lunes, 23 de noviembre de 2015

POSGRADO Y MÁSTER EN SECRETARIADO DE DIRECCIÓN FAMILIAR.


No. No me he vuelto loca. Pero es el nuevo dato a incluir en el curriculum. Tal cual. Porque cuando no tengo que organizar el cumpleaños del mediano, contesto al chat del fútbol y cuando no, organizo con las madres de la mayor la salida de los viernes por la tarde de compras por la calle Orense. Y si no, ¡el pequeño! Que con siete años quiere ya también tardes para irse con sus amigos. Que sus hermanos mayores lo hacen y ¡no va a ser él menos! Total. Que me toca hablar con otra madre para organizarme con ella y que me deje a su hijo, que venga a casa que luego se lo devuelvo a su casa y a la vez, recojo a la que anda dando vueltas por la calle Orense con las amigas mientras me peleo con el mediano porque protesta porque esa tarde él no ha quedado con sus amigos en el VIPS pero sus hermanos sí. Que ya se saben las peleas entre hermanos y que las comparaciones son odiosas. 

Y chat para arriba. Y chat para abajo.
Y llama ahora a esta madre. Y cómprame esto que falta. Y el regalo del cumple de un amigo. Y las entradas para no se qué evento. Que yo ya ni pregunto…
Total. Que igual que ahora existen los Wedding Planners (en inglés que viste más) me voy a inventar una nueva profesión que es la de Childhood Planners que seguro que es más complicado de organizar la vida social y escolar de tres niños que una boda de quinientos invitados un 31 de diciembre en Villarorejilla del Sordete.
Que yo no recuerdo a mi madre con tanto lío, tanto recoger y tanto llevar. Que ella ni siquiera conducía y también vivíamos lejos del colegio. Ni tanta madre para arriba ni tanta madre para abajo. Y sí. Ella estaba en la asociación de padres pero ¡no era para tanto! Ni tenían reuniones hasta las diez y pico de la noche que fue lo que duró mi primera reunión como delegada del curso del pequeño. Que todavía veía que me perdía “Mar de Plástico” ¡con lo que me gusta!
Y ahora protesto, y la jodía se ríe y me dice que soy una quejica. Que no será para tanto. Que las madres de ahora somos unas flojas. Que los niños tienen que salir y entrar y jugar con amigos. ¡Tendrá valor!
Y no se de quién es el problema. Pero yo esto lo enfoco como una profesión y punto. Sólo me queda sacarle rendimiento económico (como a todo lo que hago) y seguro que me forro.
Y ¡qué no se me olvide! Que de vez en cuando hace aparición el padre y me pide que le acompañe como mujer florero a algún acto de trabajo. Y yo me visto, me pongo mona y sonrío. Y no lo hago mal. Soy un florero de la Dinastía Ming. Y hasta le comentan lo agradable y simpática que es su esposa.
Vamos, que me muevo como pez en el agua en el ambiente que me sueltes. Que hay que organizar evento, lo organizo. Que hay que ir como delegada, allá que voy. Que hay que sonreír, pues sonrío. Que no es por echarme flores. Que no. Pero que una vale para todo. Menos para ganar dinero. Que todo lo que hago queda muy bonito, o al menos, aparente pero no me ayuda a elevar el saldo de mi cuenta corriente. Que hoy me han llamado los de Maphre para que abra un plan de pensiones con ellos y ya les he dicho yo que con qué dinero. Que ya me gustaría.
Así que, no se hable más. A esto le doy yo una vueltecita y organizo rápidamente un curso de Secretariado de Dirección Familiar. Que ahora internet da mucho juego y se organizan cursos de todo y para todos.  Y lo mismo, ¡hasta publico un libro! Que esa es otra de las cosas que se lleva mucho y ahora, hace todo el mundo. Que cuando yo me pongo… me quedo lo mismo…
Os dejo que me entra un whatsapp…

6 comentarios:

  1. Yo no sé cómo os las arregláis. Yo no quise tener hijos pero solo de ver a mi hermano y mi cuñada con mis sobrinos me da un jamacuco, debe ser súper estresante, pero bueno, en un pis pas los tienes crecidos y seguro que estás muy orgullosa de ellos. Es verdad que las madres de antes no iban de aquí para allá, pero es que yo recuerdo que nos dejaban ir al cole y volver solos, hoy día mi hermano y mi cuñada, así como otra gente, no los dejan solos y yo eso no lo entiendo. Mi marido iba solito en Viena de muy pequeño. Es cuestión de acostumbrarlos, antes tamibién había peligros, yo recuerdo cuando me decían aquello de "no hables con desconocidos o si te dan un caramelo no lo cojas". No sé cómo están las cosas ahora.
    Besos

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    1. No es ya tanto los miedos de que les pueda ocurrir algo. Yo para eso soy muy tranquilona. Es que tienen doscientos mil planes y normalmente, lejos de casa y los padres, no sabemos decir que no. Yo no se decir que no. Tiene que haber un impedimento muy grande (que no esté por ejemplo) para que les diga que no. Comprendo que quieran quedar y prefiero sacrificarme yo. Aunque no sea lo más inteligente. Besotes.

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  2. Hola: siempre hago la broma que me siento como una secretaria organizando la agendas de mis hijas. Te vas a reír pero llevo una agenda repleta de sus actividades, 'quedadas', invitaciones a cumpleaños y comuniones y tutorías en clase. Tienen más actividad que yo... La verdad es que en Madrid se complica todo aún más por las distancias. Recuerdo hace años mis compras en la Calle Orense. Recuerdo que había un Mango super grande y los Vips eran parada obligada. Me encantaban las tortitas... seguimos en contacto y me apunto a tu curso de Secretariado de Dirección Familiar.

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    1. Las tortitas del Vips siguen lo mismo. ;D El Mango creo que también. Haciendo esquina con Raimundo Fdez. Villaverde. Es verdad que Madrid y sus distancias complican mucho más todo pero, sea como sea, las madres nos complicamos. Y no te creas, no me rio de tu agenda porque yo ¡tengo la misma! Besotes.

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  3. No se si es que ahora la vida es más complicada o nos la complicamos nosotros solitos, yo viví , crecí, fui de compras, al cine( de aquella lo de los eventos no lo conocíamos Jajaja), hacía actividades.. y mi madre vivía feliz y tan pancha a sus cosas, y fui una niña feliz, sin ninguna carencia emocional y no me he dado a la mala vida..jajajaja
    Pero ahora tenemos que tener un control total de todo lo que hacen nuestros hijos y me empiezo a preguntar si es normal, pensamos que hay más peligros ahora que había antes o es que estamos más paranoicos?
    Pero de todas formas va a llegar el día en que pierdas ese control si o si, crecen y se van queramos o no, y pasas saberlo todo y controlarlo todo a no saber casi nada y el vacío que sientes ( lo digo por experiencia) es peor que la trabajera de tener que organizar sus vidas..
    Yo ahora que ya lo veo con un poco de distancia, creo que tendríamos que dejar de ser secretarias para todo y empezar aprender a ser maestras de vuelo libre, sobre todo para que el aterrizaje no sea tan forzoso ni el suyo ni el nuestro.
    Besos y feliz y tranquila semana si tu agenda te lo permite jajaja


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    1. ¡Tienes más razón que un santo! Me ha encantado tu frase y el nuevo puesto, "maestras de vuelo libre". Me lo apunto y me lo memorizo. Y no me lo tatúo porque duele mucho que sí. Gracias Raquel por aportarnos tu sabiduría y tu experiencia. Besos grandes.

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