lunes, 28 de septiembre de 2015

CAP.5: IMÁGENES PARA EL RECUERDO.

Ya veo que estáis un poco cansado de tanto Nueva York. Tranquilos, sólo queda el post de hoy y de mañana. No quiero cansaros pero de verdad que merece la pena, echar un vistazo aunque sea rápido, a estas fotos tan maravillosas que son el reflejo de un lugar increíble. Uno de esos lugares que, al menos una vez en la vida, hay que visitar.

Porque se quedan grabadas muchas imágenes en nuestro cerebro. Y más, en Nueva York. ¡Ya os podéis imaginar! ¡La ciudad que en sí misma es un plató de televisión! Pero no sólo esas imágenes. También la cara de los niños. De asombro, sorpresa, admiración, extrañeza...

Porque en Nueva York ves lo bueno y lo malo con una diferencia de segundos. En una esquina lo maravilloso y según la doblas, te encuentras con lo sórdido, lo terrible, lo que no te gusta ver.

Según veníamos con la boca todavía abierta por haber disfrutado de subir al Empire State de noche y haber podido comprobar sus maravillosas vistas, nos encontramos con una cola de homeless que esperaban pacientemente que el dueño de la pizzería compatiera con ellos uno de los trozos de pizza que no había vendido. En vez de tirarla, aquel buen hombre, todas las noches compartía con estas pobres personas, una simple ración de pizza. Y ellos, le bendecían por el detalle. 

Y de nuevo, doblabas la esquina y te dabas de bruces con la opulencia. ¡La Quinta Avenida! El centro del universo. Del universo del lujo. Del comercio. Del glamour.

Todas esas cosas también se quedan grabadas. De todas esas cosas también los niños sacan su aprendizaje. 

Pero no me enrollo más. Estas son las imágenes para el recuerdo. Espero que os gusten y que también queden impresas en vuestra mente.

Memorial del World Trade Center
Lo último que hay que perder. La esperanza.

Times Square recordatorio a la famosa foto.
La boda en pleno Central Park y cayendo un aguacero.

Recordatorios del 11S en la iglesia de St. Paul pegada a la Zona 0 allí es donde llevaron a muchos heridos.
Los taxis amarillos ahora son más modernos e incluso verdes...

Creo que el mejor de los restaurantes donde comimos.

Lo que hay que hacer para comer... En Times Square, lo mejor y lo peor...
Y tantas muchas más que debéis ver por vuestros propios ojos. 

Ya sólo queda el último capítulo que es lo que menos me gustó de Nueva York porque haberlo, hailo.



P.d: de nuevo el recordatorio para aquellos que pensaran en utilizar estas fotos, que son mías y sólo mías. Gracias.

viernes, 25 de septiembre de 2015

CAP.4: GENTES ESPECIALES (EN TODOS LOS SENTIDOS)

Si hay algo que me gusta mucho es fotografiar a las personas. Pueden ser amigos y amigas o pueden ser gentes que veo por la calle y me llaman la atención.

Durante la carrera, cogí una asignatura de revelado de fotografía y recuerdo todos los retratos que les hacía a mis amigos y mis amigas. ¡A los chicos incluso les maquillaba! ¡Y se dejaban! Un día, siempre con su permiso, tendría que subir esas fotos que están hechas, y muy mal reveladas, por mí. ¡Son divertidísimas y dignas de ver!

El caso, y para ir al grano, que también en Nueva York hice todas las fotos que pude a la gente que me gustaba o llamaba la atención por algo especial. Y hoy os voy a mostrar unas cuantas. 

La primera es, sin lugar a dudas, la mujer que quiero ser cuando sobrevuele los noventa. Tal y como está esta señora a su edad me parece estupendo incluyendo el cigarrito/porrito/purito para cuando yo tenga los mismos años. La bandana, las gafas, la delgadez, las arrugas, la pinta de haber vivido cincuenta vidas en una... Todo.


Como me gustaría que estuviera mi marido :D Un hombre con estilo, con edad pero juvenil, en activo... 



Como no me gustaría que estuviera nadie. Y lo peor de todo es que la de la camiseta blanca, ¡era todo un bellezón! No es un tema de estética. Es un tema de salud. Eran dos chicas muy jóvenes para estar como están con todos los problemas de salud que ese peso acarrea. Toda una pena, la verdad.


