lunes, 29 de febrero de 2016

PARÍS BIEN VALE UNA MISA Y UN BUEN PASEO.


No es la primera vez que viajo a París y tampoco es la primera vez que os doy la tabarra con París. La última vez estuvimos con los niños y os lo conté todo, todito, todo. Sin secretos. Igual que ahora. Hemos estado pocos días en los que, además de ejercer de “mujer florero” también hemos podido pasear un poquito por París.
Hemos visitado principalmente dos barrios que teníamos pendientes de conocer: St. Germain des Prés y Le Marais.
Comenzamos el paseo por St.Germain des Prés como no podía ser de otra manera, en el famoso Café de Flore donde un antipático camarero nos atendió con desgana. 
El Café de Flore fue uno de los primeros cafés típicos parisinos fundado, se cree en 1887 y frecuentado a partir de 1939 por mucho intelectual parisino como por ejemplo, Sartre, Simone de Beavoir, Hemingway, Truman Capote e incluso, ya en la década de los setenta, Jim Morrison lider del grupo The Doors, tres semanas antes de su muerte.
Allí tomamos unas infusiones a precio de caviar iraní y después de disfrutar un poco el ambiente, seguimos el camino. Relajado. Y, sin mayores pretensiones que andar y mirar, pusimos rumbo al Museo Delacroix.
El Museo Delacroix es la casa donde residía y pintaba Engène Delacroix, el famoso pintor. Es del estilo del Museo Sorolla aquí en Madrid aunque sin tantas obras del autor. En este museo puedes admirar bocetos, la casa en sí, su estudio y un magnífico y pequeño jardín en el que inspirarse. Es bonito y merece la visita. Tampoco te quita mucho tiempo porque es un museo muy pequeñito.
Seguimos paseando y disfrutando por el Boulevard de St.Germain. De sus escaparates, sus cafés y sus edificios. Un paseo muy placentero.
Y el Barrio Judío o Le Marais. Un lugar también bonito con rincones muy auténticos donde puedes ver la casa donde residía Victor Hugo, el autor de mis adorados “Miserables” y lo que tenía más ganas de visitar, el Museo Picasso.
Disfrutamos de todo el paseo. Las calles, los cafés, las gentes… No dimos con ningún antipático camarero principalmente porque no entramos a tomar nada en ningún café. Y tampoco pude disfrutar del Museo Picasso porque era lunes y, como buen lunes, el museo estaba cerrado. ¡Una buenísima excusa para volver a París!
Sí vimos muchos judíos y tiendas específicas para ellos. Principalmente de comida.
Me percaté, dándole un poquito al coco, que aquí en Madrid no tenemos ningún barrio judío como ocurre en muchas de las capitales europeas. ¿Por qué será? 

Mirando en San Google, me he enterado que la Judería Nueva, allá por el siglo XIV, estaba situada en donde ahora encontramos la Catedral de la Almudena y la calle Bailén pero vamos, que de aquello ya no queda nada y ahora y como debe ser, estamos todos bien mezcladitos.
Os dejo con algunas de las fotos que hicimos para que no sólo tengáis que aguantar mi rollo sino que, os alegréis la vista con las fotos de esta magnífica ciudad. 

Y en el próximo post, os contaré algo que realmente no me ha gustado que, aunque sea París, también existe. Además estoy muy segura de que a vosotros tampoco os va a gustar.
El famoso Café De Flore

El jardín del Museo Delacroix

El estudio y la parte de atrás del Museo Delacroix
La casa donde vivió Victor Hugo en 1821

Una casa preciosa de las muchas que encontramos por Le Marais
 
Y sus callejones increíbles de camino al Museo Picasso.

viernes, 26 de febrero de 2016

"PAN DE LIMÓN CON SEMILLAS DE AMAPOLA"


¡A qué mola el título! A mi, fue lo que principalmente me atrajo antes de leer la sinopsis del libro. Y también su portada tan romántica, dulce, delicada…


