miércoles, 2 de diciembre de 2015

LAS ISLAS TUVALU


A raíz de la cumbre que se ha celebrado estos días en París para hablar sobre el cambio climático, se habló en las noticias sobre las Islas Tuvalu.
Las Islas Tuvalu se encuentran en Oceanía, en el océano Pacífico y pertenecen a la región de la Polinesia.
Según Wikipedia, “consta de 4 arrecifes de coral y 5 atolones, con un área total de 25,44 km² (2.544 hectáreas). Después del Vaticano (932 hab.) y antes de la República de Nauru (13.048 hab.) es la nación independiente con menor número de habitantes. También es el miembro de las Naciones Unidas con menor número de habitantes, ya que dispone solamente de 11.810.”
Vamos, lo que a mi modo de ver, tiene que ser el paraíso. Basta sólo disfrutar una de estas magníficas fotografías para enteder cómo debe ser la vida en las Islas Tuvalu. 


Al menos para mí, que adoro la vida en la playa y la vida tranquila. Esa que nunca he podido disfrutar porque, ya el mero y simple hecho de vivir en Madrid, te impide sí o sí llevar una vida “tranquila”
El caso es que estas islas ya están sujetas a un plan de evacuación debido a que la subida del mar está inundándolas hasta el punto de cubrirlas por completo y hacerlas desaparecer.

¿No os parece terrible? ¿Cómo hemos podido llegar a ésto? ¿Qué nos creemos, nosotros rodeados por el mar, que no nos va a ocurrir antes o después?
Yo tengo mi paraíso aquí en España, tal y como ya sabéis muchos, y está a ras de mar. Si desapareciera esa casa, para mí sería el mayor de los horrores. Es donde he vivido mis mejores recuerdos de infancia. Donde he disfrutado muchísimo de mi adolescencia y juventud. Donde me refugio en tiempo difíciles. Donde mis hijos son tremendamente felices. ¿Qué ocurriría si por nuestra mala cabeza llega una ola mañana y lo destruye por completo?
La más absoluta de las desolaciones.
¿Qué no sentirán los 11.810 habitantes de las Islas Tuvalu? Las más absoluta de las desolaciones y encima, siendo culpa de un mundo que para nada les es cercano. Porque estoy segura que las Islas Tuvalu no contaminan. No ensucian el mar. No tienen contaminación ni acústica ni del aire ni de nada. No tienen "boinas" sobre sus cabezas. Ni prohiben salir al recreo a sus niños para no respirar ese aire putrefacto. No necesitan que nadie les restringa el tráfico ni las horas de aparcamiento. No acumularán toneladas y toneladas de basuras. Ni echaran porquería a sus ríos ni arroyos. Reciclarán seguro. Cuidan de su entorno, seguro.
Sin embargo, ellos se quedan sin sus islas y nosotros seguimos con nuestras destructivas vidas. Destructuras de nuestro entorno. De la tierra que nos acoge.
Lamentablemente, tengo que coger el coche más de lo que me gustaría. Y se que eso contamina y mucho. Así que, intento compensarlo reciclando todo. Absolutamente todo. Poniendo la calefacción lo justo y necesario. Cerrando el grifo mientras me lavo los dientes o me enjabono. Llenando mucho la lavadora y el lavavajillas. No tirando comida. Donando todo aquello que ya no necesitamos. Heredando ropa del mediano al pequeño.
Pero no es suficiente. Y menos, cuando veo este video. ¡Qué razón tiene! 

Ahora, en mi mente, estarán siempre los habitantes de las Islas Tuvalu. Y seguiré intentando cumplir con aquellas pequeñas acciones que puedan parar o ralentizar esta destrucción de nuestro entorno. Bienvenidas todas aquellas con las que queráis contribuir en los comentarios.
Todo sea porque la Tierra siga siendo tan bella como ha sido por tantos billones de años y porque, la prepotencia del ser humano no acabe con ella.

8 comentarios:

  1. No había oido hablar nunca de esas islas y desde luego que el drama de que puedan desaparecer debía de concienciarnos a todos, pero a veces como están lejos y son pocos parce que a nosotros no nos afecta.
    Yo hago lo que puedo, soy recicladora nata, tirando a síndrome de Diógenes, jajaja, no se si será la solución, pero espero que mi granito de arena sirva para algo..
    Besos

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    1. ¡Qué gracia! Si te cuento que mi marido a mi maletero le llama "el Diógenes" porque siempre llevo bolsas con "basura" para reciclar en el Punto Limpio. De hecho, esta semana los niños no podían ni meter las mochilas porque llevaba el maletero a tope entre juguetes que he llevado a donar y otras bolsas que tenía para tirar. ¡Un horror! Pero no puedo remediarlo. Me da un dolor de corazón terrible tirar cosas que pueden tener una segunda vida o no reclcliar. Me puede. Besotes.

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  2. Vaya preciosidad de islas!
    Cada vez da más vergüenza pertenecer. Me dan ganas muchas veces de escapar pero no se puede. Yo soy de Gandía, crecí al lado del mar, imagínate pensar que mi tierra puede desaparecer y que a lo peor hasta lo vivo. Esto va muy rápido pero desgraciadamente me temo que los roñosos, avariciosos, inhumanos en cuyas manos está el mundo ahora solo piensan en Armani , Dior y sus yates y mansiones, y cuando ellos se mueran que le den por el saco al mundo. Es terrible.
    Besos, Lola.

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    1. Son una auténtica preciosidad. Pues es lo que me pasa a mí. Yo veraneo en Alicante, en Los Arenales, a pie de playa. Y es mi paraíso particular. Sólo imaginarme que porque somos una panda de borregos, puede desaparecer, me supera. Y eso que no es tan bonito ni tan idílico como estas islas. Es terriblemente triste. Besotes.

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  3. No tenía ni idea de dónde estaban!!!!!

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    1. ¡Ni yo tampoco hasta que las vi en la tele! Pero són idílicas, ¿verdad?

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  4. Hola. son unas islas idílicas y efectivamente es desolador que desaparezcan. De todas formas, aunque todos estamos muy concienciados con el reciclaje, la no contaminación y medidas similares al final descubrimos que nos vendían coches que pagábamos como no contaminantes y eran los que más daño hacían al planeta. Como siempre la destrucción de nuestro entorno se debe a intereses mayores y fuera de nuestro alcance. Seguimos en contacto

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    1. Tienes toda la razón y lo digo como afectada que conduzco un Touran... Es triste. Claramente no está muy de nuestra mano parar ese cambio climático. Sólo son pequeños gestos que, al menos, calman nuestras conciencias. Besotes.

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