miércoles, 27 de enero de 2016

¡DISFRUTANDO DE LA VIDA!


Ayer fue un día de esos felices, agradables, divertidos… De esos días en los que te acuestas con una sonrisa.
Ayer disfruté del día con dos grandes amigos. Y eso que, para llegar hasta donde habíamos quedado, me topé con una manifestación en frente de la sede del PP que me obligó a dejar el coche aparcado por allí y llegar corriendo hasta el sitio dónde nos habíamos citado para hacernos la “manipedi”.
Pero una vez allí, ya me relajé, metí mis pies en el agua calentita y me dejé hacer.
Allí estábamos los tres con los pies metidos en agua y dándole al palique como locos. Que si de qué color te vas a pintar las uñas. Qué si yo he estado en Rumanía y conozco Transilvania. Que si que calentita que está la parafina. Que si que tiricia me da que me limen las uñas. Que si dónde comemos. Que si que pena de peces esos que te comen las durezas. Que si los niños. Que si el trabajo. Que si los amigos. Que si los padres...
Y así todo el rato que estuvimos disfrutando de la manipedi. 

Sobre todo, lo pasamos estupendamente mientras le pintaban en negro las uñas de los pies al chico de la panda.  No se dejó pintar las de las manos del mismo color pero sí se atrevió con las de los pies y le quedaron chulísimas y muy atrevidas, ¿no os parece?

Ahora ya sólo le queda conseguir juntas los dedos de los pies y ya, ¡la pera! ;D
El sitio que elegimos es un sitio muy cuqui de Madrid. Se llama Mi calle de Nueva York y está en la calle Barquillo, 39. Las chicas que te atienden son encantadoras aunque, también es bien cierto que no es un sitio barato y el resultado final no fue tan bueno como el ratito que pasamos allí. 
Pero, con todo y con eso, seguimos disfrutando del día y nos fuimos a comer a Petit Appetit que está en la calle Argensola, 24. ¡Calle que adoro! Y sus alrededores igual. Me gusta todo lo que allí se cocina y se propone. Y vivir allí ¡tiene que ser la leche! Pero me temo que para otra vida o para la mía cuando tenga noventa y vaya en la vespa…

La comida estuvo excelente. Un trato agradabilísimo y un entorno muy cuidado y especial. Un único pero, que hoy estoy pejiguera, es que pedimos tarta de zanahoria (como no podía ser de otra manera) y no estuvo a la altura de las circunstancias. Sí es cierto que una es experta en la catadura de tartas de zanahoria y he probado muchas que rellenan mi michelín, por tanto, soy más exigente pero, con todo y con eso, estoy segura que son capaces de hacerla mucho mejor.
Total, que aunque luego tenía una reunión de padres de esas que ya sabéis que “adoro”, ni siquiera eso pudo borrarme la sonrisa de la cara.
Sonrisa que pienso mantener todo el tiempo que pueda y las circunstancias me lo permitan. Porque ya lo dice Facebook, Instagram y todos los blogs del mundo mundial: una sonrisa en la cara te alegra el día a ti y también a los que te miran. ¡Y falta nos hace! ¡Qué menudo panorama que tenemos en general!
Y por último, prometo volver antes a daros la tabarra por aquí que os tenía un poco abandonados. ¡Muacs!

miércoles, 20 de enero de 2016

NUEVA MODA: SELFIE "AFTERSEX"


No, no. No voy a poner ningún selfie “aftersex”. 