Es verdad. Aunque parezca mentira (me pongo colorada cuando me miran) compro muchos de los libros que leo por la portada y/o el título. Me tiene que atraer. Tiene que tener un “algo” que me guste. Que me llame. Que me impacte.
Normalmente, suelo atinar y el contenido del libro también me gusta. Como ha ocurrido con este libro.
Adoro el limón. Adoro el Mediterráneo. Y ambos se unen en esta novela escrita por Cristina Campos en la que se narra la vida de dos hermanas muy unidas en su infancia mallorquina pero separadas por un océano durante su adolescencia.
Al llegar la madurez, y esta maravillosa cuarentena, ambas vuelven a unirse gracias a una misteriosa herencia.
Es un libro en el que se habla de amor, de maternidad, de hijas adolescentes, de desilusiones, de ambiciones, de tristezas, de alegrías, de secretos y en el que se incluye la receta del pan de limón con semillas de amapolas y alguna más. En definitiva, en un libro en el que se habla de la vida y sus emociones y sentimientos.
Una historia para leer tranquila. Pausada. Con un té en la mano y una sonrisa de complicidad en la cara.
Según la editorial, “esta es una novela sobre la amistad femenina, sobre secretos guardados y recetas de pan olvidadas. Pero, sobre todo, es la historia de unas mujeres que aprenden a decidir, con libertad, sobre su futuro.”
Es un libro escrito por una mujer, protagonizado por mujeres y cuyas lectoras, bajo mi punto de vista, son mujeres.
Porque tenemos una sensibilidad distinta que se palpa en cada letra y coma del texto.
Estoy por probar a hacer la receta del pan. Ya sabéis que lo mío no es la cocina pero lo mismo me lanzo. Ya os contaré. De momento, me contento con un delicioso bizcocho de limón traído de mi último viaje a tierras parisinas y del que, por supuesto y como no podía ser de otra manera, no os libraréis en los post de la semana que viene.
Así que, ¡disfrutad del fin de semana, de este libro y coged fuerzas para la semana que entra que os daré la tabarra de lo lindo! ¡París mon amour!

miércoles, 17 de febrero de 2016

"ZOOTRÓPOLIS", LA ULTIMA PELI DEL PEQUEÑO


La última que hemos visto nosotros en el cine, claro. Porque estrenos hay muchos. Y para niños también. Pero, el caso es que, el viernes pasado teníamos al pequeño de hijo único y tuvo la oportunidad de elegir la tarde a su gusto. Así que, decidió que quería ver Zootrópolis.
Zootrópolis es una película de dibujos animados que trata sobre una ciudad en la que viven todo tipo de anímales tanto de granja, como domésticos y salvajes. Todos conviven felices. Respetándose los unos a los otros. Sin que nadie se como a nadie y sin que ningún animal sea atacado por otro animal. Hasta un día en el que los animales salvajes por alguna razón, comienzan a dejarse llevar por sus instintos más agresivos y primarios.
Pero para descubrir lo que está ocurriendo está la policía Coneja con su amigo el zorro que resolverán el caso con un sorprendente malvado.
Por supuesto, para los padres, la película tiene buenos sentimientos, moralejas varias como el trabajo en equipo, la empatía, el no juzgar a nadie por su aspecto físico y todas esas cosas que intentamos que nuestros hijos aprendan desde muy pequeños.
Para el niño, la peli es divertida. Pasó un buen rato y disfrutamos mucho con la cara del perezoso cuando le cuentan el chiste. Por si no sabéis cuál es, os la dejo. A mi me encanta y me parto de risa con ellos. Me siento totalmente identificada con la falta de paciencia y la desesperación de la conejita... ;D

La película consiguió su finalidad: pasar una buena tarde en compañía de sus padres haciendo, por un día, lo que el hijo pequeño deseaba (y no lo que dos pesados adolescentes proponen).
Si queréis pasar un buen rato con los niños, ya sabéis, Zootrópolis es una buena excusa.

viernes, 12 de febrero de 2016

"LA ISLA DE ALICE"


Probablemente uno de los mejores libros que he leído últimamente.

Ya sabéis que me gusta leer en verano. Pero, este libro, desde que recibió el premio, Finalista del Premio Planeta 2015, y vi su portada, me tenía enganchada. Hipnotizada, diría yo. Un día de paseo con los niños por la FNAC definitivamente no pude aguantar más y me lo compré. Y por supuesto, lo empecé… Y, por supuesto, lo acabé con mucha pena.
El libro trata sobre una mujer embarazada, madre de una niña pequeña, con una vida idílica, o lo que algunos entendemos por idílica: casa grande + marido guapo + amor a raudales + hijos + familia que te quiere + trabajo que te gusta. Cuando, por desgracia, el marido sufre un accidente y muere.
A partir de ahí, comienza una nueva vida guiada por una X, en esa perfecta ecuación que era su vida y que, intenta despejar como es de suponer, con éxito.
El autor del libro es David Sánchez Arévalo conocido por todos como director y guionista de películas tan buenas como “Primos” y/o “La Gran Familia Española” entre otros títulos aunque yo, sin lugar a dudas, me quedo con “Primos” de la que escribí un post cuando la vi hace tiempo y que podéis leer aquí.
Es un libro escrito de manera cercana. No me refiero con esto a que su vocabulario sea el nuestro habitual sino que, además, te sientes totalmente identificada con el personaje. No ya tanto por la desgracia que sufre o con su vida en particular que discurre en una maravillosa isla del este norteamericano, si no por su forma de actuar, de comportarse. Sin artificios. Sin imposturas. Con defectos. Con cagadas. Con intentonas. Con prisas. Con un día a día habitual. Sobre todo, con el día a día habitual de una madre de dos niñas pequeñas. 

