, si no te cuidas, vas aumentado de peso y de cintura como ¡por arte de magia! A la que respiras, un kilo. Y la báscula va aumentado el peso y tú sin tener la sensación de haber comido más. Más bien todo lo contrario.
Porque, si decido pegarme un atracón, pues ¡bienvenidos esos kilos de más! Pero encima de no comer, ir engordando ¡sienta como una patada en el culo! 
Total, que visto que la dichosa báscula me mostraba cada vez más peso, y eso que me pesaba de higos a brevas, decidí poner remedio al tema. Acudí a una nutricionista y con todo el dolor de mi corazón, retiré de mi dieta las galletas (que me chiflan), las palmeras de chocolate (a las que adoro y pondría un piso), el aceite de oliva en exceso... y di la bienvenida a la escasez de comida en el plato y a las carreritas de media hora porque no soy capaz de aguantar más. 
Pero conseguí el objetivo y he perdido el peso que quería perder. Ahora me recomiendan, además de por supuesto un régimen de mantenimiento, que utilice una máquina de radiofrecuencia que "mejora la circulación y la reafirmación cutánea, disminuye las retenciones de líquidos y la grasa localizada." Y, ¡no se qué hacer! 



Por un lado me apuntaría sin pensarlo. A mi todo lo que sea que me soben y que se haga en un centro de belleza, me encanta. Me gusta hasta que me depilen. Pero por otro lado, estos tratamientos son caros y si me gasto el dinero, me gustaría que de alguna forma, pudieran "asegurarme" que van a cumplir con los beneficios que dicen. No quiero salir con la tripa dura como la de una nadadora de natación sincronizada pero tampoco igual que la tengo ahora mismo o con una leve mejoría. Y también se que, por sí sola, la maquinita no obra milagros. Vamos que si me tiro en plancha dentro de la pastelería cual posesa, por mucho que me enchufen a la máquina, la lorcilla seguirá donde yo la he puesto. Y ¡algún capricho me quiero dar! ¡Que llevo un tiempo que hasta huelo la merienda de los niños para disfrutar un poquito!
Y no quiero exagerar para no desanimar a nadie. Que tampoco me ha costado tanto. Pero mi problema es que adoro el dulce y está claro que, el azúcar, hay que retirarlo de la dieta sí o sí. Y eso duele. Y mucho.
Y aquí ando. Deshojando la margarita. Es lo que tiene sobrevolar los cuarenta. Ahora necesitamos más cuidados y aparatos que nos ayuden en nuestros objetivos. O en el único objetivo que es sentirse sana y sentirse bien. Ahora, no sólo utilizo la Thermomix para cocinar, ahora, casi que me la paso por el cuerpo y consigo mejores beneficios.

4 comentarios:

  1. Hola: eres de las mías.. adoro todo lo que engorda pero en plan palmeras de chocolate, donuts y todo lo de la repostería Martínez junto con las gominolas... podría vivir sólo comiendo eso y pan. Me pasó lo mismo que a ti que siempre estuve delgada menos en los embarazos pero siempre recuperé el peso. Fue cumplir los 40 y la báscula empieza a subir y perder la cinturilla... Me apunté a un gimnasio y todos los días tengo casi una hora de fitness... lo peor es que cuando no voy por estar de vacaciones o de viaje enseguida noto que retengo líquidos y demás... Por lo menos ese dolor de ir a diario al gimnasio me permite seguir comiendo todo tipo de chuminadas. En mi gimnasio también tienen esos aparatos y los probé... te confirmo que sí hacen milagros y sin esfuerzo. En 20 minutos quemas tantas calorías que sudando la gota gorda en una bici estántica 50 minutos... Lo malo es que por aquí media hora es muy cara, por lo menos para mí.... Si puedes apúntate y no lo dudes... ya nos contarás... seguimos en contacto

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    1. ¡Gracias por el consejo! ¿Te gustó la electroestimulación? Yo también la probé y no me convenció nada de nada. Seguro que es buenísima y te pone súper en forma pero me resultó muy desagradable. A mi me están recomendando una máquina que se llama Indiba o algo así que es de radiofrecuencia. ¿La conoces?

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    2. Hola de nuevo: conozco la máquina pero no la probé nunca. Me dá un poco de miedo y de mi entorno tampoco la probó nadie... siento no poder ayudarte. Ya nos contarás si la pruebas..

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    3. La probaré y os cuento. ¡A la aventura! Besotes.

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