lunes, 16 de noviembre de 2015

EL MUNDO EN EL QUE NOS HA TOCADO VIVIR.


No creo que haya tiempo mejores ni peores. Todos tienen su parte buena y su parte mala. Sin remontarme mucho, mis cuatro abuelos vivieron la Guerra Civil Española. Un tiempo terrible. Mi abuela materna nos contaba que pasó un hambre horrible y un miedo atroz. Sin embargo, recordaba también aquella época como “feliz” porque conoció a su marido, mi abuelo, el gran amor de su vida. Y fueron muy felices durante toda su vida. Con todas las penurias, los sinsabores y las desgracias que les pudieron ocurrir.
Mi abuelo paterno estuvo en un campo de concentración y conoció a mi padre, su primogénito, por una fotografía que le mandó mi abuela Lola. Nunca le gustó hablar de aquella época pero fue también un hombre alegre, juguetón y tremendamente optimista.
Cuando nació mi madre, Hitler hacía de las suyas que no fueron ni pocas ni menos terribles que las de ahora. Incluso, bajo mi punto de vista, fueron más atroces por frías y calculadoras y por la cantidad de gente que murió de manera tan cruel.
Durante mi infancia, ETA mataba un día sí y otro también. Daba igual militares que civiles. Niños que mayores. Mataba a diestro y siniestro…
Y ahora, en nuestra etapa adulta de la vida, son otros los que matan. Pero matan. Y tampoco les importa quienes sean. Sólo matan.
Todos y cada uno de esos asesinos, de esta época y de las anteriores,  cree tener sus razones lícitas para acabar con la vida de otras personas. Todos creen tener derecho sobre la vida de los demás. Todos creen que matando serán escuchados. Todos creen que sus matanzas están justificadas. Todos creen que matando conseguirán sus fines.
Pero, ¿qué justificaciones? ¿qué fines?
¿Qué hay más importante que la vida humana? ¿Quién y qué razones son más poderosas que vivir y disfrutar de la vida?
El problema es que somos una humanidad con un instinto maligno que algunos han desarrollado más que otros. Una humanidad desigual donde muchos tienen de mucho y otros tienen de muy poco. Una humanidad que se niega a aprender de sus errores y que confunde la religión y los preceptos de esas religiones con imponerse a los demás mediante la fuerza. Por ese “punto maligno” que algunos no controlan. Una humanidad a la que le falta cultura y educación. Y sobra materialismo.
Pero me temo, amargamente, que será igual siempre. En nuestra época, en la de nuestros hijos y en la de nuestros nietos. Porque evolucionaremos en muchos aspectos: nuestros coches se conducirán solos, nuestras casas serán eficientes energéticamente, conseguiremos viajar a Marte y estaremos conectados hasta con el último mono pero, nuestro instinto depredador seguirá dentro de nosotros.
Ese que siempre intenta imponerse sobre el otro por la fuerza, la barbarie y la sinrazón.
Siempre habrá un pueblo en este mundo al que le falte educación y comida e intente conseguirla por la fuerza y, además, se vengue rencorosamente sobre el que ya la tiene. Aunque no consiga comer vengándose. Pero el odio, ese que refuerza nuestro instinto maligno sí que se alimenta vengándose. Matando. Y no se sacia.
No tengo la solución a este problema. Lógicamente. Si no, no tendría este blog. Estaría gobernando el mundo y la verdad, no os creáis que me apetece… ;D Sin embargo, sí me gustaría reclamarle con la palabra y sobre todo con educación y entendiendo su temor, a ese mundo islámico por el cual ellos, los asesinos de ahora, justifican sus matanzas, que se manifiesten y lo rechacen. Que nos demuestren al resto del mundo que, estas personas, no actúan en su nombre. Que sólo son asesinos, portadores en mayor cantidad del gen maligno que se justifican en ellos para sacar su odio. Para calmar su sed de sangre.
Recuerdo en la universidad, en una clase donde cada uno de los allí presentes teníamos que presentarnos y conseguir que, al día siguiente, todos recordáramos su nombre, un chico vasco que dijo: “Me llamo Javier, soy de San Sebastián pero no soy etarra”  Y no me he olvidado nunca ni de su nombre ni de su cara porque me impactó que tuviera la capacidad (y los cojones) de, en aquella época, decir esas palabras y desmarcase de los asesinos que, supuestamente, mataban en su nombre.
Es por esto que yo no he subido mi foto con la bandera de Francia en Facebook ni ninguna foto con lágrimas o en referencia a París, pero sí subí esta foto porque quiero oírles a ellos. Es evidente que lloro por Francia pero no es tan evidente que ellos lloran con nosotros. Y frente a esos asesinos, la unión de todos, independientemente de las religiones y los países, también hace la fuerza.

6 comentarios:

  1. Muy buen post Lola, pienso igual que tú.
    Particularmente veo muy difícil que el mundo Islámico se manifieste en contra de esto igual que lo que hacemos nosotros, al menos en masa, ¿por qué?, yo tengo mis razones , pero este no es sitio de darlas.
    El problema de todo esto es el miedo y la impotencia que se genera y lo difícil que es luchar contra eso.
    Por mi parte no perderé la esperanza de que hay solución y cercana.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Encarni. La esperanza es lo último que se pierde. Ayer, metida en Facebook, ví algunos videos de musulmanes pidiendo incluso perdón. De entre todos ellos, me quedo con un chico de Tenerife. Subí el video a la página de Facebook de Sobrevolando los Cuarenta. No te lo pierdas. Te gustará verlo. Besotes.

      Eliminar
  2. Un gran post Lola, estoy contigo, aunque creo que la maldad no esta solamente en el que quiere conseguir la comida la educación y se venga del que ya la tiene, también hay maldad en el que teniendo todo eso se la niega sistematicamente a los más necesitados, poniendo alambradas y mirando para otro lado, creando así el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan estos asesinos...
    Es un problema demasiado complejo y lo peor es que creo que nuestros dirigentes solo quieren ponerse la medalla de turno y no atacar el problema de raíz, y mientras tanto los bárbaros asesinos seguirán sembrando el terror y la muerte en el nombre de un Dios, que si existe, ya hace tiempo que debería haberles abandonado.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo contigo Raquel. Desde luego, si existe un Dios, debe estar alucinando con todas las fechorías que se hacen en su nombre. Efectivamente, es un tema muy complicado y que viene de muy atrás. Es dificil solucionarlo de la noche a la mañana. Ahora bien, si existe un problema, solucionémoslo hablando. Matando, hace rato que perdieron la razón si algún día la tuvieron. Besos Raquel.

      Eliminar
  3. Hola. el estado islámico es tan alejado a nuestros planteamientos y formas de entender el mundo que me parece imposible hacerlos cambiar de actitud. No creo que sea sólo la falta de educación, cultura y pobreza... El yihadismo tiene idelizado a un dios y por él hacen todo. Para mí es un tema tan irracional queme parece imposibleencontrarle solución. Son inhumanos. Tu imagen en 'no en mi nombre' refleja muy bien el mensaje. Me gustó leer tu resumen de los terroristas en las diferentes épocas. Seguimos en contacto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes toda la razón. Todo su mundo es tan irracional. Empezando porque no respetan ni su propia vida. A partir de ahí, lo que quieras... Ahora sí espero que tenga solución por el bien de todos. Besotes Marta.

      Eliminar

Me hace mucha ilusión conocer vuestra opinión. Por favor, déjame un mensaje. Gracias.