Yo, al menos, me he sentido muy identificada con ella. Con la protagonista. La madre de dos niñas con inseguridades que "sacrifica su sueño" por  el bien familiar; que antepone el bienestar de sus hijas a cualquier cosa; que lucha y patalea pero que se equivoca; que corrige; que se cabrea; que se ríe; que siente... 

Sientes que Alice podría ser perfectamente una amiga tuya e incluso, tú misma.
Claro está ocurren cosas que te hacen interesante el libro y que no son las habituales. Para leer nuestra “aburrida” vida ya tenemos nuestra vida,  ¿no?
Es un libro de esos que te mantienen en vilo. Que quieres seguir leyendo. Que te cuesta parar y que te sienta mal que sea demasiado tarde o tengas otras cosas que hacer y tengas que dejar de leer.
Además, tiene un final que cierra el círculo. Al menos, uno de ellos. El principal, esa X que necesita ser despejada, se despeja. Conoces qué ocurre y te quedas satisfecha. Yo odio cuando dejan los finales a medias. Cuando dejan que el lector decida el final, la cuadratura del círculo. Me gusta que el escritor me diga lo que ocurre al final porque es su historia y no la mía.
Sin embargo, hay otra parte de la historia que no se cierra. Que te deja dudas. Preguntas. Porque no sólo no se cierra si no que se amplía. Se hace más grande esa parte de la historia. Y no entiendo bien el por qué porque no ayuda para despejar la X. No sirve realmente para nada que tenga que ver con la historia principal. He llegado incluso a pensar, que puede haber una segunda parte. Aunque, honestamente, no lo creo. Pero sí me encantaría.
Me encantaría tanto como comentar esa duda con el escritor o con alguien que se haya leído el libro. Así que, ya sabéis. NO esperéis más. Leeros el libro si todavía no lo habéis hecho y así, podremos hablar de él tranquilamente sin tener miedo a hacerle “spoiler” a alguien. 

“Spoiler” esa palabreja que tanto gusta ahora y que se une a la moda de las palabras que describen lo que se ha hecho toda la vida: jorobarle el final a alguien.

miércoles, 10 de febrero de 2016

ENTRE TÍTERES Y PAJARITAS ANDA EL JUEGO... O EL PODER, SEGÚN SE MIRE.


Lo siento. Me aburre soberanamente todo lo que ésta ocurriendo a nivel político nacional y, a nivel madrileño en particular.

Todos se hartan en decirnos que lo hacen por respeto a los votantes de unos y otros partidos pero a todos se la soplan lo que piensen, sientan, sufran los votantes de unos y otros partidos.
Los nuevos que no se parecen en nada a la vieja casta y a mi se me parecen cada vez más. Con ganas de aguantar en la silla y cobrando pero sin ganas de soltar el poder. Por mucho que la caguen.
¿Qué tendrá el poder que tanto corrompe? ¿Qué tanto atrae? ¿Qué tantos errores hace cometer a los hombres y mujeres (seremos políticamente correctos) que se encuentran poseídos por él?
Anoche veía con mi marido un capítulo de la serie “House of Cards”. Reconozco que es una serie que me gusta pero que me cuesta seguir. Mi nivel de inteligencia y de manipulación no da para tanto.
Yo soy mucho más básica. Tanta vuelta. Tanto ir y venir. Tanta negociación. Tanto tejemaneje me espanta.
Viendo la serie me produce desazón. Viendo nuestra política, me produce hartazgo. Incluso risa.
Ver como Pablo Iglesias y Alberto Garzón, que visitan al Rey en mangas de camisa, se ponían sus esmóquines para bailarle el agua a los actores, me produjo cierta sonrisa. Casi un poco de sonrojo.
Ver como unos títeres chorras representaban una obra absurda y desagradable para niños menores de seis años, me flipa. ¿Qué pretendían conseguir? ¿Querían escandalizar? ¿Querían expresar sus asquerosas opiniones a través de unos títeres? ¿Para qué? ¿Para manipular a niños de seis años? ¡Semejante logro! (con tono irónico)
Ver como ninguno de los jefes de los principales partidos políticos tiene altura de miras y sí mucha falta de sentido común y sentido de estado, me entristece.
Ver como la “Tetas”, sí esta persona portavoz de nuestro Ayuntamiento que para conseguir sus objetivos y para reivindicar sus derechos enseña las tetas y se llama Rita Maestre, justifica las incongruencias, cagadas, estupideces de la concejal de cultura Celia Mayer diciendo que no son pefectos y que, como humanos que son, se equivocan, me cabrea. ¿Ellos si pueden equivocarse y los demás no? ¿Tienen no sólo el monopolio de la razón si no que también tienen el monopolio de la equivocación?
Y mientras tanto, los ciudadanos de a pie seguimos aguantando. Seguimos hacia delante mientras ellos zigzaguean, reculan, hacen quiebros, se esconden, se solapan, se justifican, se divierten…
¡Un asco, vamos!