El lobo hombre ha abandonado París y se ha instalado en Nueva York...


Mientras descansas un rato en un parque tienes todo un espectáculo circense ¡al más alto nivel!


Y para terminar y como no podía ser de otra manera, un judío ortodoxo.


Seguro que me perdí mucha gente y seguro también que si salgo por Madrid, encuentro también mucha gente especial. Lo mismo un día os sorprendo. ;D

P.d. Por cierto y una vez más, para aquellos que quisieran disfrutar de alguna de mis fotos sin mi permiso, las fotos son mías y sólo mías. Gracias.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CAP. 3.2: COSAS BONITAS PARA VER EN NUEVA YORK.

Y seguimos con más fotografías. Más paisajes bonitos. Recuerdos imborrables. Imágenes impactantes. Porque todo Nueva York es así. Cada rincón es como si estuvieras dentro de una película.




Central Park. ¡Menudo chaparrón nos cayó ese día! No pudimso disfrutar el parque todo lo que nos hubiera gustado.
La Estatua de la Libertad con Manhattan al fondo
Manhattan desde el ferry que te lleva a Staten Island. ¡Una maravilla que no te puedes perder!

La Estatua de la Libertad

El Puente de Brocklyn que os recomiendo cruzar andando.
Museo de Historia Natural que es el museo de la peli "Una noche en el museo" pero que su recepción nada tienen que ver con la de la peli y eso les dejó un poco parados a los niños.
Memorial por las victimas del 11S. Se siente la tristeza. Y pensar que la primera vez que fui a Nueva York las visité y subí hasta el último piso de una de ellas...
Coney Island. La playa de Nueva York hasta la que llegas en metro. ¡Qué más quisiéramos en Madrid!
Y creo que, habéis tenido suficiente de lugares bonitos para ver en Nueva York. Aunque desde luego, no es lo único ni todo lo que vimos. Y aunque volvieramos pasado mañana, descubriríamos algo nuevo e igual de sorprendente. ¡Por que así es Nueva York!

lunes, 21 de septiembre de 2015

CAP. 3.1: COSAS QUE VER Y DISFRUTAR DE NUEVA YORK.

¡Pues mucho! Como os podréis imaginar. Cincuenta veces que vayas a Nueva York, cincuenta cosas que verás que todavía no conocías de esa maravillosa, enorme, cosmopolita, impactante ciudad.

Yo os voy a dar unas cuantas pinceladas bastante básicas de lo que hay que ver en una primera visita a Nueva York. Y voy a utilizar las fotos que hicimos. Vamos, que voy a callarme un poquito y os voy a dejar disfrutar de las imágenes.

Pero después de llevar toda la mañana revisando las chorrocientas mil fotos que hicimos o, que los tontos de mis hijos hicieron a las cosas más inverosímiles (léase la ardillita de las narices, un arbolito normal y corriente, un edificio que vete tú a saber, suelo y más suelo, selfies a discreción...), he decidido separar y hoy voy a empezar por el tema, edificios. Así que, me temo, que de este capítulo 3 habrá subcapítulos... Pero tranquilos, que seguro que os gustan. 

Empecemos: 

Vistas de Manhattan con el Empire State al fondo desde el Rockefeller Center

Vistas de Manhattan desde el Empire State de noche.

Edificios del SOHO con sus típicas escaleras por fuera.

El edificio Chrisler. ¡Me encanta!

El Flat Iron. ¡Como mola este edificio!

El nuevo World Trade Center

¡El Radio City Hall! ¡Qué comience el espectáculo!

Casas de Brocklyn. ¡Yo quiero vivir en una de ellas!
Espero que os hayan gustado. El próximo miércoles más y mejor. Os espero.



P.d.: todas estas fotos son de una servidora así que, queda prohibida la reproducción de las mismas. Gracias.

viernes, 18 de septiembre de 2015

CAP. 2: EL HOTEL... O MEJOR, LA NEVERA.


