lunes, 14 de marzo de 2016

¡NO QUEPO EN MI DE ORGULLO!

Hace más o menos un año, tras comprobar al ponerme el traje para una boda como me había convertido en chorizo con el consiguiente cachondeo familiar, decidí que iba a perder esos cinco (o seis) kilos puñeteros que me había cogido en los últimos años y que no quería conmigo ni un minuto más.

Para ello, me puse a régimen con una nutricionista que, por supuesto, me recomendó ejercicio o "ejernicio" como le llamaba mi hija cuando era pequeñita y adorable y no una pavoncia adolescente.

Llevo siete años en Pilates pero, claramente, eso endereza mi espalda, medio endurece mis músculos y estira la tabla de planchar (por lo de dura digo) que es mi cuerpo. No me llamaron el día que repartieron la paciencia pero claramente, tampoco asistí el día que decidieron quién sería elástico y quién no.

Total, que una que es muy inteligente se da cuenta que cuando la nutricionista dice "ejercicio" se refiere a que queme calorías y que sude. Tal cual.

A mi espíritu no me falta y optimismo tampoco. Así que, decidí correr. No para tener sed. Ni para huir de nada ni de nadie. Para quemar los kilos. Para superarme. 

Y, un buen día, empecé. Poquito a poquito. Cada mes un poquito más. Iba que echaba el higadillo por la boca. Me ponía música pero, al minuto de empezar, ya estaba para que me diera algo. Pero seguí.

Poquito a poquito.

Llegó el verano y con una loca de la colina, seguimos corriendo poquito a poquito. Y me compré unas zapatillas de las buenas y bien fosforitas. Y unos pantalones cortos. Y un top. Sí, un top. ¡La pera!

Y después septiembre. Y me vio una vecina al trote cochinero y le conté que había empezado a correr y que ya conseguía ir de plaza a plaza. Unos tres, cuatro kilómetros como mucho.

Y se animó a correr conmigo. Y me enseñó a correr. Y pasamos al parque y, dándole al palique con ella y más amigas suyas, conseguimos llegar a los cinco kilómetros.

Poquito a poquito.

Y seguimos corriendo después de Navidad para bajar los polvorones. Y seguimos dándole a la lengua mientras corríamos. Y llegamos a siete kilómetros.

Total, que va mi vecina y me dice, "el trece de marzo hay una carrera en Aranjuez de ocho kilómetros. ¿Nos apuntamos?" Y yo en mi línea, "¡pues claro!"

Y me compró unas mallas grises y un cortavientos naranja fosforito, también. ¡Con esos colores no te pierdes aunque quieras!


Y ayer domingo, trece de marzo, poquito a poquito, corrimos ocho kilómetros. ¡Con dos! Con ese número tan erótico que me tocó en el dorsal dándome suerte. Y yo volví a engordar pero ¡de orgullo!

Si alguien me dice hace un año que yo voy a correr ocho kilómetros por gusto, le pongo cara de "¡a ti se te va la olla!" Y si, además, me dice que lo voy a disfrutar, los ojos se me hubieran salido de las órbitas y la carcajada se habría oído en todo Madrid. 

Pero, lo hice. Y ahora que estoy bastante chulita y subidita, me comprometo a correr otra carrera que hay en junio de diez kilómetros. Que yo cuando me pongo, me pongo. Y cuando me remango, me remango. 

Y que se preparen los de Nueva York...

20 comentarios:

  1. Ni jarta de vino, Lola, lo haría yo. Pero la enhorabuena te la doy, eso sí. Sobre todo por la voluntad, el tesón y la ilusión.
    Pálante y hasta el horizonte y más allá.

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    1. ;D ¡Cómo me he reído al leer tu "ni jarta de vino"! Porque, esos mismo decía yo y mírame ahora. Muchas gracias por tus ánimos. Espero no defraudar. Y muchos besos.

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  2. Muchas felucidades Lola! Ole tu voluntad y tu tesón! Besos y no pares...

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    1. Muchas gracias Sonia. Eso espero, no parar. Besos grandes.

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  3. Olé, olé y olé, porque tu lo vales !!!! No hay nada que nos propongamos que no podamos conseguir, como dice Baballa, Nena tu vales mucho !!!

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    1. Nos cuesta un poco pero, cuando nos ponemos en marcha, ¡no hay quien nos pare! Besotes grandes, Inma.

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  4. Pues enhorabuena, es para estar orgullosa, y a seguir...que envidia.., yo dentro de poco ya no estoy ni para caminar..
    Besos

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    1. ¡Exagerada! Estás para caminar, para correr y para lo que te propongas. Besos Raquel.

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  5. Ole , ole! Yo voy a correr desde hace años. Una hora y cuando me paso comiendo hora y media. Es lo mejor, se pierde grasa como en ninguna otra cosa que yo haya probado. Y además en cuanto te acostumbras no cuesta nada. Yo lo odiaba y ahora no puedo vivir sin ello.
    Enhorabuena y sigue así!
    Besos

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    1. ¡Madre mía! ¡Hora y media! Mi problema es que si no tengo con quien correr, no salgo. Necesito ir con alguien para darle al palique y no pensar que estoy corriendo. Es verdad que llega un momento que no cuesta pero, siempre y cuando vaya con alguien. Como vaya sola...¡imposible! ¡Qué floja soy y qué pena tenerte tan lejos! Besos Celia.

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  6. Bueno!!!!!! qué bien. Me alegro de que disfrutaras y de que te encuentres a gusto corriendo.

    Mil besos

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    1. ¡Muchas gracias Encarni! ¡A por los 10! Besotes.

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  7. Hola. querer es poder y te felicito por sudar la camiseta. Ya me imagino que te encontrarás mejor que nunca y que hoy en día necesitas correr para encontrarte bien. Me pasó un poco como a ti aunque yo hago fitness. A por el maratón de Nueva York... seguimos en contacto

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    1. Realmente, me siento también muy bien haciendo el vaguete :D pero es cierto que así no consigo nada de nada. No hay más remedio que estar siempre en movimiento. Tanto mental como físico. Besos Marta.

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  8. Neoyorkinos, temblad!!!
    Como yo me ponga a correr, se me sale el pancreas por la boca.

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    1. ;D ¡Eso pensaba yo también y mira! Cualquier día lo decides, y te sorprendes a tí misma tanto como me he sorprendido yo de mí misma. Besotes.

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