domingo, 17 de abril de 2016

III CARRERA CONTRA EL CÁNCER


Y, ¡ahí estaba yo! Cumpliendo otro objetivo. Asumiendo otro reto. Correr diez kilómetros y cruzar la meta en la lucha contra el cáncer.
La verdad es que, si hace un año, alguien me dice que voy a correr diez kilómetros, me rio a carcajadas. Vamos, incluso me parto si alguien me dice que voy a correr para coger el autobús.
Nunca me gustó correr. Era un complejo adolescente. Por aquello de que dos partes de mi cuerpo muy específicas, votaban más de lo que a mi me gustaba. Claro, no llevaba el sujetador-coraza que llevo ahora y que me ha costado ¡un huevo! Bien pagado por otro lado. Porque ahora no me preocupa que voten. Ahora me preocupa que se descuelguen más de lo que ya lo están...
Bueno, que me lio. Que he corrido por primera vez diez kilómetros en una hora y tres minutos. No es que sea un tiempo increíble pero para mi, la leche. Más que suficiente. Incluso, nunca pensé en tardar eso. Y en el caso de que hubiera tardado más, igualmente hubiera entrado como el de la película Carros de Fuego. Porque para mi el logro no es correrlos que también. Es siquiera, intentarlo. Estar ahí. Animarme a levantarme un domingo a las siete y cuarto de la mañana, ponerme unas mallas y unas zapatillas y salir a correr por plena Castellana en Madrid.
Con chorrocientas mil personas más.

Ha sido la pera. Estoy muy orgullosa de mi misma por haberlo conseguido. Pero también ha sido increíble correr y pisar un asfalto que, con el coche, habré pisado un millón de veces pero que, en cuarenta y tantos años de vida, no había pisado nunca con mis propios pezuños.

La causa era buena. Luchar contra el cáncer. Más que luchar, apoyar a aquellas personas que sí luchan contra él. Con entereza. Con valentía. Con ganas. Sin venirse abajo. Con coraje. Todas esas personas son ejemplo de superación para todos. Para aquellos que nos quejamos de la vida por quejarnos pero sin razones de peso. Por flojos y cobardes. Mientras que otros luchan con fuerza. Sin quejarse. Calladitos. Día a día. Contra esa asquerosa enfermedad y contra todas sus “consecuencias”.  
Ahora me duele el trasero. Mañana seguro me dolerá todo el cuerpo. Pero es un dolor bueno. Es el dolor de cumplir un objetivo.
Dice mi horóscopo que “el cambio está ya en marcha.” Y lo acepto. Lo asumo. Y no me pienso resistir. Y si ese cambio comienza corriendo. ¡Bendito cambio! Y espero que continúe.
No me quejo de mi vida. No tengo razón ninguna. Llevo la vida que quiero. Feliz. Pero, al igual que corres, la vida se mueve y si no te metes en la rueda, si sólo estás por fuera mirando como rueda, como en los “caballitos”, mientras el resto te saluda, no llevas una vida plena.
Hay que montarse en los “caballitos”. Y correr con ellos. Y subirte a la rueda. Y creo que ese es el cambio que estoy haciendo yo ahora. Y es un cambio que, en todos los sentidos, está siendo para bien.
Y comienza decidiéndome un día por correr y ¡vete tú a saber cómo terminará!

6 comentarios:

  1. Que te voy a decir. Que eres una campeona. Que gracias por estar conmigo. Te quiero mucho. No cambies nunca campeona

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    1. ¡Churri! ¡Tú sí que eres una campeona! Miles de besos.

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  2. Muy bienn!! Felicidafes campeona! Besos

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  3. Lola, me ha gustado mucho el post. Ese pensamiento positivo, el seguir adelante , con las sorpresas buenas o malas, es la actitud que hay que tener siempre , aunque en el caso del cáncer se ponga a prueba la paciencia y la entereza.
    Ya puedes decir que eres una runner hecha y derecha.

    Mil besos

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  4. Bueno, bueno... que como sigas así te vemos corriendo la maratón...
    Eres una campeona.
    Besostes

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  5. Hola: muchas felicidades. Eres una campeona. Empiezas por 10 kilómetros y pronto entrarás en el circuito de los maratones. Querer es poder y el cambio ya lo estás viviendo. Seguro que en esta carrera corriste con el corazón, las piernas, la mente, y divirtiéndose del ambiente que se respiraba... Seguimos en contacto

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