Buscamos un hotel céntrico. De esos que puedes ir andando a cualquier lado. Aunque, claro, Nueva York es muy grande pero, con todo y con eso, es mejor estar en un sitio céntrico y bien comunicado así que, tal cual, cogimos el Novotel Times Square. ¡Ahí! ¡En todo el medio! Tal cual lo hubiéramos cogido en la Gran Vía.
Y, además, mi marido lo reservó con vistas a Times Square. De tal manera que, o cerrabas las cortinas por la noche, o las chorrocientas mil luces, vídeos, pantallas y demás cosas brillantes, te impedían dormir.
Vista desde la habitación de noche

Vista desde la habitación de día

Eso sí. Fue impresionante llegar de noche a la habitación por primera vez y ver todo ese hormiguero de personas que iban y venían. Todos esos anuncios. Tantos destellos. Era como estar en el centro del Universo. Los niños no cerraban la boca e incluso el mediano que es muy sentido, ya acostados, me daba las gracias y me contaba lo feliz que era por estar allí. No quiso ni cerrar las cortinas a lo que accedí hasta que se durmió porque yo era incapaz de cerrar los ojos en una habitación tan deslumbrante.
El Novotel es un hotel funcional, moderno, familiar y que casi siempre utilizamos cuando viajamos fuera de España. Aunque no he conseguido que me pongan en habitaciones contiguas todavía… los muy cabrones… En París nos separaba todo un pasillo que recorrí varias veces en camisón y descalza. Esta vez, como ya os conté, nos dejaron separados por una habitación. Vamos, que nos quedamos a las puertas de conseguirlo. Lo que todavía da más rabia. No se dónde será el viaje del año que viene pero, espero conseguirlo. ¡Dos habitaciones contiguas! Eso es cómo pedir que te sirva el Nespresso todo los días George Cloony. O que te haga la habitación Kim Kardasian y estiré bien las sábanas ayudada por su pedazo de culo. O que el recepcionista sea el buenorro de Thor (que nunca recuerdo como se llama) y te reciba todos los días con esa sonrisa de oreja a oreja y ese cuerpo musculoso… Umm.
Pero no me emocionaré. Seguro que seguiremos en las mismas. Y de verdad creedme que puedo soportar una semana sin dormir con mi marido pero, es que el coñazo de las maletas es increíble. Tener que repartir pijamas, neceseres, la ropa del día siguiente, la ropa sucia de cada día, “mamá, ¿dónde está mi camiseta?”, “está en tu habitación”, “no, en la tuya”… Vamos, ¡un tremendo coñazo!
Pero olvidando este tema, el hotel está estupendo y bien localizado. El desayuno es bueno y además, ahora, los niños tienen en la recepción varias X-box y PS4 para jugar con otros niños. Y no sólo eso, tiene una estupenda terraza en la que relajarte después de todo el día del tingo al tango y donde tomar una copa iluminado por esa luces tan emblemáticas.
Ahora que, os estaréis preguntando el por qué del título. ¿Por qué lo de la nevera? Porque los americanos son muy exagerados para todo. Incluido para el aire acondicionado. Y no es que se estuviera fresco o agradable, no, es que si hubiera tenido un plumas me lo hubiera bajado al desayuno. ¡Dios mío! ¡Qué frío! Hasta los pingüinos hubieran sentido frío en esa recepción.
Pero no era sólo en el hotel. Restaurante al que acudías, congelación asegurada. Que se abría una puerta de un establecimiento mientras andabas por la calle, chorro de aire congelado que te comías entero. En cualquier lugar que no fuera la calle, te quedabas pajarito. No me extraña que no cumplan el protocolo de Kioto. Ni ese ni ninguno otro con un poco de sentido común. 
Con todo y con eso, si estáis pensando viajar a Nueva York próximamente y no sabéis dónde alojaros, el Novotel Times Square es una buena opción. 

P.d.: en el siguiente capítulo, espero conseguir callarme y enseñaros más fotos. ¡Lo prometo! 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

CAP.1: VUELO DE IDA O CÓMO CONOCER PERSONAS DE OTRAS RELIGIONES.


