sábado, 2 de abril de 2016

¡CARTAGENA!


Quien dice viernes, dice sábado… No hay por qué ser tan exigentes…
Pues como os contaba, estuvimos en Cartagena con los niños. Nos hospedamos en el NHCartagena que está muy bien situado cerca de los dos museos, el teatro y el puerto y además conseguimos sin tener que discutir y pedirlo de rodillas, dos habitaciones comunicadas. En ese sentido, desde luego que, como en España, en ningún sitio.
Cogimos sólo las habitaciones porque el desayuno se me antojaba pelín caro para lo que, al final, desayunan los niños y además, estoy siempre con las prisas para no llegar tarde. Además, como el hotel está tan céntrico, hay mil sitios alrededor donde poder desayunar a un módico precio y rico, rico. ¡Incluido un Vips!


Llegamos la tarde del Viernes de Dolores y para celebrar mi santo (y porque no quedaba más remedio), salimos a cenar. Elegimos un restaurante que nos daba buena pinta y que tenía terraza para poder disfrutar de la procesión de Semana Santa. ¡Cual gran fue nuestra sorpresa cuando nos pidieron 7 euros por silla! Es decir, que si queríamos cenar en la terraza para disfrutar de la procesión tenías, no sólo que pagar la cena (normal) si no también la silla. Ingenua de mí pensé que, una vez vieran que no íbamos a tomar cinco refrescos y unos panchitos, no nos cobrarían los 35 euracos por las sillas, ¡pero no! ¡nos los cobraron! ¡Con dos y un palito! Que digo yo que si pretendían que cenáramos de pie. Lo más triste es que había gente que no se sentaba por el precio de la silla y tenían la terraza medio vacía. ¡Qué poco comercial! ¿no?
Todavía a día de hoy, no logro entender la historia ni el punto de vista de los dueños de los restaurantes de esa calle ya que era una práctica no sólo del restaurante en el que cenamos si no ¡de todos! ¡La pera! ¡Esta España nuestra que no deja de sorprendernos!
La procesión nos salió cara pero fue bonita. Yo la disfruté muchísimo porque me encantan, la verdad.

Al día siguiente, visitamos el Museo Nacional de Arqueología Subacuática. Un museo muy interesante y bonito emplazado en un espectacular edificio en el puerto de Cartagena diseñado por el premio nacional de arquitectura Guillermo Vázquez Consuegra y, en el que disfrutamos de diferentes pecios del Patrimonio Cultural Subacuático de la época de los fenicios, los romanos y también una muestra de las monedas de la fragata “Nuestra Señora de las Mercedes”. De manera muy instructiva para los niños, te muestran con diferentes "juegos" la metodología de excavación y restauración de los pecios.
Nos hubiera gustado también poder visitar el Museo Naval con una sala dedicada en especial a Isaac Peral y los submarinos. Pero tendrá que ser para otra visita porque no nos dio tiempo por el horario.
Después de comer en un restaurante que no recomiendo no porque no comiéramos bien pero porque fueron lentos más que el caballo de los malos y, de alguna manera, poco sinceros porque si sabes que nos vas a servir tarde y nos vas a tener una hora y pico esperando al primer plato, prefiero que no nos sientes y nos digas que no tienes mesa. Son formas de pensar y manías. Me fastidia enormemente esperar para comer. Si puedes bien y si no, me voy. Y además, caro.
Bueno, después de esa comida rica pero larga, larga, visitamos el Teatro Romano construido en el siglo I a.C
La entrada al Teatro Romano debe hacerse sí o sí por el Museo del Teatro Romano. Un edificio diseñado por Rafael Moneo que conduce a los visitantes desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el interior del monumento. La entrada cuesta 6 euros (reducida por familia numerosa, 5€). Por supuesto, es un monumento que sí o sí hay que visitar. Y no defrauda. A los niños les encantó. 

La tarde la rematamos con unos churros con chocolate en la cafetería Valor al ladito de la entrada al Museo y con un paseo por las calles de Cartagena muy, muy concurridas.
Al parecer, Cartagena ha sufrido una transformación en los últimos tiempos para bien, desde luego porque, a mi me pareció una ciudad preciosa y sobre todas las cosas, me encantó esta escultura conocida como "El Zulo" del escultor madrileño Victor Ochoa que me impactó enormemente por sus más de 4 metros de alto y 5 de ancho. ¡Gigante!

Al día siguiente, recogimos al padre en el puerto tras su curso de buceo y comprobamos que, al igual que nosotros los domingos por las mañanas tenemos clases de golf, los niños en Cartagena disfrutan de su cercanía con el mar con clases de vela. ¡Daba gusto verles!

Volveremos seguro a Cartagena para poder visitar el Museo Naval y más cosas que se nos quedaron por ver como el Castillo de la Concepción, o el Museo-Refugio de la Guardia Civil o la Casa de la Fortuna.
Además, aunque hizo tiempo agradable, seguro que durante abril y mayo es también una época estupenda para visitar una ciudad con tanta historia y con tanto sabor como Cartagena, Ciudad de Tesoros.

8 comentarios:

  1. Lo de las sillas me parece de juzgado de guardia, qué poca vergÜenza!!!
    Creo que estuve en Cartagena de muy pequeña, debería volver.
    Esa procesión tiene buena pinta :)
    Besos y feliz domingo, Lola.

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    1. Es realmente un tema poco comercial. Intentan sacar más dinero cuando, a la larga, la gente no se sienta si les cobras la silla. Yo que sé... Estas cosas nuestras. Besos Celia.

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  2. Yo a Cartagena le tengo mucho cariño. Uno de mis tíos ha vivido allí hasta que se jubiló por que trabajaba en Repsol y mi querido prima sigue viviendo allí por que es médico en el hospital, con lo cual he visitado y visito muchas veces la ciudad,y como dices, la transformación a mejor ha sido impresionante.
    Siempre me ha alucinado que el impresionante teatro romano lo descubrieran por casualidad, cuando yo iba de pequeña no sabían ni que existía. Creo que Cartagena es un sitio por descubrir por mucha gente.

    Un beso

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    1. Sí. Es un sitio por descubrir. No tenía buena fama pero a mí, desde luego, me ha encantado. Y volveremos seguro para ver el Museo Naval. Se tiene que vivir muy bien en Cartagena. Besotes Encarni.

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  3. Hola. Cartagena es un destino fabuloso y el buen clima siempre es un punto positivo para disfrutar de su gente y sus tesoros. No sabía que cobrabran 7 euros por silla por el paso de la Procesión... Luego se quejan de la poco clientela que tienen... no sabel tratar a los clientes!... Aprovecho para felicitarte aunque con mucho retraso. Mi madre se llama como tu y ese viernes de Dolores siempre es un día muy familiar que terminamos con la procesión... Ya leo que fue un viaje que nos recomiendas y que Cartagena está muy cambiada y para bien. Tomo nota. Seguimos en contacto

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    1. ¡Gracias Marta! Seguro que tu madre es una mujer estupenda con un nombre precioso. ;D. Como siempre en España le damos una vuelta de tuerca a todo. Y cobrarte la silla para cenar es ¡una más! Besotes.

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  4. En Cartagena estube de niña, total quecomo si ni hubiese estado, a ver cuando puedo ir a disfrutar de esa ciudad tan bonita, aunque tenga que hacerlo de pies, 7 euracos del aleron como que no jajaja
    Besotes

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    1. ¡Qué risa! ¡No mujer! Seguro que para cuando te animes a visitar Cartagena, las sillas ya no se cobran y podrás sentarte. ;D Miles de besos.

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