Si leéis el post pensando que vais a encontrar este tipo de foto, podéis volver a vuestros otros quehaceres porque ¡nada más lejos de la realidad! Que una es tan pudorosa que, cuando tenía ocho años, casi me ahogo porque mi madre (que siempre ha sido muy poco pudorosa la verdad) tuvo la “desfachatez” de olvidarse la parte de arriba de mi biquini y, como me obligó a bañarme y me despojé bastante cabreada de la toalla que tapaba mis vergüenzas inexistentes, me tiré corriendo a la piscina sin darme cuenta que estaba en lo hondo.
Entre el disgusto de haber enseñado las “chinchetas” y el numerito, me puse nerviosa y no atinaba ni a nadar. Así que, tuvo que sacarme del agua mi hermano de los pelos. Y ya no hubo más piscina ni más top less.
Hasta que cumpla los noventa que, como ya he dicho otras veces, iré en top less hasta en la vespa porque, por supuesto, viviré en una comuna hippie en un lugar con buen tiempo y no habrá mosquitos que me piquen pero sí mucho sol que las dore.
Total, que me voy del asunto, que buscando tema para hablaros, que una es muy profesional y se documenta, me he encontrado con un artículo en el que contaban que se ha puesto de moda en Instagram subir fotos con el hagstag #aftersex entre los jóvenes de entre 35 y 40 años.
Que ya sabemos que, a partir de los cuarenta, se nos quita la tontería y comienza una época prolífica en sentido común y buenas maneras... A las pruebas me remito...
Es decir, que terminas la faena y en vez de echarte un cigarrito, o lavarte, o beber agua, o darte otro besito más, o arroparte y pegarte a tu pareja para dormir acurrucaditos en bolas, o vestirte y punto, decides que lo mejor es hacerte una foto para que todos aquellos amigos y no amigos, sepan que has echado un kiki (¿se escribe así o así, quiqui?
Ni corta ni perezosa y sí con mucha curiosidad me he metido en Instagram a cotillear.
Decepción total.
Allí poco kiki/quiqui y sí mucho chorra, mucho guarrete, otros que ni kiki/quiqui ni nada y otras, que se llaman #tettecontest y que entiendo que si quieres subes una foto sólo de tus pechugas. Única y exclusivamente tus pechugas. Ni cara, ni brazos ni cuello si me apuras. Tus tetas tapadas o sin tapar. Pero eso, tetas. Algunas se equivocan y suben también culos pero esas es que tienen más ganas de exhibirse que el resto y ya que se ponen, lo dan todo.
Hay también mucho piercing pezonero; algún que otro postureo; uno sentado en el vater (carita ojiplática), mucha broma y sentido del humor, adolescentes con granos y cara de primera vez, alguno que no le ha ido tan bien… Vamos, que las fotos no valen nada.
Pero, ¿qué nos pasa? ¿qué es lo que te lleva a subir una foto así? ¿Tan mal estamos? Porque necesario, lo que se dice necesario, no es. ¿No queda ni un leve resquicio a la intimidad? ¿No existe nada que nos queramos guardar para nosotros mismos y que no conozca el resto del mundo mundial? ¿Dónde quedó el buen gusto?
Debe ser mi mente algo churruscada por los años que no me deja ver, ni entrever, la gracia al asunto. 
Tanto nos estamos exhibiendo en las Redes Sociales que cualquier día, nos sorprenden con un hagstag de alguien haciendo caca al estilo #plantandounpino… Por cierto, lo voy a investigar… ¡¿Mira que si existe?!

lunes, 18 de enero de 2016

¡QUIERO SER UNA BIMAJO!


Y yo sin saber que existían. Bimajo es un palabro inventado por alguna mente prodigiosa que significa “bella bruja”. Las bimajos viven principalmente en Japón y se refiere a las mujeres entre 40 y 50 años, o sea nosotras, que aparenten muchos menos años y que cuidan mucho su alimentación, su cuerpo y su manera de vestir para aparentar mucha menos edad. O sea, nosotras.
Según el blog My Celebrity Skin, las bimajos tienen “cuerpos torneados, apariencia juvenil, estilo fresco y de elegancia magnética, un maquillaje cuidado y una piel de porcelana, las bimajo engañan al dios Chronos con trucos de belleza que hacen que parezca que el tiempo se ha detenido conservándolas hermosas y eternamente jóvenes.
ejemplo de mujer bimajo
Y yo, mientras me como unas cuentas chuches con el pequeño, he decidido que quiero ser una bimajo. Que lo de la apariencia joven y el cuerpo torneado, me mola. Que duda cabe que mi mentalidad es española y no japonesa por lo que, lo del sacrificio extremo o lo de no tomar el sol, va a ser un poquito más complicado. Pero, que yo intentarlo, lo intento.
Sólo hay una cosa de toda la historia que me chirría tanto como los lacitos del jersecito del niño de Bescansa y es, ¿por qué brujas? ¿por qué no hadas? ¿Princesas? ¿Reinas? ¿Mujeres? ¿Tías buenas?
¿Utilizan los japoneses o el/la que inventó el nombre, el termino “bruja” de manera peyorativa? ¿O con ese tonito picarón de “brujilla malona”?
Eso me ha dado que pensar… Y pensando, pensando he llegado a la conclusión que lo de bruja y el termino bimajo lo tuvo que inventar una mujer. Porque somos las únicas que nos martirizamos entre nosotras.  Que nos desprestigiamos a nosotras mismas.
Nunca un hombre hubiese dicho de otro hombre algo despectivo para establecer un término en positivo. Ellos siempre son machos ibéricos. O “machopechopeludo” que dice el mediano. O machote. O Súper Macho Men.
Pero bueno. Ya sabemos cómo somos. No debemos sorprendernos. Y además, bruja o no bruja, y seguro que algo de bruja tendré, quiero parecer joven sin llegar al esperpento claro. No quiero ser una de esas mujeres que ves y piensas, “al intentar quitarse años con tanto maquillaje o esa ropa tan desafortunada, se ha puesto más años encima."
Quiero ser una mujer de 44 años con aspecto saludable y eso incluye, estar delgada y torneada. Todo lo demás, el maquillaje y/o la ropa es accesorio. Te ayuda por supuesto pero lo principal es estar sana física y mentalmente. A gusto contigo misma.
Y yo estoy en ese proceso. Estoy a gusto conmigo misma. Sin complejos. Siendo consciente de dónde puedo mejorar (no pienso escupir la chuche). Y qué es lo que tengo que hacer para cumplir mi objetivo de “noventa años en vespa y en top less”
Y vosotras, ¿conocíais este término? ¿Queréis ser bimajos? ¿Será Isabel Preysler una bimajo? ¿Y Ada Colau o Carolina Bescansa? ;D