Comenzó nuestro viaje movidito. ¡Menudo vuelo! ¡Menudo pasaje! ¡Vaya fauna! ¡Y todos juntos en un mismo avión! Yo, según iba viendo a cada uno de mis compañeros de vuelo, iba pensando, “nos vamos para abajo. De ésta no salimos.” Y no me ataquéis por prejuzgar, aunque de eso algo hay también pero, para muestra un botón, cuando ya estaba el avión casi con la rueda de delante en el aire despegando, en plena carrera, va un majara de éstos que os digo y decide levantarse para decirle algo a no se quién. ¡Con dos! La azafata que le ve casi aborta el despegue con todas sus consecuencias para todos. Yo flipaba y pensaba en mis pobres churumbeles. En su primer cruce de charco…
Pero ellos, no se enteraron de nada. Estaban felices con su pantallita de delante poniendo series, juegos varios, películas… que si colocame la manta; que si colocame la almohada; que si me puedo quitar los zapatos… ¡Estaban totalmente entretenidos y dispuestos a vivir las diez próximas horas en un avión!
Yo, pasada la primera impresión, decidí tranquilizarme y disfrutar también del vuelo. O, al menos, lo intenté.
Resulta que delante teníamos a un matrimonio de judios ortodoxos con un bebé de unos nueve meses. Ella, según se sentó, lo primero que hizo fue ponerse una especie de capota que según subía por la cabeza, hacía que la peluca que llevaba puesta, fuera cayendo hacia delante. De tal manera que, en ningún momento, ninguno de los allí presentes pudieramos ver su verdadero pelo. Su marido cogió la peluca y la puso encima de su sombrero para que no perdiera la forma y la guardó en el compartimento de arriba.
Una amable azafata (y muy paciente con ellos) les trajo una cunita para el bebé que acomplaron en la pared que tenían justo delante. Nunca había visto una de éstas y me pareció una idea buenísima. El bebé durmió tranquilito durante ratos grandes y cuando despertaba, la madre se lo ponia al pecho. Por supuesto, llevaba puesto una especie de delantal bastante amplio y, colocaba a su bebé debajo para que nadie le viera el pecho. Imaginaos, no se les puede ver el pelo como para que se les vea un pecho…
Trajeron la comida y por supuesto, la suya era comida Kosher. Pero él debía tener algún problema (que sería tan mala como la nuestra...)  porque si no se levantó cincuenta veces, no se levantó ninguna. ¡Qué pesado! Y cada vez que se levantaba, meneo a la silla, la manta por todos lados… Además, no se levantaba de manera normal sino que, debía de tener cosas por el suelo, y literalmente, saltaba. Pie para un lado, mano para el otro. ¡Qué coñazo de hombre! ¡Qué maleducado! Y qué desconsiderado con el resto ya que, en ningún momento, dijo “disculpa” o “perdona”
Y por supuesto, llegó el momento del rezo. Esta vez le tocó sufrirlo a mi hijo mediano porque se puso en la butaca que tenía él justo delante. Aquel rezando para delante y para detrás no paraba de moverle la pantalla y el pobre no podía ver bien la película o la serie o lo que fuera. Y todos allí aguantando al perla que dio sin duda, más guerra que un bebé de nueve meses.
Ya se que lo que voy a decir es políticamente incorrecto, culturalmente incomparable y si lo lee cualquier persona de alguna de esas dos religiones me va a llamar de todo menos bonita pero, aunque veo la diferencia estética, es decir, la del aspecto, no veo la diferencia en cuanto a concepto con la religión musulmana: en ambos casos, las mujeres no pueden mostrar el pelo ni su cuerpo, en ambos casos no comen cerdo, en ambos casos el rezo, la oración es muy importante y diaria… Probablemente si buscamos similitudes entre todas las religiones, las hay y tiene todo el sentido que las haya. Lo que me llama más la atención es la aversión que sienten los unos por los otros cuando, al final (o al prinicipio), todo es lo mismo con diferente disfraz.
Bueno, que no quiero yo entrar en esas discusiones tan profundas porque no es lugar y el sitio.
El caso es que, llegamos a buen puerto. Los niños aguantaron muy bien todo el viaje. Y cuando llegamos, comenzó su aventura de la mejor manera posible. ¡Nos esperaba una limusina blanca y hortera a más no poder! ¡Bienvenidos al sueño americano!


lunes, 14 de septiembre de 2015

COMIENZA LA SERIE: ¡¡NUEVA YORK CON LOS NIÑOS!!

