viernes, 3 de junio de 2016

LA JEFA.


No, no estoy hablando de mí. Ni de mi madre tampoco...
La Jefa es un restaurante de Madrid situado en la calle Recoletos, 14 donde disfruté el otro día de una comida con unos amigos a los que quiero mucho.

La Jefa es un local muy bonito. Con una decoración increíble. De estos locales en los que, no sólo la comida es importante si no que, se pone empeño hasta en que el cuarto de baño sea un lugar al que te apetece ir. Y que no sólo sea por necesidad… ;D
La comida también estaba muy rica. Cosa importante porque íbamos a comer y no a hacer pis (aunque mi querido amigo tenía esa necesidad imperiosa según llegaba… ¡Me va a matar por contarlo pero así le hago rabiar un rato!) Y eso que no pude comer lo que quería porque, al muy plasta del meón, se le puso que teníamos que comer los tres “lo que quiera la Jefa” que es, ni más ni menos, que unos seis mini platos más el postre para que pruebes las distintas exquisiteces que preparan.
Estuvo muy rico todo pero, tendré que “sacrificarme” y volver otro día para probar la ensalada de quinoa cevichada que, a fin de cuentas, era lo que quería comer.
Con todo y con eso, es un sitio para probar en Madrid. Además la zona no puede ser mejor y eso que, al lado, están construyendo-rehabilitando un edificio que, el día de mañana, albergará unos estupendos “pisitos” por los que los mortales babearemos y sólo los ricos podrán disfrutar. ¡Lo de siempre, vamos! Pero que, por ahora, lo que generan además de envidia es polvo, camiones corta-calles y ruido.
Aunque ya veis que voy siempre retrasada contándooslo que sepáis que sigo sacrificándome por vosotros y no dejaré de visitar Casa Decor o la Feria del Libro con el Movimiento Maruja (al que tendremos que cambiarle de nombre por el Movimiento Autónoma) o más restaurantes chulos de comida rica. Luego ya si eso, os lo voy contando. En huequitos como el de hoy en el que, además de este restaurantes, os iba a escribir sobre un musical que fuimos a ver en familia y que resulta que ya no está en cartelera en Madrid. ¡Qué fuerte! ¡Sí que voy retrasada!
Pero la vida de mierdiautónoma es lo que tiene. Los lujos y placeres están destinados para otros… Entre la maternidad y el ganarme el pan, los “gustirrinines” como escribir el blog todas las semanas al menos tres veces, está reservado para marujas felices como yo anteriormente.
¡Ains! ¡No se puede tener todo!