lunes, 25 de abril de 2016

NUESTRO PARTICULAR HOMENAJE A DON QUIJOTE DE LA MANCHA


Ya sabéis que a mi marido le ha dado por el buceo. Os lo he dicho chorrocientas veces. Y eso hace que nos movamos cual titiriteros por los diferentes sitios donde él o los niños, bucean.

El último ha sido el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera “un espacio natural protegido y uno de los grandes humedales de importancia” situado en Ciudad Real, Castilla-La Mancha. Donde nace el río Guadiana. Y donde se encuentra la Cueva de Montesinos, “donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesino, que está en el corazón de La Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha.”

La verdad es que no llevábamos muchas expectativas puestas en este viaje. De hecho, estuvimos a punto los niños y yo de quedarnos en Madrid. Pero, al final nos animamos y fue ¡todo un acierto!
Fue un viaje rápido. Sólo nos quedamos a dormir la noche del viernes y, ¡menos mal! porque el hostal no es que fuera malo, era horrible. No por sucio pero sí por feo y viejo. Lo único digno de mención fue el desayuno del que no tengo foto. Pero vamos, que estuvo bien pero tampoco para tirar cohetes y mucho menos, fotografiarlo. Así que, al hostal ni lo nombro.
Sin embargo, fue una gran sorpresa la Cueva de Montesinos, situada en Ossa de Montiel (Albacete) en la que se desarrollan los capítulos del XXII al XXIV de la segunda parte del famoso libro Don Quijote de la Mancha del que ahora se celebra el IV Centenario del fallecimiento de su autor, Don Miguel de Cervantes.
Allí llegamos los niños y yo y nos apuntamos, como no podía ser de otra manera, a la visita guiada. El precio de la visita es de 6€ los adultos y 4€ los niños y dura, alrededor de una hora.
Primero te enseñan la vegetación autóctona que rodea la entrada a la cueva, "llena de cambroneras y cabrahigos" y que, según nos explicaron, no es una cueva si no, una sima, "cavidad natural producida por un hundimiento del terreno".
El guía fue estupendo y nos mostró, con mucha cordialidad y un trato exquisito hacia los niños, tanto los murciélagos que habitan la cueva, como las lágrimas que mencionaba el Quijote e incluso, la figura de Dulcinea, el río que circula más abajo y que te impide ver "el palacio de cristal" que también vio el famoso hidalgo mientras estuvo en la cueva. ¡Un gran placer que sí os recomiendo!
 «Luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos: hazaña solo guardada para ser acometida de tu invencible corazón y de tu ánimo estupendo. Ven conmigo, señor clarísimo, que te quiero mostrar las maravillas que este transparente alcázar solapa, de quien yo soy alcaide y guarda mayor perpetua, porque soy el mismo Montesinos, de quien la cueva toma nombre»
Al salir de allí, nos dirigimos directamente a conocer las Lagunas, no sin antes tomarnos un aperitivito contemplando ese maravilloso paisaje. 
"Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean."
Sin duda, una excursión muy, muy recomendable a dos horas y media de Madrid. Y más ahora que estamos en plena repercusión mediática del Quijote y en plena conmemoración. Por todos lados se habla de Cervantes y Shakespeare. ¡Y Sobrevolando no iba a ser menos!
Volvimos a Ruidera y decidimos comer en el Mesón de Juan. Mesón de comida típica manchega. Este sí, totalmente recomendable. Comemos rico y a muy buen precio. Y probamos las gachas manchegas que estaban riquísimas.
Y ¡se acabó el viaje con niños! Pero no nuestro particular homenaje al hidalgo porque me gustaría visitar el Toboso a ver si nos encontramos con Dulcinea. Y Campo de Criptana para disfrutar de los molinos de viento… Y ¡tantas cosas por ver y conocer que no nos da la vida!

5 comentarios:

  1. Esa zona es preciosa. Por cierto, qué valiente tu marido. A mí me da yuyu el buceo.
    Besos

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    1. ¡Y a mí! Yo ni loca buceo pero a él y a los niños les ha dado de fuerte. Besotes.

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  2. Hola. unaviaje fabuloso con unas vistas inigualables. Me gustó tu particular homenaje al Quijote. Ya me imagino que disfrutasteis mucho en la visita a la Cueva de Montesinos- Seguimos en contacto

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    1. ¡Fue chulísima! La recomienda totalmente. Besos Marta.

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  3. No lo conozco y me has metido el gusanillo en el cuerpo, yo tendría que programar más tiempo... es lo malo que tienen vivir en una esquinita del mapa jejeje
    Besos

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