Ni Velvet, ni House of Cards, ni Juego de Tronos... La mejor serie del otoño que tenemos en puertas, va a ser, ¡¡Nueva York con los niños!! en Sobrevolando los Cuarenta o mejor, Sin Sexo en Nueva York ;D Es lo que tiene viajar con tres hijos y tener que repartirnos en dos habitaciones porque, como siempre, a los dichosos repartidores de habitaciones de los hoteles no les sale de ahí mismo ponernos en dos habitaciones contiguas. No. Incluso, para tocar más las narices, esta vez nos han dejado una habitación entre medias. Ya ves tú lo que les hubiera costado organizar mejor el reparto de habitaciones y ponernos en contiguas como pedimos desde el mismo minuto uno de la reserva. ¡Pero no! 



Pero bueno, vamos a ir por partes, que me acelero y me salto capítulos. Y no puede ser porque si no, no os enteráis de la serie. ¡Y que no me entere yo que nadie os hace "spoiler"! Todo capítulo a capítulo. Y van a ser los siguientes a partir de este mismo miércoles:

1) Vuelo de Ida o cómo conocer personas de otras religiones
2) El hotel o mejor, la nevera.
3) Cosas que ver y disfrutar de Nueva York.
4) Gentes especiales (en todos los sentidos) de Nueva York.
5) Imágenes para el recuerdo.
6) Cosas para no recordar.

No os perdáis ninguno. Además no os daré mucho la barrila. Habrá más fotos que texto. Vamos, que me estaré calladita porque Nueva York es muy, muy visual y bien merece que me muerda la lengua todo lo posible y os muestre muchas fotos. 

Tampoco va a ser un listado de horarios, sitios, precios, dónde comer (tampoco os podría decir muchos sitios dónde comer bien. ¡Sólo dimos con uno!) porque para eso ya están las múltiples guías y los múltiples blogs. 

Aquí, en Sobrevolando los Cuarenta, como ya sabéis, son más sensaciones, momentos, emociones, cabreos, alegrías, detalles... Todo eso que conforma un viaje y que lo hace increíble e inolvidable.

Para nosotros lo ha sido. Ha sido no sólo increíble. Ha sido apabullante. Mi marido y yo lo conocíamos ya pero los niños no y, ¡lo han flipado! No cerraban la boca. Ver sus caras según llegamos y nos recogió una limusina fue increíble. Estoy segura que será un viaje que recordarán toda su vida. Porque, aunque ya conocen unas cuantas de las capitales europeas, Nueva York es Nueva York y no hay nada que se le compare. 

Nueva York es un plató de televisión. Nueva York es una ciudad donde a cada paso descubres cosas impactantes. En Nueva York sueñas grandes sueños. Te da pie a ello. Sientes el mundo al alcance de tu mano. Tienes ganas de gritar que estás allí y que eres feliz. Que puedes con todo. En Nueva York te cargas de energía. Y eso, sólo (todo) eso, espero transmitiros. Ya me contaréis si lo consigo...

viernes, 11 de septiembre de 2015

"EL JILGUERO"

Ha sido el último libro que me he leído. Mil y pico páginas. Lo cogí con unas ganas increíbles. Lo tenía comprado desde el año pasado esperándome para estas vacaciones y, después de leerme "El amor imperfecto" de Sara Rattaro y resultarme indiferente, acometí la lectura de El Jilguero con una fuerza y voluntad inigualable.



El principio, increíble. Una historia tremenda de un niño de 13 años que se ve envuelto en un atentado terrorista en el Museo Metropolitano de Nueva York y pierde a su madre. Su padre es un alcohólico que desapareció de sus vidas hacía unos años con lo que, de pronto y de manera inesperada, se encuentra solo en la vida.

Todo el libro narra la caótica vida de este muchacho íntimamente relacionada con la conservación del cuadro.

Y no quiero ser dura. No quiero deciros que no os lo leáis porque no es bueno. Es bueno porque ganó el Pulitzer de 2014. Sin embargo, me ha encabronado tanto la actitud del protagonista que no he disfrutado leyéndolo. Su sentido común y mi sentido común no tenían nada que ver con lo cual, cada vez que hacía algo, que daba un paso, me encontraba yo misma discutiendo con las páginas de un libro cual abuelo discutiendo con el presentador de las noticias o yo misma, insultando a esa cabrona de periodista húngara pone-zancadillas.