miércoles, 3 de febrero de 2016

"REJUVENECIMIENTO ZONA ÍNTIMA FEMENINA"


Ésta es la propaganda que me encontré en el parabrisas de mi coche ayer. Menos mal que no sólo tenía esta propaganda mi coche, que eran todos, que si no, empiezo a preocuparme por si alguien con visión laser me miró y decidió que mis partes íntimas están algo “aviejadas” y necesitaba este tipo de información.
vía Shutterstock
Y encima, salía de Hacienda cuando la encontré. Vamos, que entre una cosa y la otra casi me arrastré hasta la tutoría del pequeño.
Pues sí chicas. Ahora no sólo tenemos que estar pendientes de la cara, el culo, la barriga, la arrugas de los ojos, la celulitis, los niños, el trabajo, la casa, correr, depilarte, los padres, los amigos, el marido, el WhatsApp… Ahora también tenemos que cuidarnos el chirritruqui porque puede sufrir “atrofia vaginal”.
Supuestamente y para que sepamos todos y todas de qué estamos hablando, según este folleto, la atrofia vaginal consiste en “la falta de lubricación, sequedad e infecciones, disminución de los labios mayores, descolgamiento de los labios menores y problemas de relaciones sexuales.”
¡La leche! ¡Y yo sin enterarme! ¡Ahí abajo todo para el arrastre y yo sin hacerle ni caso! ¡Pobre mío!
La solución es la misma que para todo los problemas estéticos de la mujer, el ácido hialurónico, que lo mismo te lo inyectan en los labios de la cara que en los genitales. ¡Vaya lumbrera el/la que dio con el dichoso ácido ese!
Ahora que no puedo parar de imaginarme la zona vaginal tratada con ácido hialurónico como la cara de la Carmen de Mairena  aquella. Toda estiradita y todos los labios gorditos, gorditos.
Pero así son las cosas y así es el mundo en el que vivimos. Nos cuidamos tanto, tanto por fuera que se nos olvida cuidarnos por dentro. Y como mucho, si decidimos cuidarnos algo por dentro, nos hacemos un lavado de colon para tenerlo bien limpito. No sea que cultivemos el alma y entonces, nos demos cuenta de que todos los labios de nuestro cuerpo están bien mulliditos pero el resto está transparente, translúcido.
Es verdad que a mi me encanta cuidarme como a la que más. Y corro para que mi cuerpo esté atlético. Y paso hambre para que mi cuerpo esté delgado. Y como mucha fruta y verdura para que mi cuerpo esté sano. Y me doy masajes y cremas para que luzca bonito. Pero también sonrío a todo el mundo y doy los buenos días. Y pido perdón cuando me equivoco. He intento ser empática. Y alegrarle la vida a los que me rodean aunque mi adolescente no piense lo mismo. Y busco cada día ser feliz.
También es bien cierto que me caracteriza cierta mala leche sobre todo cuando me levanto. Pero eso son habladurías malintencionadas de gente que no me quiere bien como mi madre. Sólo ladro un poco de vez en cuando… ¡¡¡Guau!!!
Lo dicho. Que, de momento, he decidido que el ácido hialurónico no toque ninguna parte de mi cuerpo. Ni las altas ni la bajas. Que lo mismo lo necesitan otros que sí que tienen más descolgadas otras partes de su cerebro* que una mujer que sobrevuela los cuarenta su vagina. 
*léase, los políticos.