viernes, 15 de enero de 2016

EL BEBÉ DEL CONGRESO.


Ya se que ya se ha hablado mucho sobre este tema. Quizá demasiado. Y también se que probablemente hablando sobre ello le doy la razón a la madre de la criatura para la que, la única razón de semejante acción era eso, hablar sobre conciliación. Y nada más lejos de mi intención que darle la razón a esta señora.
Pero debo hablar sobre ello. Por varias razones pero principalmente porque es un tema que me ha tocado de lleno y he sufrido y, porque si no digo lo que pienso al respecto, ya sabéis que reviento.
Ciertamente, si la razón de llevar a su bebé al Congreso era que se hablara sobre conciliación, le doy la enhorabuena a la señora Bescansa.
Ahora bien, eso es lo único que ha conseguido, que hablemos. Que de nuevo, discrepemos. Que de nuevo, las mujeres, nos tiremos piedras sobre nuestro propio tejado. Igual que cuando Soraya Sáez de Santamaría daba saltitos con la episiotomía casi abierta en el balcón de Génova celebrando el triunfo de su partido en 2011.
Pero, acciones concretas, ni una. Leyes que nos amparen, cero. Normas que obliguen a las empresas a incluir guarderías subvencionadas como sí tienen ellos, nanaina. Horarios que se adapten a las familias, ni soñarlo. Eliminar el calentamiento de silla como norma obligatoria de nuestra sociedad, ¿para qué?
Señora Bescansa, con su paripé, tan machista como siempre, sólo consiguió usted lo de siempre, nada.
Porque, sí de verdad querían llamar la atención sobre este tema y ser rompedores y revolucionarios, ¿por qué no fue el de las rastas con un bebé bajo el brazo y un biberón con la leche de su madre y se lo dio en pleno Congreso?
¿Dónde estaba el padre de su criatura y por qué no estaba cuidando de su hijo mientras usted trabajaba en pro y a favor de todas las mujeres y madres y, por supuesto, de la conciliación?
Señora Bescansa y todas las que pensáis como ellas que sois muchas y algunas, incluso amigas, esto no es conciliación.

Y esto, tampoco.
foto vía EFE
Llevarse al trabajo a los hijos no es conciliación. Es un “no tengo más remedio” pero no es bueno ni para la mujer trabajadora ni mucho menos, para el niño.
¿Algún día alguien hará de verdad algo que merezca la pena sobre conciliación? Algo que realmente cale. Que cambie nuestra forma de trabajar. Que nos cambie a todos.
Pero ese es un cambio de mentalidad muy grande. Y para el que, claramente, no estamos preparados. Nuestra mente sigue pensando que conciliar es perjudicar al niño con horarios de guardería más amplios o llevarle a los centros de trabajo y que aguante la misma jornada laboral que la madre. Que de la jornada laboral del padre, ni hablamos. Porque nosotras solitas, les seguimos excluyendo de la ecuación.
Nadie se preocupa por el bienestar del niño. Y la señora Bescansa tampoco porque si no, no le habría hecho soportar cinco horas de debate a su hijo de brazo en brazo sólo para utilizarlo como herramienta política y de “muñequito revolucionario”.
Para terminar, sólo una última cosa, de toda la foto de la señora Bescansa, lo que más me llamó la atención no fue todo lo anteriormente mencionado, que también, si no, ¡los lazos del jersecito del niño! ¡Eso sí que es clásico! ¡Ni yo le puse esos lazos a mis hijos! ¡Por Dios Carolina, quitáselos ya! ¡No te pegan nada!