Todos y cada uno de los pasos que da desde que tiene el accidente en plena adolescencia hasta su edad madura, las personas con las que se relaciona, las palabras que no dice... todas y cada una de sus acciones eran diferentes a las que yo hubiera hecho en su lugar.

Por tanto, no puedo decir que el libro sea malo o que no me haya gustado. Sólo puedo decir que no lo he disfrutado. Y eso, me ha jorobado enormemente porque, aunque sea un drama,  aunque el libro trate sobre el tema más atroz, lo que quiero es disfrutarlo. Lo que quiero es sentarme a leer con la emoción de ver qué pasará después y no pensando con antelación "a ver qué otra gilipollez hace el soplagaitas éste"

Tal fue mi disgusto que no he vuelto a leer ningún libro más durante las vacaciones. Fue tan largo y tan insatisfactorio que preferí leer revistas los últimos días de vacaciones. Lectura por otro lado, para mí muy gratificante.

No se si alguno habéis leído este libro. Me encantaría conocer a alguien que lo haya leído para conocer su opinión. Para saber si la rarita soy yo o el protagonista. ¡Que me he picado con él y quiero que alguien me de la razón y podamos criticarle juntos!

Y si no, pues que alguien se anime, se lo lea y luego charlamos. Total, sólo son casi ¡mil doscientas páginas!

miércoles, 9 de septiembre de 2015

COMIENZA UN NUEVO CURSO.

Ya estamos de vuelta. Ya se acabó la época de vacaciones, de playa, de libros, de comidas ricas, de sol, de lluvia también, de viajes chulos, de muchos amigos, de jugar un montón, de acostarse tarde y levantarse más tarde todavía, de bañarse en el mar, de tenerlo cerca, al mar me refiero...

Y comienza la época de cole, de deberes, de madrugones, de atascos, de estudiar, de trabajar, de ver las hojas caer, de abrigarnos, de nuevos propósitos...

Y mirando los propósitos del año pasado puedo decir (y reconocer) que no los cumplí todos pero sí más de los que imaginaba. Y que, casi al 90% mis objetivos, siguen siendo los mismos: trabajar, escribir mis blogs, cuidarme, hacer ejercicio, seguir con el inglés, cumplir y materializar mis objetivos...



Bueno, todo eso os lo iré contando como siempre los lunes, miércoles y viernes aquí en el blog. Seguiremos con el Movimiento Maruja; os contaré el viaje con niños a Nueva York que hemos hecho este verano y esos que siempre hacemos de fin de semana; o los viajes sin niños para reencontrarnos mi marido y yo; os martirizaré con mis problemas, mis frustraciones y mis Loladas; seguiré dándoos las matraca con los libros que me leo y las películas que vemos en Cine Mañanero o con los niños; mis experiencias cuarentañeras serán también un tema recurrente; por supuesto, continuaré con las Entrevistas de Sobrevolando los Cuarenta, esa nueva sección que me rechifla... En definitiva, todo seguirá más o menos como siempre. 

Por supuesto que la página de Facebook, Instagram y Twitter seguirán en marcha y publicaré en ellas todos los días. 

Porque quiero seguir junto a vosotr@s el tiempo que me permitáis. Me encanta escribiros. Me chifla saber que me leéis. Que estáis del otro lado. Poco a muchos. Con o sin comentarios. No lo puedo remediar. Me encanta. Y puede que hasta sea una excusa contároslo para permitirme vivirlo. Pero es verdad y mi familia puede confirmarlo, que muchas de las cosas que hago, las exposiciones que veo, las películas y los libros, tienen como fin último, contároslo. Mejor o peor, con más o menos información pero contároslo. 

Sólo me queda daros las gracias y desearos a tod@s un nuevo curso lleno de sorpresas, de buena honda, de felicidad, también de problemas (¿por qué no?) porque los problemas, nos hacen estar vivos. La vida en sí. Porque con los problemas vienen las oportunidades. Y también las soluciones. 

Permitámosnos disfrutar de este tiempo como si se trataran también de ese periodo estival en el que somos felices... o lo parecemos. Disfrutemos de la vida y de como venga. ¡Buen curso a todos!