miércoles, 13 de enero de 2016

¡Y VOLVER, VOLVER, VOOOLVEERRR!


¡Qué os pensabais! ¿Qué ya no iba a volver? ¡Vuestras ganas! Aquí estoy de nuevo para daros la tabarra, mis queridos sanpitopatos. 
 
Yo el blog no lo dejo por nada del mundo. Ni aunque me lo pidáis a voz en grito. Que no. No lo dejo. ;D
Y seguiré este año como el pasado. Con el Movimiento Maruja. Con las entrevistas a cuarentañeras increíbles. Con mis opiniones. Mis cabreos sordos. Mis “estupendas” recomendaciones literarias. Con el cine mañanero, si conseguimos que se recupere la chica de la otra cinéfila mañanera y podemos escaparnos. Mis tonterías. Esos restaurantes donde comer bien y esos lugares con encanto donde desayunar “slow”…
Algo se me ocurrirá en el camino. Porque siempre, o casi siempre, se me ocurre algo para ampliar, mejorar, diversificar… Lo que sea para mortificaros.
Y, con los niños ya en el cole y la música de David Bowie a todo trapo para recordar una adolescencia abandonada y ahora, mal soportada, me pongo manos a la obra para preparar este post en el que contaros las exposiciones, los libros y el cine que podremos ver este primer trimestre del año.
En cuanto a cine, tengo varias apuntadas: Sufragistas de mi adorada Meryl Streep que como no vaya pronto me la quitan de cartelera; Joy, Aviones de Papel, De Padres a Hijas y La Academia de las Musas que ya están también en cartelera; La Gran Apuesta que se estrena el próximo 22 de enero y, La Chica Danesa que la estrenan el 15 de este mismo mes.
¿Habéis visto alguna de las ya estrenadas? ¿Qué os han parecido?
Un día de estos también se pondrá de nuevo en marcha el Movimiento Maruja que, lamentablemente, se ha perdido la exposición de Munch en el Thyssen que acaba este mismo domingo y los “fregaos” varios no nos permiten ir. Sin embargo, vienen y/o están otras nuevas que intentaremos visitar y contároslo como, por ejemplo, en el Espacio Fundación Telefónica, hay una exposición que quiero visitar sí o sí con los niños sobre Julio Verne. Los límites de la imaginación y que estará hasta el próximo 21 de febrero.
O, El Bosco. La Exposición del Centenario que tendrá lugar en el Museo del Prado desde el 31 de mayo hasta el 11 de septiembre para conmemorar el V centenario de la muerte de El Bosco.
También tiene pinta de ser muy interesante una exposición de fotografía en blanco y negro de la artista chilena Paz Errázuriz que se puede contemplar en la Fundación Mapfre hasta el 27 de febrero.
Y, por último, me he apuntado en mi súper libreta una exposición de un artista vietnamita residente en Berlín conocido como Dan Vo que no se muy bien qué es lo que hace ni expone pero que ha elegido un lugar maravilloso para mostrar la que sea su obra, el Palacio de Cristal en el Parque del Retiro. Seguro que sea lo que sea que haga este hombre, será increíble ya sólo por el entorno.
En cuanto a libros hay tres que quiero leerme cómo sea: La isla de Alice, finalista del Premio Planeta 2015 y que firma el director de cine, Daniel Sánchez Arévalo; El último adiós de Kate Morton que ya está bien colocadito en mi estantería esperando a ser abierto y uno del que me ha enamorado su título, Pan de limón con semilla de amapola de Cristina Campos.
Y ¡ésto es todo por ahora! Agradeceré muy mucho vuestras recomendaciones y vuestros comentarios tanto positivos como negativos en el caso que ya hayáis visitado, leído o visto cualquiera de las recomendaciones de este post. ¡No seáis malotes y no me olvidéis en este 2016! ¡Mil gracias!